The Egg That Never Opened
Discos / High Castle Teleorkestra

The Egg That Never Opened

8 / 10
Adriano Mazzeo — 11-08-2022
Empresa — Art As Catharsis
Género — Metal

Cuando en 2020 el mundo se cerró y las conexiones a internet comenzaron a saturarse, era difícil prever que a partir de semejante desbarajuste podrían surgir proyectos artísticos de calidad premium. Uno de esos casos es esta “teleorquesta” con células en EEUU, Francia, Noruega y Australia formada por ex miembros de Estradasphere, Mr Bungle, Secret Chiefs 3, Farmers Market, etc.

High Castle Teleorkestra es un numeroso grupo que trabaja en remoto y, madre mía ¿cómo pueden haber compuesto semejante delirio a la distancia? Es que el ser humano no para de sorprender para lo malo, pero para lo bueno, de vez en cuando, tampoco. Con los laureles de los miembros de la orquesta -Tim Smolens en bajo, cello, voz y teclados, Chris Bogen en guitarras y sintes, Bär McKinnon en saxo tenor, flauta, teclas, clarinete y voz, Chris Murray en batería, Stian Cartensen en acordeón y pedal steel guitar y Timba Harris en violín y viola- se puede adivinar por dónde vienen los tiros, lo que de seguro no podíamos prever es hasta donde llegan.

La obsesión por el detalle en esta música es bestial, tanto en la producción -a cargo de los autodefinidos como “padres currantes reconvertidos en músicos profesionales” Smolens y Bogen- como en la ejecución; eso, entre otras cosas, explica que los primeros adelantos de esta placa hayan aparecido hace más de un año y medio. Vamos con lo obvio: las referencias a Farmers Market, Secret Chiefs 3, pero sobre todo a Mr. Bungle son más que evidentes, pero no por eso menos impresionantes. Si queremos buscar el origen de ese huevo que nunca se rompió podríamos pensar en Estradasphere, grupo en el que convivían Smolens y Harris.

Aparecieron en la California de finales de los 90s en el surfero pueblo de Santa Cruz como la otra banda que podía formar parte de la escena de Mr. Bungle. Pensar que los de Mike Patton, Trevor Dunn y Trey Spruance no cabían en ninguna nomenclatura y este intrépido grupo de jóvenes músicos tan académicos como descocados coló a la perfección dentro del espectro Bungle, a tal punto de que Harris, Smolens y otros compañeros de Estradasphere terminaron tocando y girando con el increíble colectivo de monjes sufíes hardcoreanos liderados por Spruance, Secret Chiefs 3. Insisto, casi nada de lo que se escucha en “The Egg That Never Opened” suena a nuevo, pero, pero, pero joder, ¿cómo achacarles algo en medio de tamaño tsunami de talento?

El disco funciona como un taller de percepción si se lo abarca desde el anhelo de abrir miras, porque si, este disco puede convertirte en un mejor oyente. También puede actuar de enciclopedia geek ya que los tiempos irregulares, las extrañas armonías y las combinaciones imposibles de estilos dan una burrada de tela que cortar.
Por poner un ejemplo, en “Valisystem A” conviven los espíritus de Morricone y Brian Wilson entre saxos y sintes disfónicos, voces que parecieran ir a su bola y cuando termina el tema te quedas dándole a sus melodías. Por poner otro “Ichi Bin’s” es un vals con una melodía de acordeón más-grande-que-la-vida del compositor argentino José María Lucchesi, migrante en la París de la década de 1920. Imaginarse ese tipo de emoción -que 100 putos años después puede sonar inocente- adornada por arrebatos de guitarra de metal extremo y dobles bombos desquiciados. Se me hace que es la forma en que la locura se parece a la música.

Para gustos colores y para la paleta de sonoridades más versátil de la música actual, este disco. Es que ¿donde se han visto solos de saxo sensuales, acordeones tributando a Van Halen que parecieran tocados por un músico folk rumano hasta el culo de rakija, drama deathmetalero bien chungo, hermosuras de lounge deforme -como “The Days of Blue Jeans Are Gone”, con Caitlin OConnor en voces- y bandas de música funcional de un barco que navega aguas de colores alucinados? Todo eso por separado es mucho y todo junto y tan bien hecho es directamente un glosado de aciertos muy poco común. Mi recomendación es que no comas tanta bollería industrial y entres en mundos mucho más enriquecedores como el que propone High Castle Teleorkestra.

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