Ediciones La Cúpula recupera este tomo del autor filipino Gerry Alanguilan publicado originalmente en 2010 y que, década y media después, continúa albergando una historia intensa y emocionante. “Elmer” es una fábula alegórica sita entre el drama y ciencia ficción, adornado con alguna pincelada muy puntual de humor negro. Pero se impone, ante todo, como una lectura emotiva acerca de la familia, sin sensiblerías baratas y salpicada a cambio por toneladas de odio y reflexiones sobre discriminaciones étnicas, miedos, amistad, racismo, camaradería, secretos y, en definitiva, la condición humana.
Un volumen con probada capacidad reflexiva en torno al tema que plantea a partir de un argumento imaginativo que apuesta por la evolución racional de pollos y gallinas, hasta que la ONU decide considerarlos, en una decisión histórica, nuevos miembros de la especie humana. La acción comienza, en realidad, en 2003, año en el que la convivencia de estas aves y personas es ya un hecho comúnmente asumido, aunque el malhumorado Jake Gallo siga teniendo sus reticencias al respecto de la aceptación práctica del asunto.
El fallecimiento de su padre, Elmer Gallo, motivará la inevitable reunión familiar juntando a Jake con su hermana May –a punto de casarse con un doctor humano–, su hermano Freddie –carismático actor de cine– y su maltrecha madre Helen, así como el granjero Ben. Será así como la aparición del afanoso diario que el propio Elmer escribió a lo largo de toda su vida resultará determinante en el guion. Una excusa bien manejada por Alanguilan para acometer ese flashback que explique, siempre con vívidas formas y maneras, tanto el proceso como el trazado vital de los protagonistas.
Plasmado en un riguroso blanco y negro, “Elmer” desarrolla con especial olfato un argumento que puede hacer pensar en clásicos como “Rebelión en la granja” (George Orwell, 45) y la franquicia de “El planeta de los simios”. Sin embargo, y en cualquier caso, el autor dota a su obra de una arrasadora personalidad que resulta determinante en las asombrosas consecuencias que despierta en el lector. Un título, en definitiva, penetrante y sentido que deja poso.

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