El pasado fin de semana debutaba el Ezdok Fest, un festival organizado por la taberna Ezdok de Eibar que se lanzaba a la difícil tarea de organizar un evento de estas características, reuniendo a 18 bandas en dos jornadas. Sin duda una valiente apuesta sobretodo teniendo en cuenta el perfil underground de la mayoría de las bandas. A pesar de la incómoda lluvia de la primera jornada que le quitó brillo, podemos decir sin ningún miramiento que esta primera edición se merece una nota alta por el gran cartel, la notable organización, el buen sonido y el acogedor recinto, un campo de futbol de hierba artificial en lo alto del monte, rodeado de un precioso entorno natural. Mención a parte el tema del sonido: a pesar de no realizarse la prueba de sonido previa habitual y que cada banda se apañase con una prueba rápida tras el cambio de equipo entre actuaciones, el resultado fue inmejorable.

El pistoletazo de salida al gran fin de semana corrió a cargo de Vulk que al día siguiente actuaba en el Primavera Sound barcelonés, todo un lujo para el festival eibartarra poder contar con la presencia del cuarteto para estrenar su escenario. En su breve pero intensa actuación, los bilbaínos se mostraron arrolladores, presentando algunos de los temas más destacados de su segundo largo que acaba de ver la luz, “Ground for dogs” en el que su post punk de altos vuelos pasa a transitar por pasajes más atmosféricas y progresivos a los que nos tenían acostumbrados. Sonaron, entre otros, “Back to night fight”, “Behiaren begirada” y “A poison tree”, además de las joyas de su LP de debut “Something internal”, “Zaldia Burning” y “Brazil”, con el que se despidieron.

El incansable Joseba B. Lenoir (foto inferior) ofrecía el primer concierto del “Haiek izorra nahi dute tour”, single que ha visto la luz recientemente y que comienza a defenderlo en directo en formato de quinteto con Ilargi Agirre (Perlak, Belarminak…), Miren Narbaiza (MICE, Napoka Iria,…), Nagore Etxabe y Lutxo Neira. Joseba atacó con su rock oscuro y fangoso sus dos nuevos temas y otros destacados de su anterior álbum como “Erredura II”, “Su haren inguruan” o “Izaki Arrotz hortara”. Con el aporte extra en las percusiones (dos baterías), la genial Miren Narbaiza acompañando a la guitarra y coros, y los imponentes guitarrazos de Joseba, la propuesta mostró un buen empaque. Se despidieron con “Ez itzali” y su explosivo final.

Dead Bronco (foto inferior) saltaron al escenario con ganas de mostrar a los presentes su denominado “American sludge”. Su líder, el norteamericano Matt Horan, ha renovado la formación y ha comenzado el presente año lanzando “Driven by Frustration”, un nuevo trabajo arrollador en el que los sonidos de raíces americanas se fusionan salvajemente con otros como el punk o el metal. Arrancó el concierto con la potente “Scumbag” seguida por “Devils road”, marcada por el banjo pero con un ritmo endiablado. Llegaron los primeros bailes entre el público e incluso el anochecer. No falto un tema de homenaje a Hank Williams, gran influencia de Matt y al que en 2015 ya dedicó un EP con versiones. Y no faltaron por supuesto “Life Of Leech” y el gran final con el cóctel de punk-rock-metal de “No name”.

Belako (foto inferior y encabezado) se encuentran en un gran momento de forma y así lo demostraron sobre el escenario, sabedores que su propuesta gusta y tiene tirón y, además, convence sobradamente su directo. Su tercer álbum “Render Me Numb, Trivial Violence” tiene temas potentes que combinados con los dos anteriores, forman un set list arrollador. Y así lo hicieron: con un sonido sucio y una potencia que te hacía temblar en las primeras filas, comenzaron con temas destacados de su nuevo trabajo como “Maskenfreiheit”, combinando con otros como “Crime”. Tampoco faltaron del nuevo el temazo (según Lore) “Lungs” u “Over The Edge”. En la parte final del concierto pudimos ver a Josu desatado en “Zaldi Beltza”, con las primeras filas completamente revolucionadas, y disfrutar de dos de los himnos del cuarteto de Mungia, “Sea Of Confusion” y “Haunted house”, con los que cerraron. Parece que fue ayer cuando debutaban y ya disponen de una notable discografía y unas tablas y naturalidad para quitarse el sombrero.

Uno de los platos fuertes del festival era la actuación de Toundra (foto inferior). La banda madrileña ha conseguido romper barreras con su post rock instrumental: Si con su álbum previo (“IV”) consiguió colarse en el número 2 en la lista de ventas, con su nuevo álbum, “Vortex”, lo ha vuelto a conseguir y ha llegado al nº4. Con un espectacular sonido, el cuarteto nos hizo viajar a través de sus envolventes y cautivadoras melodías y ritmos. Una máquina perfectamente engrasada que consiguió engullirnos. Como no podía ser de otra manera, su nuevo álbum fue el protagonista con temas como “Cobra”, Kingston Falls” y Mojave” aunque también hubo espacio para clásicos como “Ara Caeli” o “Requiem”.

Y del post rock de “Champions” de Toundra pasamos al impresionante math rock de los madrileños Jardín de la Croix (foto inferior), una genial montaña rusa de ritmos y melodías que nos encandiló completamente. Una banda perfectamente acoplada que jugaba con un rock progresivo matemático a un ritmo endiablado. Repasaron principalmente su último trabajo “Circadia”, publicado ya hace dos años, y nos agasajaron con su eclecticismo, cuyas atmósferas espaciales saltaban del post rock al metal progresivo experimental.

La prueba de sonido de Viva Belgrado ya nos adelantaba que volvían las voces con su actuación pero claro, no una cualquiera. Y es que las letras poéticas post-adolecentes del guitarra y cantante del cuarteto cordobés se combinan sugerentemente con sus gritos desgarradores. Nos dejaron algunos de los grandes temas de su último LP “Ulises” como “Erida”, “Annapurnas”, la romántica “Por la mañana, temprano” o la mágica “Calathea”, sin olvidarse de su primer largo como “Báltica”, “Madreselva” o “Höstsonaten”. Un sube-baja de intensidades y emociones directas a la patata que con la fuerza del directo atrapan.

A Nerabe le tocó la difícil tarea de cerrar la primera jornada tras ocho horas de conciertos en las que la lluvia hizo aparición mucho más de lo deseado y con una propuesta más “light” que sus predecesoras. La banda donostiarra, formada por miembros de Cohen, Adrenalized, The Animal Within o Pelax, entre otras bandas, está dando que hablar desde el lanzamiento de su primer single gracias a un rock bailable con tintes ochenteros y la característica voz de Sara Zoraya. En Eibar repasaron su álbum debut, “Toki-on”, ya ante el poquito público que quedaba en el recinto. Tras los tres primeros temas y su segundo single, “Starting point”, uno de los destacados junto al que da nombre al álbum, nos tuvimos que escapar  y afrontar la odisea que teníamos por delante para volver a casa (pero con una buena dosis de satisfacción).