En octubre de 2023, Iñaki Antón se despedía de los escenarios hasta nuevo aviso por Covid persistente. Por aquel entonces estaba tocando como Uoho, el proyecto que había montado con el resto de miembros de Extremoduro (Miguel Colino al bajo, José Ignacio Cantera a la batería y Aiert Erkoreka a los teclados) tras la disolución definitiva del grupo que los lanzó a la fama. Se atrevía a ejercer de cantante y único guitarrista para reinterpretar canciones de sus proyectos anteriores (Platero y Tú, Inconscientes, Extrechinato y Tú y, por supuesto, Extremo).
El pasado mes de octubre, justo dos años después, volvía a dar señales de vida con buenas noticias: los miembros de Uoho regresaban bajo el nombre de Rebrote, proyecto al que se suman Jaime Moreno (músico gaditano proveniente de The Electric Alley que, además de cantar como los ángeles, toca la guitarra rítmica), Jaime Tejedor (que se une como tercer guitarra) e Iñigo López (que sustituye a Aiert en los teclados). Quiso la casualidad que el 10 de diciembre, día en el que falleció Robe Iniesta, tuviesen programado el lanzamiento de su segundo single (“Cuando tú no estás”) y una intervención hospitalaria para Iñaki (que muchos medios de comunicación anunciaron como si hubiese sido consecuencia de aquella triste noticia). Pasado aquel mal trago, ahora ya podemos disfrutar de “Rebrote”, su debut homónimo al completo en dos versiones distintas: la de audio y la de vídeo. Siete temas que están dispuestos a presentar por las salas de las principales ciudades españolas, a pesar de que Antón tuvo que volver a pasar por quirófano para operarse de un neumotórax el pasado mes de enero. Ni los años ni las complicaciones han evitado que él y Jaime Moreno contesten a mis preguntas con la ilusión de quien presenta en realidad su ópera prima.
Lo primero que quería preguntarte, Iñaki, es ¿qué tal estás después de estos dos últimos meses que has tenido?
(Iñaki) Pues sí, sí, han sido un trip bastante flipante, pero bien. A ver, comparado con cómo estaba antes, pues estoy regular. Pero comparado con cómo estaba hace una semana, estoy que te cagas de bien. Así que me encuentro estupendamente.
Anunciabais Rebrote en octubre de 2025, justo dos años después de que te retirases de los escenarios por Covid persistente. Es una declaración de intenciones desde el propio nombre de la banda.
(Iñaki) Por mi parte es un buen nombre. Bueno, y por la de Moreno. Lo hemos puesto en común. Nos gusta mucho. Tiene varias acepciones, tiene su retranca, y tiene su significado literal también. Me parece oportuno.
“Nos ha tocado hacerlo todo a nosotros, con nuestras manitas”
¿Cómo conocisteis vosotros dos? ¿Cómo decidisteis que íbais a colaborar?
(Moreno) A través de un colega común, Dieter, que hace guitarras. Tiene una marca muy conocida, Duesenberg. Vive muy cerca de mi casa y estábamos un día allí tomando algo juntos cuando me habló de Iñaki. Yo estuve contándole mi experiencia personal, con la música de Iñaki toda la vida, y Dieter me dio su experiencia profesional del trato con él, y que encima eran colegas y tal, y nada, ahí quedó todo. A los pocos días me llegó un email de Iñaki porque Dieter le había dicho: “Tienes que conocer a este tío. Me gusta mucho cómo canta, tienes que hacer algo con él”. Iñaki me dijo: “Tío, he visto lo que haces y está guay, ¿qué haces?”. Y yo le dije: “¿Qué haces tú?”. Y nada, empezamos a mandarnos cositas, y empezamos a gustarnos como los pibes de quince años, y ya establecimos una relación musical que nos ha llevado hasta el lugar en el que estamos ahora.
Jaime, tú tocas la guitarra también, pero además se ha añadido un tercer guitarrista, Jaime Tejedor. O sea, que habéis pasado de ser tú Iñaki el único guitarrista en el proyecto de Uoho a ser tres. ¿Os apetecía meterle mucha armonía y mucho arreglo al nuevo proyecto?
(Iñaki) Sí, había que cambiar. Por una parte, había ya una banda montada, que somos una familia. Y por otra sí, a veces en los proyectos haces ejercicios. El anterior proyecto era un ejercicio de austeridad instrumental, ¿no? Un órgano, una guitarra, un bajo y una batería, se acabó. Pero somos seres pendulares. Ahora me apetecía, venga, armonía, guitarras a dos voces, el Moreno dándole a la rítmica. Tres guitarras que no estamos sonando todo el rato, ¿eh? Porque sería un poco locura. Procuramos establecerlas en directo y en el disco con un poco de criterio. Y espero que hasta cierto punto lo consigamos.
¿Cuál ha sido el modus operandi a la hora de componer las nuevas canciones?
(Moreno) Partíamos de bocetos que venían verdes, y entre los dos hemos construido sobre esos bocetos, en base a la mayoría de pequeñas piececitas que yo traía medio ordenadas. Iñaki ha construido un castillo alrededor a cada una de las canciones, y los textos los hemos refundado, los hemos marcado de otra manera y les hemos dado sentido.
(Iñaki) Hemos dejado que las cosas crezcan. Si veíamos que la planta tenía ganas de crecer, no podábamos.
Y respecto a la grabación, ¿cómo ha sido? ¿Lo has vuelto a producir tú, Iñaki?
(Iñaki) Pues esta vez nos ha tocado autoproducción heavy, o sea, pura y dura, porque es un proyecto que iniciamos nosotros dos junto con la banda, Cante, Miguel, Jaime e Iñigo. No teníamos el estudio, yo estaba con Covid persistente, llevaba dos años y pico fuera, estaba todo parado. Nos ha tocado hacerlo todo a nosotros, con nuestras manitas, con nuestro tiempo y con nuestras herramientas. No hemos precisado o no hemos dispuesto de ninguna ayuda externa, con todo lo positivo y lo negativo que eso tiene, porque que haya gente que aporte siempre mola. Pero esta vez somos responsables de todo lo que esté mal.
Vamos a comentar el disco tema a tema, si os parece. Abre “Aceleraciones I: de luz”, una canción muy marchosa y optimista, con la voz de Manolo Chinato al final. ¿Os apetecía empezar arrojando luz?
(Moreno) El disco tiene un camino claro, y Rebrote al final es un renacimiento. Y para que algo renazca tiene que haber ilusión, fuerza, pero sobre todo luz, para hacer un poquito de fotosíntesis y transformarnos en una planta de tallo gordo. Y sí, la luz está ahí. Es uno de nuestros himnos, de los que nos sentimos más orgullosos, quizás.
(Iñaki) Trabajamos con ondas. Cuando se nos queda pequeño el sonido, tenemos que pasar a las microondas y a la luz.
Sigue “Cuando tú no estás”, una balada de casi diez minutos. La lanzasteis el día que falleció Robe y decidisteis dedicársela a él. ¿Habla sobre él la letra, o simplemente quisisteis tener un buen gesto?
(Iñaki) La letra habla de la vida y habla de situaciones. Y la magia que a veces ocurre con la música hizo que esas cosas coincidieran con bastante exactitud en el momento aquel del 10 de diciembre. Yo también estaba en un hospital, fue todo muy marciano. Y me pareció que lo más bonito que podía decir o hacer o que podíamos decir o hacer era dedicarle esa canción. Tuvimos la suerte de que teníamos la canción apropiada.
Tú justo ese día tenías una intervención programada. Hubo algunos medios de comunicación que dieron esa noticia con unos titulares bastante alarmantes y amarillistas…
(Iñaki) Fue un día increíble, muy, muy loco, muy marciano. Pues a eso súmale una anestesia, una intervención que te despierta anestesiado, drogado, flipado, y no sabes si lo que te está pasando es verdad, es mentira o estás en Raticulín. Sí, fue un día para no olvidar.
El disco sigue con “Un brote”, un rock’n’roll puro y duro como el que habéis hecho toda la vida.
(Iñaki) Una forma de expresión y de comunicación directa. Nos apetecía ser muy libres en el disco, expresarnos por medio de nuestra música, de las letras, de las canciones, que transmitamos cosas. Y el bofetón del rock’n’roll directo también tenía cabida, ¿no? Buen humor, rock’n’roll, al grano y a mover las piernas, quien quiera.
Continúa “Sin disimular”, que para mi gusto tiene uno de los solos más interesantes del trabajo. ¿Cómo os repartís las melodías entre tres guitarras y un teclado?
(Moreno) La arquitectura salió en el estudio, en este caso. Muchas veces sale en el local tocando a la par y se va hablando, pero aquí la arquitectura le ha dado un poco de sentido el productor y compositor.
(Iñaki) Es un tema más de composición que de cómo surja con los músicos. No somos músicos de jazz, somos más clásicos, aunque tengamos los pelos largos y hagamos rock. Nos preocupamos de cómo repartir eso a la hora de plasmarlo en directo. Nosotros grabamos, plasmamos ideas y lo único que hacemos es dibujar música para el oyente. No nos preocupamos de quién toca una guitarra o quién toca la otra, no, nos importa un pimiento, absolutamente. Solo plasmamos música para transmitirla. Ahora, cuando tenemos que ensayar para el directo es cuando sí nos tenemos que comer el coco. “Oye, vamos a repartir un poco esto. Esto es para ti, esto es para mí”. Y también nos lo pasamos muy bien, y nos tenemos que volver a aprender las canciones de nuevo.
(Moreno) Le hemos dado prioridad a lo que nos gustaría escuchar. Ahora estamos en el punto que acaba de decir Iñaki, que nos estamos repartiendo las tareas.
“Comparado con cómo estaba hace una semana, estoy que te cagas de bien”
“La flor de la verbena” fue el primer single, con esos riffs marca de la casa. ¿Es la canción que mejor representa al disco?
(Iñaki) Fue muy difícil pensar qué canción nos representaba mejor. Quizá pensábamos que “De luz” nos podía representar, pero era larga. “La flor” tiene esa combinación entre cierto desarrollo, pero va al grano, va a un sitio concreto y tiene un estribillo brutal. Simplemente la elegimos. Podríamos haber elegido otra.
¿Es el amor un “Acto de revolución” en los tiempos que corren?
(Moreno) Claro, el amor como creo que lo hemos entendido es un acto revolucionario.
(Iñaki) En estos tiempos que corren, y más si hablamos del amor en el amplio sentido de la palabra. Ya no del amor entre dos personas que biológicamente se atraen, sino el amor en general, el amor a la humanidad, el amor a las obras bonitas de las personas, el amor a la gente que convive con nosotros. Ahora amar a nuestros congéneres creo que es un acto bastante revolucionario.
Cierra “Aceleraciones II: Cromatismos”. Aunque más que cromatismos, creo que es la canción más melódica del trabajo. ¿Apetecía cerrarlo así, con buen sabor de boca?
(Iñaki) No, el orden lo establecimos al final. Desde el aspecto musical, este tema y “De luz” son la misma canción. “De luz” acababa así, tal y como lo hemos plasmado, las hemos puesto seguidas en el vídeo para que se vea cómo era la idea original. Pero para el disco se nos ocurrió abrir el espacio ahí donde cambia el tempo, meter todo el disco en medio, y abrir y cerrar con la misma canción. ¿Que por qué? Cualquiera sabe, se nos ocurrió.
Ahora toca presentarlo en directo. ¿Qué habéis preparado? El disco tiene siete canciones, así que imagino que haréis un repaso entero. Pero luego no sé si vais a meter temas nuevos, temas de vuestros proyectos anteriores, o si te vas a cantar tú alguna Uoho como en el proyecto anterior…
(Iñaki) Has preguntado muchas cosas en una. Yo nunca he sido aficionado a cantar, y me han quitado dos cachos de pulmón hace unos días. De todos modos, ya lo tenía roto, da igual. Y tengo a lado a mi lado a Jaime Moreno y a Íñigo López. ¿Tú crees que delante de esos dos tíos te puedes poner a cantar algo? Yo no soy capaz [risas]. Eso por una parte de la pregunta. Por otra, vamos a tocar el “Rebrote” entero. También has preguntado si tenemos canciones nuevas. Tenemos, nos pondremos con ellas cuando acabemos de preparar el directo y las iremos sacando. Pero vamos a tocar sólo lo que conocéis, el disco. Eso nos da como para la mitad del concierto aproximadamente, y la otra mitad pues haremos cosas que todos conocemos, cosas nuestras, cosas propias. No los clásicos que igual cualquiera se imagina, sino dentro de mis trabajos anteriores, de Extrechinato y Tú, de Platero, de Extremoduro, de Inconscientes... De The Electric Alley no, porque como es en inglés, no sé… ya veremos.
Pero sí, lo rellenaremos y procuraremos que sean canciones que agrade oír, que no sea otra de las mismas. Vamos a buscar una canción chula y ahí tenemos la mitad para rellenar. Según vaya avanzando la gira, iremos también sacando más canciones de Rebrote que irán restando, afortunadamente para nosotros, espacio a las canciones de otras épocas de nuestra vida.
O sea, que el segundo disco de Rebrote vendrá más antes que después.
(Iñaki) Mira, te voy a adelantar algo. Vamos a hacer dos canciones que tienen su “truqui” relativamente pronto, las vamos a editar como un single y ya las empezaremos a interpretar en directo de cara al verano. Y el segundo disco de Rebrote está en el horno. Lo que pasa es que no sabemos cuándo va a ser porque nos ponemos a currar y sabemos a qué hora empezamos, pero no sabemos cuándo acabamos.
(Moreno) Lo que hoy pensamos que son siete canciones, a lo mejor dentro de dos meses son cuatro, porque las hemos juntado, porque hemos decidido que tres no valen o por lo que sea. Lo bonito del primer disco es que ha seguido evolucionando. Una vez estaba medio grabado y al ochenta por ciento ha seguido evolucionando y hemos seguido cambiando cosas hasta prácticamente la última semana antes de mandar los másteres. Eso quiere decir que la obra está viva y que tenemos inquietud por mejorar lo presente. Creo que no va a ser fácil el siguiente disco, aunque tengamos muchas minas ya activas.
(Iñaki) Nos lo curraremos a muerte. Y cuando lo hayamos acabado, pues estará. Pero viene, pero viene.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.