Dulces dieciséis
ConciertosEbroclub

Dulces dieciséis

8 / 10
Juan Antonio Álvarez — 28-04-2026
Fecha — 24 abril, 2026
Fotografía — Stuart MacDonald

16 primaveras instalados en los sesentas. Es el tiempo que la Asociación Amigos de Rafael Izquierdo (Ebrovisión) lleva organizando el Festival Ebroclub en su casa, en Miranda de Ebro. Esta edición nos llevó, una vez más, a hermanar las riberas del río Ebro con la playa de Brighton, el club Twisted Wheel de Manchester e incluso el Apollo de Harlem. Así fueron 2 días de música, gastronomía y scooters.

¿Hemos dicho Brighton? De allí mismo llegaron los encargados de abrir el festival el viernes 24, el quinteto Telecom, que comenzaron un poco envarados y estáticos mientras nos ofrecían una cuidada selección lisérgica, algún toque de rythm´n´blues y unas buenísimas armonías vocales. Seguimos en Albion, pues los siguientes en subirse al escenario de La Fábrica de Tornillos vienen de la mismísima capital londinense. The Sha La La´s ofrecieron un bolo de primero de mod, con todas las claves que hicieron de este movimiento grande en los años sesenta-setenta. Nos trasladaron a las locas noches del Wigan Casino en un ejercicio de puro Northern Soul y pop de alta calidad. Su himno “Soul of a Nation” elevó la ya alta temperatura del local y se les vio disfrutar casi más que al respetable que abarrotaba la mítica sala mirandesa. La despedida incluyó una versión de “Get Ready” de Rare Earth y un bis que rara vez se da en festivales, lo que da idea del nivel de disfrute que se vivió allí.

Mientras seguíamos disfrutando de la magnífica selección de pinchadiscos entre banda y banda, que es otra de las señas de identidad del evento, el escenario se estaba preparando para recibir la descarga de “Soulful Rhythm & Blues” que The Allnighters, unos clásicos del festival tanto arriba como abajo de las tablas, estaban listos para ofrecernos. Con Igu Allnighter al frente, el hombre de negro en alma y estilo, los 7 integrantes nos pusieron las pilas desde el principio con ese aroma soul que despiden aderezados con toques de elegancia instrumental. Revisaron clásicos de su repertorio y nos deleitaron con piezas de su último larga duración, “Big Brother”, que presentaban en la ciudad ferroviaria. Como colofón, invitaron al escenario a dos maestros mirandeses del jazz y blues-rock, Javi Rodríguez al bajo y el trompetista Rubén Salvador.

En Ebroclub gusta mucho el olor a gasolina por la mañana, sobre todo si es el de las scooters inscritas en la típica marcha motera por la comarca mirandesa. Con sus parkas y vespas los participantes el sábado recorrieron las carreteras locales con parada incluida para reponer fuerzas con un buen bocado que permitiera afrontar lo que quedaba de día, que era mucho aún. Los que no participaron pudieron gozar con las pinchadas en varios establecimientos hosteleros, que incluían la degustación de auténticos manjares en miniatura con los que ponerse a tono en el caluroso mediodía del sábado.

Musicalmente empezó la tarde con los asturianos Pelazo que dieron su bolo al aire libre en la Plaza de la Constitución. Con Pibli detrás de su batería de colores y a la voz, atronaron con una descarga de power-pop clásico que puso en danza al público que aún estaba reposando la mañana. A pesar de algún problema de sonido puntual, y de ofrecer un recital con demasiadas intermitencias, terminaron de enganchar, y es que a ver quién se resiste a una buena versión de “Does Your Mother Know” de Abba para terminar la actuación.

Ya en el recinto volvían a visitar Miranda, después de 13 años, los elegantes británicos New Street Adventure, que tan grato recuerdo nos dejaron en aquella ocasión. Con Nick Corbin al frente, desgranaron sus clásicos temas entre suaves y poderosos con maravillosas voces y una no menos solvente sección rítmica. Después de un cambio de guitarra en la segunda canción que molestaba a su líder, fueron cayendo temazos como “Deeper in love” o “Be somebody”. Terminaron con su clásico “The Big A.C.”, y a petición popular volvieron a salir, con lo cual asistíamos al segundo bis del festival, un dato sorprendente en la historia del mismo.

“¡Damas y caballeros, el emperador de los ritmos unificados! ¡El Gran Tito Ramírez! (foto encabezado)” Y allí que apareció con su capa y antifaz rojos el andaluz para regar la sala con su sabor afrolatino y gotas de rythm´n´blues mezclado con cha-cha-chá caribeño que hicieron que, si el cansancio empezaba a pesar, este cogiera la puerta de salida para convertir la Fábrica a veces en un local del Chicago de los años 30 o entrar en algún local de La Habana a gozar de los ritmos sincopados de aquellas estupendas orquestas de mediados del siglo pasado. “Sonido Conquistador”, el título de su último LP, hace justicia a lo visto la noche del sábado, y seguro que muchos seguirían a Tito hasta ese barrio tan reivindicado en sus temas. Mención especial a la sección de vientos y a esas congas llegadas desde Canarias. ¡Maaaaaaaaaaambo!

Y ya que estábamos, pues a seguir bailando con Los Retrovisores, otros viejos amigos del Ebroclub. “La nostalgia ya no es lo que era” reza su primer LP, pero bien entendida como hacen los catalanes llevó a que el concierto se convirtió en un guateque repleto de ritmos variados, desde el pop de los 60 hasta a algún toque rocksteady. Una pena que dejen de grabar, pero mientras siguen ofreciendo bolos como el del sábado, con su potente y numerosa sección de vientos al frente, seguiremos disfrutando de ellos.

No queda otra que despedirse y esperar a 2027, pero seguro que los miembros de la Asociación Amigos de Rafael Izquierdo lograrán que, una vez más, nos sintamos como en casa. Y a veces, hasta mejor. ¡Viva Ebroclub!

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.