Bienvenidos a 'Fuegos del Barrio', lo nuevo de La Pegatina
DiscosLa Pegatina

Bienvenidos a 'Fuegos del Barrio', lo nuevo de La Pegatina

7 / 10
Víctor Terrazas — 28-04-2026
Empresa — Calaverita Records
Género — Mestizaje

“De lado a lado me paso la vida. Tarjeta de embarque, controles, maletas... A veces no sé ni la hora, o ando en las nubes o tocando tierra”. Aunque este verso pertenece a una de las nuevas canciones del álbum, titulada “De Lado a Lado”, funciona también como un prólogo fidedigno para la trayectoria de La Pegatina y el contexto de este disco. Después de más de dos décadas de idas y vueltas, de aeropuertos y kilómetros de carretera, el grupo se permitió parar casi dos años y repensarse desde dentro. “Fuegos del Barrio” es el resultado de ese proceso.

Un álbum en el que no hay una voluntad de ruptura, pero sí de ajuste interno: quitar capas, volver a casa y componer desde lo coral y desde la lógica del directo. Un acierto total al que se llegó a través de una de las claves, su residencia durante un mes en una masía de Banyeres del Penedès conocida como La Casamurada; allí, todos los integrantes estuvieron conviviendo, tocando y probando sin la presión del calendario. De ahí nace ese sonido más orgánico, menos intervenido, que atraviesa el álbum y remite a sus primeros trabajos.

Si “Hacia otra Parte” (22) miraba hacia afuera y se apoyaba en una amplia red de colaboraciones, aquí el movimiento es inverso: más centrado, y más cercano. Producido junto a Camilo Lara (Instituto Mexicano del Sonido), el disco encuentra un equilibrio entre la inmediatez festiva y una paleta sonora más abierta. “Todo el mundo pregunta por ti” se desplaza hacia la bachata sin perder pulso, mientras que “Siempre nos tienes aquí” recoge esa esencia pegatinera de estribillo coreable y energía de plaza de pueblo.

Hay espacio, aunque medido, para las alianzas. Kchiporros aparecen en “Rómpela” con un guiño a México y al Día de Muertos, mientras que Eskorzo se suman en “Impura”. También hay desvíos como “La Bidouille”, en la que Romain Renard apunta al ska de segunda ola con ecos de Mano Negra, o “Brinca!”, que mezcla catalán y guitarras surferas.

Aunque no es su único motor, el disco brilla cuando encuentra la rumba. “La Voltereta” conecta con ese imaginario de sol y comunidad que evoca a Estopa, y “Venpayá” refuerza esa senda desde los metales. Por su parte, “Con este fuego” (con la percusión de la batucada de Brincadeira) funciona como síntesis: “hacer de la vida una senda sencilla”. El cierre con “Del Barrio Soy” resume el espíritu del álbum, a medio camino entre la herencia mestiza y los guiños a la cumbia. Porque, como avisa la letra que abría este texto, por mucho que vueles alto siempre piensas en volver. Y es en ese gesto en el que reside el fuego de este disco.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.