Una pandilla de sinvergüenzas
ConciertosShame

Una pandilla de sinvergüenzas

7 / 10
Daniel Gómez-Cortazar — 01-07-2026
Fecha — 30 junio, 2026
Sala — Kafe Antzokia, Bilbao
Fotografía — Davids Mars

El martes 30 de junio despedimos el mes con el que ha sido probablemente el concierto de rock internacional con mayor presencia de público joven hasta la fecha en nuestras tierras en lo que va de año. Los londinenses Shame presentaron su cuarto álbum “Cutthroat” ante un público entregado, donde la energía y la implicación de lxs veinteañerxs marcaron el desarrollo de todo el bolo. Es lógico: un quinteto de menores de 30 años tiene un gran efecto llamada entre el público de su misma edad.

Los de Brixton, surgidos de la misma escena que squid o los ya extintos black midi, salieron a escena al ritmo de hip-hop de “Simon Says” de Pharoahe Monch. Sin más dilación, empezaron con “Axis of Evil” y en dos segundos tenían ya a toda la chavalería cantando en inglés y botando sin parar. Siguieron con la canción de corte post-punk “Concrete” de su primer álbum. Mientras el bajista Josh Finerty iniciaba sus habituales carreras de un lado a otro del escenario, el público empezó los primeros pogos. Continuaron con "Tasteless", extraída del mismo álbum que la anterior, “Songs of Praise”.

El cantante Charlie Steen empezó a jalear al público mientras iba de lado a lado del borde del escenario para terminar la canción señalándonos con sorna con el pie del micro mientras cantaba “I like it better when you're not around” (prefiero cuando no estás por aquí). En la inagotable ola actual de grupos británicos que actualizan el post-punk con mensaje de punk directo y lo mezclan sin complejos con electrónica, spoken word o hardcore, no son muchos los que usan la sorna y el humor como shame o Sports Team.

Shame tienen el hacha afilada para criticar a los políticos y a la superficialidad — como en “Cowards Around”— ironizar sobre el terraplanismo desde su nihilismo generacional — en “Nothing Better”— y satirizar, en “Six Pack”, el estereotipo del recién divorciado, con referencias al perrito, el morenazo y la tableta de abdominales. El título juega con el doble sentido de six pack, que en inglés designa tanto un paquete de seis cervezas como unos abdominales marcados. Las canciones del quinteto juegan constantemente con cambios de ritmo, giros armónicos y texturas disonantes. Nos concedieron un respiro cuando sonaron el single “Fingers of Steel” y posteriormente la cuasi-balada “Adderall”.

El cantante Charlie Steen se quedó con el torso desnudo ya en la cuarta canción y en la mencionada “Six Pack” nos hizo agacharnos al suelo para desencadenar un moshpit momentos después. La locura absoluta llegó más tarde, cuando bajó con el micrófono al público. El cable tiraba de él mientras la gente se empujaba a su alrededor.

El bajista aguantó hasta la recta final para sacar a relucir sus trucos y acrobacias: volteretas por el suelo con bajo en ristre, hacer girar el bajo alrededor del cuello de una sola sacudida hacia atrás y similares. Tanto él como los dos guitarristas acompañaron a Steen a los coros, mientras el baterista Charlie Forbes no perdía el compás en sus ritmos acelerados.

El enérgico concierto terminó con la canción que da título al álbum, “Cutthroat”. Nadie pareció salir dañado, más bien sudado y no hubo ninguna bronca intergeneracional como consecuencia de los empujones. Todo el mundo salió contento y, para buena parte del público más joven, fue uno de esos conciertos que recordarán durante años.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.