Reseña de la minisere documental 'Michael Jackson: El veredicto'
Cine - SeriesNick Green

Reseña de la minisere documental 'Michael Jackson: El veredicto'

5 / 10
Fran González — 11-06-2026
Empresa — Netflix
Fotografía — Cartel de la serie

"Por fin íbamos a obtener respuestas, ¿Era culpable o inocente?” Con semejante espectacularidad y, sin duda, abarcando más de lo que puede apretar, “Michael Jackson: El veredicto” arranca su tríada de episodios recién estrenados en Netflix, trayendo de vuelta el parloteo mediático y melómano un debate tan antiguo como el mundo y sin aportar, desgraciadamente, ningún contenido novedoso o relevante sobre el estado de la cuestión.

Apenas un lustro atrás, Dan Reed nos ponía el estómago del revés con "Leaving Neverland" (19), un documental bastante más explícito y efectivo en su propósito, ya bien fuese por el material que se nos presentaba (probablemente, la primera vez que accedíamos a testimonios tan devastadores sobre la oscura cara del Rey del Pop) o por el momento tan sensible en el que este se estrenaba (justo cuando el debate del #MeToo estaba en total boga y figuras como las de Harvey Weinstein, Bill Cosby o R. Kelly acababan de ser oficialmente expuestas).

Fuere como fuere, lo que Nick Green nos ofrece aquí está a años luz de generarnos el mismo impacto que su predecesor (¿nos habremos vuelto más insensibles e inmunes a la degradación en estos últimos años?). Llega, en primer lugar, al candor oportunista del éxito apabullante de la reciente ficción biográfica de Michael (el segundo biopic con más recaudación en taquilla, por detrás de “Bohemian Rhapsody”) y peca, de origen, de estirar en demasía un relato cuyo desenlace es ya archiconocido (la exculpación del cantante tras su fatigoso y dilatado juicio en 2005 por delitos sexuales contra Gavin Arvizo).

La mayor virtud de “El veredicto” es también su principal defecto, pues al tiempo que evita conducirnos de la mano hacia una conclusión prefabricada, preservando así la complejidad de un caso que demasiadas veces se ha presentado como una cuestión resuelta, también se nos priva de una conclusión proporcional con respecto a este. Volvemos a sentirnos, dos décadas después, inmersos en un tira y afloja pendular y eterno en el que Jackson pasa de monstruo a mártir (y viceversa) en segundos, haciendo que nuestra opinión espectadora quede sujeta a contradicciones, intereses cruzados y confesiones imprecisas más que a convicciones.

Claro que si venimos a buscar morbo, no nos van a faltar nuestras dosis. Desde registros policiales hasta metraje grabado por los rincones más sórdidos de Neverland, imágenes de Michael en sus peores momentos, tomas rescatadas del ya mítico “Living with Michael Jackson” (03) de Martin Bashir (junto a declaraciones actuales de este), y hasta ejemplos reales del tipo de pornografía que, presuntamente, Jacko le mostraba a los niños. En efecto, es el Shangri-La del sensacionalismo ruin.

Tiene mérito, aun así, cincelar casi tres horas de documental basadas exclusivamente en un juicio en el que no se permitieron cámaras; así que para suplir esta oquedad en el archivo, Green recurre a una extensa lista de secundarios que buscan su particular minuto de gloria (ex–amigos de los Jackson, antiguos empleados de Michael, abogados, fiscales, periodistas que cubrieron en su día el juicio, fans que siguieron este como si se tratara del evento del siglo y hasta miembros del jurado y responsables finales de aquel veredicto).

Aun así, y ni por esas, “Michael Jackson: El veredicto” consigue justificar su propia existencia. El regustillo final que se nos quedará es que todo cuanto rodea e implica a Michael Jackson, por mucho que cada cierto tiempo surjan nuevos productos audiovisuales autoproclamándose como definitivos, seguirá siendo un auténtico misterio. Y quizás está bien que sea así.

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