Resumir las vivencias, las actuaciones yanécdotas más destacables de un festival como el Independientede Madrid (Móstoles, 1 y 2 de mayo) en palabras, no deja de ser unaardua tarea. No importa que el cartel quedase algo cojo de grandes nombres,que hubiese coincidencia de horario de bandas interesantes, que, nuevamente,la seguridad se quedase en nada cuando cientos de personas sin entrada seabalanzaban sobre alguno de los accesos secundarios o que la lluvia convirtiesela zona de acampada en un Woodstock de reducidas dimensiones. Lo realmenteimportante es que, pese a esa sensación de caos que ya se ha convertidoen seña de identidad, fueron tres intensos días de diversión,música y barro. Viernes, 1 Mayo Abrieron Ross -escenario Tipo- sin pena ni gloria; viejas canciones yadelantos de su próximo álbum en un repertorio excesivamentelineal y anodino. Las badalonesas B-Violet reivindicaron la ferocidad deHole, Babes In Toyland o la primera P.J. Harvey (de quien versionan “HardlyWait”) con un directo cada vez más convincente, seguro e intenso.Suarez dejaron en Festimad una buena dosis de lo-fi argentino, repasandobuena parte de su “Galope”, con Rosario Bléfari en plenitudde facultades. Mammy Carter presentaban su primer álbum, y ­sinhacer nada del otro mundo- demostraron que no son unos nuevos AustralianBlonde. Lazy Sundays fueron de lo mejor de la tarde, demostrando que nonecesitamos grupos extranjeros para disfrutar de la mejor psicodelia. MikeMuir y sus reformados Suicidal Tendencies batieron todos los tópicosde sus composiciones y de los noventa para ofrecernos un show indigno paratan larga carrera. Lagwagon cumplieron con lo que se esperaba de ellos,esta vez sin Stringfellow en sus filas. Quizás G. Love & Special Sauce, en estudio, sean los sucesoresde Beck, pero su directo tuvo menos gracia que las últimas aparicionestelevisivas de nuestro Pedro Ruiz. Por su parte, Sexy Sadie y Big Toxicno aportaron nada nuevo a lo que se puede escuchar en el álbum, peroquedó claro que la suya es una de las más afortunadas colaboracionesde los últimos tiempos. Mercromina repasaron buena parte de “HulaHop”, con una intensidad que les hace merecedores de mayores glorias.Purr ofrecerían otro de sus intensos shows, en el que, como era deesperar, no faltó la versión de Beavis Frond. Los desconocidos(hasta el Festimad y el famoso anuncio televisivo) Undrop, demostraron queel escenario Subterfuge ya se les queda pequeño. En el escenarioson tres, pero tocan su pop rematadamente positivo con tal fuerza que parecensiete. Como en cualquier otro directo suyo: sobresalientes. Ash añadiríanel condimento británico del día, sin salirse del guión,entrenándose en nuestro país como cuarteto y presentando nuevostemas, que en nada difieren a los presentados hasta la fecha. Para hacerseuna idea de lo que son Lo-Fidelity Allstars, nada mejor que imaginarse atres mataos que sepan aporrear sintetizadores, a un hooligan con gafas desol que podría ser primo lejano de los Gallagher, darles un par dediscos de electro, otro de breakbeat y un single de Happy Mondays y tendremosa la nueva sensación de la prensa musical británica. Interesantestan sólo como estudio sociológico. Arqueólogo infatigable, Gilles Peterson, el capo de Talkin´ Loudconsiguió nuevamente rescatar perlas avant la lettre que explicanel presente y el futuro de la mejor cultura de clubs. Ben Wilcox insistióen combinar jungle y hip-hop con las justas dosis de calidad y accesibilidad.En el escenario Tipo, los californianos Save Ferriss protagonizaron unode los mejores -y menos concurridos- shows del festival a base de ska ymucha, mucha diversión (no se olvidaron de su particular relecturade los Dexy´s Midnight Runners). Los conciertos de 7 Notas 7 Colores siempreson una catarsis colectiva y esta ocasión no fue una excepción.La comunidad hip-hop de Madrid, conocedora de todas las rimas de Mucho Muchacho,hizo que los del Prat se sintieran como en casa. New Model Army sorprendierona propios y extraños, mostrándose en una buena forma, pesea presentar demasiados temas nuevos y dejar en la cuneta clásicosde la altura de “Vagabonds”. Ciento siete años despuésde que Alex Chilton guiase sus primeros pasos, y cuando lo menos in es elrock, van los Cramps y les da por ponerse otra vez de moda, por dar sopascon hondas a alumnos como la Blues Explosion. A pesar de los quince minutoslargos de “Surfin´ Bird”, siguen siendo feroces, violentos, ydivertidos. ¡Viva el fuzz! ¡Rock´n´Roll en esencia! Sano. Ensu habitual línea de elegancia bailable, Pez, el funky-inquieto deDonosti basó su sesión en los sonidos brasileños tanen boga esta temporada. También en su línea se mantuvieronOffspring, es decir no dando pie con bola y patinando constantemente, dejandoclaro que son una de las peores bandas en directo del género -y lapeor vestida-. Por suerte, Pennywise elevaron el listón, pese a quereincidieron en sus versiones de Beastie Boys y Ramones -Sublime se quedaronnuevamente en el tintero-. Sábado, 2 Mayo Los Hermanos Dalton resolvieron su sesión de power-pop con solvencia(fuerza y canciones no les faltan), presentando su recién estrenado”¡¡¡Crash!!!”. A continuación llegaríanAmphetamine Discharge: más power-pop (ahora en inglés), conun repertorio en el que los temas antiguos se alternaban con los de su nuevoálbum de versiones. Sexy Sadie ­hoy en solitario- supieron contentara un público que recibió con moderado entusiasmo sus nuevostemas, pero que vibró al rescatar viejas glorias como “Mr. Nobody”o “In the water”. Aunque algo fuera de lugar y de horario, Mogwaisuperaron incluso su trabajo de estudio, dejando claro que estánmucho más cerca de My Bloody Valentine que de toda la camarilla post-rockery abriendo con “Mogwai Fear Satan” (quince minutos de tensiónemocional magistralmente resueltos). Bullyrag presentaron “Songs ofPraise” con fuerza, aunque las coincidencias con bandas como Dub Warcantan a la legua. Soviet Love llegaban desde Canarias con su “Dance”, sorprendiendoa más de uno con su espléndida sección de viento. FermínMuguruza (eta Dut), el único negroamericano de piel blanca que habitala península, demostró porqué es el músico másrespetado del lugar. Tocaron fuerte, muy fuerte, asomados al borde de unabismo negro, muy negro; y respaldados por la puesta en escena teatral deGaitzerdi. Impresionantes. Manufacturas Metálicas convencieron (másque en estudio), pese a que se descubrieron como una versión algochusca y hardcore de Cubanate o Pitchshifter. The Bluetones ofrecieron unrepertorio con buena parte de su nuevo álbum, siendo de lo mejorcitodel festival, aunque sin brillar como debieran. Molotov era la principalpropuesta lúdico-festiva del sábado noche (Smash Mouth severían obligados a suspender su actuación a causa de la lluvia),y no defraudaron a quienes esperaban entretenimiento; por lo demás,bastante chabacanos y muy limitados. Parece que los algo envejecidos escoceses que componen Teenage Fanclubse han establecido en nuestro país. En Madrid, en un concierto eléctrico,mostraron sus famosas melodías y armonías vocales ante unpúblico que, decididamente, sólo estaba por la cañay el calimocho. Atari Teenage Riot arrollaron con toda la mala leche desu hardcore digital de filiación anarquista. Ruidismo, brutalidad,salivazos, enfrentamiento con el público y meneo de genitales porparte del propio Alec Empire, el cruce perfecto entre Richard D. James,Iggy Pop y Lux Interior. Apabullante de veras. Audio Active, japoneses quegraban para el sello On-U Sound, sorprendieron con su mezcla de dub, jungley actitud punk a los pocos que les prefirieron a Massive Attack. De todasformas, valió la pena esperar una hora para asistir a la sesiónecléctica de ragga, jungle y dub aderezados con compromiso político,saludable diversión y pogo salvaje protagonizada por Asian Dub Foundation.De lo mejor del festival. Bajo el imaginativo apelativo de Rasco se esconden dos colaboradoreshabituales de Mondo Sonoro (Óscar Broc y Edie Sancho) que desmintieronla ads