Ahora tienen nuevo material, “El Pulso del Acero: Shinkansen”, el primero que presentan desde su nuevo cuartel general en Tokio (Japón). Dieciséis canciones que sonarán en sus conciertos a través de composiciones totalmente nuevas y de reconstrucciones de algunos de sus temas de los ochenta ("Rotorama", "Trybuna V".,,).
Aprovechando la ocasión, le hemos preguntado a esta leyenda de la música electrónica e industrial por los seis discos de su vida.
(Puedes consultar las fechas de su gira al final de este artículo).
DEVO - "Q: Are We Not Men? A: We Are Devo!" (1978)
Para mí, este disco es el manual de instrucciones de la de-evolución. Mientras el mundo se empeñaba en el virtuosismo aburrido, estos tipos aparecieron con una precisión quirúrgica y espasmódica que me voló la cabeza. Su versión de “Satisfaction” es la prueba de que se puede coger un cadáver del rock y reanimarlo con descargas eléctricas hasta convertirlo en algo nuevo, robótico y necesario.
Throbbing Gristle - "D.o.A: The Third and Final Report" (1978)
Si hay un disco que define el asalto sonoro, es este. Con Throbbing Gristle entendí que la música no tenía por qué ser "amable"; podía ser una autopsia, un ruido que te sacude las vísceras. Esa mezcla de cintas manipuladas y electrónica abrasiva fue el combustible que necesitaba para entender que el sonido es una herramienta de confrontación, no únicamente de entretenimiento.
Cabaret Voltaire - "The Voice of America" (1980)
La claustrofobia de Sheffield hecha ritmo. Lo que siempre me ha fascinado de este trabajo es esa atmósfera de vigilancia constante. Son ritmos funk, pero intoxicados, grabados en un búnker. Esas voces distorsionadas y cajas de ritmos que suenan a prensas hidráulicas me marcaron mucho al principio.
Kraftwerk - "Radio-Activity" (1975)
Aquí es donde la máquina cobra vida propia. Es un disco de una elegancia matemática que me sigue asombrando. Abandonaron cualquier rastro de banda convencional para entregarse a la energía nuclear y las ondas de radio. Esa frialdad centroeuropea, tan limpia y a la vez tan llena de una melancolía mecánica, es la base de todo lo que vino.
La Düsseldorf - "La Düsseldorf" (1976)
Klaus Dinger fue un genio. Este disco es el pulso de la ciudad moderna. El ritmo motorik en estado puro: 4/4 innegociable que te empuja hacia adelante. Es música que no mira hacia atrás, que suena a asfalto, a neón y a movimiento perpetuo. Esa energía vibrante y repetitiva es la que siempre he buscado inyectar en mis propias estructuras rítmicas.
Public Image Ltd. - "Public Image: First Issue" (1978)
Este disco fue una patada en los dientes a todo lo establecido. Ver a Lydon destruir su pasado para crear un sonido tan denso y cortante fue liberador. El bajo de [Jah] Wobble y las guitarras de [Keith] Levene, que parecen cristales rotos, crearon un espacio en el que el dub y la agresión se daban la mano.

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