Cuando hace un año Lee Ranaldo publicaba el que hasta la fecha es su último trabajo, evidenció ampliamente un par de circunstancias. Primero que el álbum en cuestión distaba del mero entrenamiento mientras Sonic Youth estaban sumidos en estado de barbecho indefinido (y a la postre posiblemente definitivo). Y segundo, que el neoyorquino no tenía ninguna intención de sacar a pasear esa faceta acústica e intimista tan habitual en este tipo de escapadas. “Between The Times And The Tides”
(Matador/Popstock!) luce como un disco sólido y brillante, contagiado de la energía incombustible que siempre acompaña a su autor, en un ardor incandescente que crece exponencialmente durante su ejecución en directo.

Sin restricciones, el mítico músico esparció sin sobre el escenario su talante incombustible, rodeado por una banda de lujo que incluye al guitarrista Alan Licht, Steve Shelley a la batería y Tim Luntzel al bajo. Juntos embrutecieron sin piedad el repertorio seleccionado, creando capas adicionales de distorsión, noise, suciedad y bruma, hasta someter a unas composiciones llevadas al terreno que mejor conocen. Una tormenta eléctrica iniciada con “Tomorrow Never Comes” e ininterrumpida a su paso por “Off The Wall”, “Angels”, unas descomunales “Waiting On A Dream” y “Xtina As I Knew Her”, “Shout” o “Fire Island (Phases)”, hasta alcanzar la revisión del “Revolution Blues” de Neil Young con la que finiquitaron el concierto y certificaron la victoria.

Ranaldo resultó en todo momento un tipo cercano, conversador y de incansable presencia demostrada a lo largo de casi noventa minutos, que se niega a disimular el vigente legado de Sonic Youth porque éste forma parte imprescindible de su distintivo personal y artístico. Y el numeroso público que acudió a la Sala López encantado con la posibilidad de percibir esa honestidad legendaria a sólo un palmo de su propia cara.