Cuando se trata de temporada de festivales el Sansan Festival es el que, desde hace ya cinco años, se sitúa en primera línea de salida. 30.000 personas, aproximadamente, han acudido a su primera cita festivalera, ya consolidada en Benicàssim, para disfrutar de toda la escena de música rock, indie y pop nacional.

 

La quinta edición de uno de los festivales de referencia para el indie español arrancaba con el espectáculo de guitarra de Los Tiki Phantoms ante un tímido y escaso público que no pareció animarse hasta visitar el escenario principal con la banda de indie folk, ya tradicional del Sansan, Nunatak. Estrenando las últimas canciones de su reciente trabajo que todavía huele a nuevo “Nunatak y el tiempo de los valientes”, el show varió bastante de lo que estamos acostumbrados a ver en otras ocasiones. El folk más rústico ha dado paso a ritmos algo más pegadizos y enérgicos con “A miles de kilómetros” o “Nadie nos va a salvar”, una apuesta que, sin duda, ha atraído a sus seguidores. Otra banda del cartel que repetía, los sevillanos Full, volvió a mostrarse entregada con un setlist que, sin diferir demasiado de la edición anterior, ha demostrado una vez más el gran entusiasmo que recibe por parte de los asistentes. Éxitos como “Quiénes somos realmente” o  “Privée” se han convertido en clásicos que hacen disfrutar y que ya todo el mundo corea.

El primero de los platos fuertes de la noche llegó de la mano de Iván Ferreiro, que no dejó de conmover regalando a su público emocionantes momentos al teclado con, entre otros, “Extrema pobreza” y el viejo clásico ya “Años 80” de Los Piratas, lo que le dio a la actuación un toque muy íntimo y personal. En un concierto que se hizo, quizá, algo corto, los clásicos hits se amontonaron sobre todo al final con “El Equilibrio es Imposible” y “El Pensamiento Circular”. Pronto la melancolía y el romanticismo se verían truncados con una de las apuestas más salvajes del jueves. Los atrevidos Sexy Zebras conquistaron desde el primer minuto a una pista que no podía dejar de bailar “Machote” y “Sexo y Marihuana” en forma de pogos. Con una energía desbordante y altamente contagiosa fueron el ejemplo indiscutible de actitud potente sobre el escenario, sin olvidar la parte comprometida y social de apoyo a la mujer que les hizo marcar la diferencia.

Otro modelo de espectáculo llegaba con la aparición estelar de Txarango. La banda reinvindicativa más esperada de la jornada recibió una calurosa acogida de su público. Como cada vez que se suben a los escenarios, pusieron todo de sí mismos para defender sus ideales por los derechos humanos y la libertad de expresión al ritmo de himnos como “El meu poble” o “Agafant l’horitzó”. Al final de su show todos los sus integrantes se sentaron en el borde del escenario y realizaron una pausa para reflexionar acerca de la situación de los refugiados y la necesidad de tomar conciencia. Por su parte, tomaba el relevo en el escenario Budweiser otra agrupación que está pisando fuerte este año en nuestro país. La banda de indie rock Viva Suecia sorprendió con una puesta en escena sorprendente. Tocando los éxitos de su último trabajo “Otros Principios Fundamentales”, demostraron positivamente el gran rodaje que han ganado durante todo este tiempo desde su aparición en la anterior edición, de la que pueden presumir de doblar con creces el número de seguidores de su concierto. El buen rollo continuó con otra de las bandas estrella, La Maravillosa Orquesta del Alcohol dieron la talla con una actuación bastante progresiva, pero que rápidamente conectó con su público. Muy dinámicos sobre el escenario, combinaron los temas de su último disco “Salvavida (de las balas perdidas)” con los más antiguos ofreciendo un directo espectacular. El último de los turnos llegaba para Celtas Cortos y su ansiado afán de retomar los escenarios. Sus más de 30 prolíficos años de carrera hacen de su repertorio un inagotable arsenal de grandes éxitos que pocos en pista se resistieron a cantar,  “Tranquilo Majete” o “20 de abril” fueron ejemplos de ello.

Mientras tanto en la carpa de baile Sansito Club, que no se vació ni en un solo momento, se pinchó un variado menú de sintéticos hits a cargo de las únicas propuestas locales del festival Caries DJ, Pablo Mármol y Rocket DJ.

La segunda jornada de festival daba inicio con Meridian, que a pesar del calor y la poca asistencia, desgarraron versiones de Muse y Royal Blood con una energía arrolladora. Ñekü fueron los encargados de abrir con su actuación el escenario principal. Rock calmado para todos los gustos, estaban ubicados en un excelente horario para un día de festival bastante heterogéneo en cuanto a géneros musicales. El escenario Negrita empezó a quedar abarrotado con la llegada de Elefantes. Con motivo de la presentación de su último álbum “La Primera Luz del Día”, el carismático cantante Shuarma entonó varios de sus recién estrenados temas. Sin embargo, la canción de más éxito entre el público fue una más que acertada versión de “Te quiero” de José Luis Perales, con la que se metió en el bolsillo a la gente.

Arrancó la fiesta algo más tarde con los divertidos Varry Brava. Los murcianos saben de sobra cómo hacer disfrutar y con el estrene de su último trabajo “Furor” venían con más ganas que nunca.  Con la misma esencia de siempre pero en sus nuevos temas, el show pronto se convirtió en una inmensa pista de baile para los asistentes que saltaban al ritmo de “No gires” o “Playa”. El gran concierto de la noche vino a cargo de Lori Meyers que, por medidas de seguridad debido al peligro de los fuertes vientos, no pudo montar el escenario al completo que la banda lleva trayendo en festivales desde que comenzó la gira. Así que con una puesta en escena algo menos impactante que la de las últimas veces, las grandes pantallas fueron capaces de suplir el espectáculo de luces. En cuanto al repertorio, tampoco el setlist fue el mismo que en sus últimos conciertos y esto, en parte, tuvo sus consecuencias en que el ritmo del show fuera más in crescendo que de costumbre. Cambiando a la escena más alternativa y psicodélica del panorama nacional actual, la banda de Aranjuez Rufus T. Firefly volvió a teletransportarnos a otra dimensión con su originalidad y fascinante directo. La expectación llegó a su momento más álgido cuando interpretaron un tema del nuevo material que están preparando para la segunda parte de “Magnolia”, dejándonos con la miel en la boca de lo que está por venir. Destacable fue también que su gran batería, Julia Martín-Maestro, fue la primera mujer artista en pisar el festival hasta el momento. La noche llegaba a su fin con La Sra. Tomasa que traía sus inconfundibles ritmos salvajes y pegadizos que el público estaba esperando. Una vez más, el cierre de fiesta del viernes se encontraba en la carpa del Sansito Club con el llenazo de Sansito DJ y Bitches Deejays.

La última jornada de Sansan la encabezaban grupos tan animados como Bombai que, con un vestuario colorido y actitud desenfadada, fueron capaces de hacer bailar y corear sus estrofas más famosas a todos los presentes. En un concierto que irradiaba positividad por todos lados no podía faltar su primera canción “Luz en la Oscuridad”, “Contigo” ni la versión de “Color Esperanza”. Arco fue el siguiente en salir a escena en el escenario Budweiser. El género pop estilo flamenco invadió los temas tanto de su repertorio en solitario como de los viejos hits. Continuando con el flamenco fusión, Juanito Makandé subió a un escenario totalmente transformado en un patio andaluz, repleto de plantas, como en casa. Himnos como “Niña Voladora” o “Échale papas” hicieron disfrutar a su público más fiel. Mientras, en la carpa Sansito Club Marta Fierro, de Eme DJ, preparaba motores con su R&B, pinchando los temas más bailables.

El siguiente llenazo lo provocó uno de los grandes clásicos del rock alternativo que ya cumple veinte años, Sidonie. A pesar de los problemas técnicos su frontman, Marc Ros, no defraudó en defender el show tal y como hace siempre. Partieron de sus antiguas canciones en inglés como “On the Sofa” para pasar a los últimos éxitos de “El peor grupo del Mundo”. Otra de las bandas más cañeras no dejó ni un solo respiro a su público. Dinero y su potente directo volvió, como el año pasado, a poner la pista patas arriba. Entregados y muy motivados hicieron sonar sus inconfundibles, “Una noche más” y “Lo mismo”.

 

Como única propuesta internacional The Royal Concept daban ese tono rebelde y desenfadado que le faltaba a la noche de sábado. Los suecos se mostraron cercanos al público con bromas y pequeños comentarios mientras se solventaban una vez más los problemas de sonido. David Larson junto a sus compañeros se dejaron la piel con los clásicos “World On Fire” o “On Our Way”. La revolución llegó a continuación con Ojete Calor y su característico subnopop capaz de llenar la pista principal sin esfuerzo. Se ha demostrado, un año más y en el escenario Negrita, que la gente prefiere los estribillos pegadizos y el cachondeo de “Tonta gilipó” o “Viejoven” a otras letras más trabajadas. La última actuación de esta quinta edición del festival llegaba con la energía inagotable de Space Elephants. Los reyes de la indietrónica salieron dispuestos a hacer bailar a los valientes que aguantaban para cerrar la fiesta en una sesión de luces y confeti.

 

Así se despide una edición de Sansan que ha vuelto a demostrar ser ejemplo de comodidad y buen ambiente. Sin embargo, el comentario general entre los asistentes (y los músicos) es que se vuelve a pinchar en la repetición de bandas, la casi inexistente presencia de figuras femeninas sobre los escenarios y la total ausencia de agrupaciones locales. Errores muy fáciles de subsanar, si se quiere, en una futura edición.