Un sueño invernal, que culmina en verano
Conciertos / Estaciones Sonoras

Un sueño invernal, que culmina en verano

8 / 10
Alejandro Ayuso — 07-09-2021
Empresa — Radio Cierzo
Fecha — 04 septiembre, 2021
Sala — Plaza de los Fueros, Cascante
Fotógrafo — Mavi Escribano y Juan Falces

En el invierno de 2020, con la pandemia azotando fuerte de nuevo, y tras cancelar la edición íntegra de aquel año, la asociación que organiza el festival Estaciones Sonoras volvía a reunirse en la víspera de Navidad para decidir cómo reinventaba su ciclo. No eran buenos tiempos para la Cultura (siguen sin serlo todavía), pero aquella mañana de diciembre se trazó un plan maestro, que incluía pequeños conciertos en auditorio durante el invierno y la primavera, para volver con la misma fuerza de siempre en los meses de Mayo y Agosto. De aquella reunión salieron muchas dudas, pero la esperanza, la fe y las ganas de trabajar en el proyecto fueron las únicas certezas.

Con el paso de los meses, y tras arduas reuniones en persona y por videoconferencia, adaptando cada espectáculo a la cambiante normativa sanitaria, se fueron cumpliendo una a una las líneas previstas. Sin embargo, con el ciclo de 2021 casi agotado, se echaba en falta una de las grandes señas de identidad de este festival: los actos populares y gratuitos en calles y plazas de Cascante, las actividades gastronómicas y de maridaje vinícola, y las propuestas para los más pequeños. Todo ello tuvo lugar el pasado 5 de septiembre de 2021, cuando la edición de “Verano 2021” echaba el telón, y culminaba un año en el que la música volvió a ser protagonista, sacando del ligero letargo de los últimos coletazos estivales a esta localidad ribera.

La cita se inició a las 11:30 de la mañana, cuando el sol comenzaba a calentar los huesos y las notas de la txalaparta del Grupo Sagarra anunciaban la llegada de una nueva jornada festiva. Y es que este tradicional instrumento inauguraba esta edición, a través de un taller en el que personas de todas las edades podían aprender a tocarlo, a la par que degustaban los apetitosos manjares de la huerta ribera. Mención especial a la participación de los más pequeños de la casa, quizá quiénes más disfrutaron este acto. Sin solución de continuidad, se iniciaba en la icónica Placeta de los Bobadilla una MusiCata en la que los asistentes pudieron degustar los caldos ofrecidos por Bodegas Malón de Echaide de Cascante, maridados con pintxos preparados por Carnicería Laseca y Carnicería Lizarbe, todos ellos colaboradores del festival, y servidos con esmero por la organización. Todo ello, al compás de un saxofonista y un enólogo que explicaban las peculiaridades de cada vino, en lo que fue una cata canónica y amena al mismo tiempo. Basta decir que el propio somelier terminó arrancándose a cantar una jota, para dar cuenta de lo maravilloso del evento.

Con el estómago lleno y el corazón contento, el ambiente se trasladó a la céntrica Plaza de los Fueros, donde bajo un sol de justicia, los Hermanos Cubero salieron a escena con su impoluto vestuario y su música de raíz que hizo que muchos se olvidasen del calor y se sentasen a disfrutar su folclore. “Errantes Telúricos” es el nombre de su último álbum, donde la nostalgia y la añoranza generadas por la pérdida se entremezclan con ritmos alegres, que nos cuentan que la vida sigue, y allí estaban ellos en Cascante para celebrarla. Temas como “Efímera”, “Como mis pesares” o “La Boda y el entierro” sobrecogieron a los allí presentes, que sin embargo rompieron a bailar con “G.U.A.D.A.L.A.J.A.R.A”, “La Rama” o “Problemas a los problemas”. Todo esto antes de que los alcarreños se quitasen la chaqueta, y demostrasen que se puede levantar a todo un festival con una guitarra y una mandolina, cerrando un concierto lleno de sentimiento atendiendo la petición del flanco derecho que se desgañitaba pidiendo “La Molinera y el Corregidor”, para acabar cantando a las bondades de madrugar con su “Levántate”, que dejó al público un inmejorable sabor de boca antes de ir a comer.

Con el estómago lleno, y por fin a la sombra, la plaza volvió a llenarse, como si de un “txupinazo en butacas se tratase”, todos sentaditos y con distancia y mascarilla, eso sí, pero con las mismas ganas de pasarlo bien. La encargada de ello fue la cantautora María Peláe. No podía ser otra la responsable de cerrar este año de conciertos en Cascante, pues fue ella quién devolvió la música en directo a Cascante tras 9 meses de pandemia, en aquel ya lejano Diciembre de 2020. Cerrando este círculo que tantas alegrías ha reportado a los cascantinos, la malagueña salía al escenario con “La niña”, una verdadera declaración de intenciones con el que se metió al público en el bolsillo. “La que estoy preparando” es el nombre de la gira de esta suerte de Lola Flores de vanguardia, lo que queda reflejado a la perfección en el espectáculo que ofrece. Con ritmos flamencos regados de tintes urbanos, María y su banda hicieron las delicias del respetable, que cumplió el objetivo de la artista, llegar a casa más feliz de lo que salió. Temas como “La Quería”, donde podemos ver el lado más coplero de La Peláe, “En Casa de Herrero”, con sus toques arabescosm o “La Confesión”, cantada bajo la monumental Iglesia Nuestra Señora de la Asunción, -aunque ningún cura salió a bailarla-, fueron especialmente celebradas por un público que ya no era capaz de aguantar en su silla. Todo ello solamente podía culminar de una manera, y fue con “Mi tío Juan”, el último hit de este torbellino que ha vuelto a revolucionar el panorama patrio, como hizo en la noche cascantina. Una auténtica diva.

El Domingo fue turno de nuevo para los más pequeños. Y es que, en un marco incomparable como es el Parque del Romero de Cascante, a la sombra de su bosque de pinos que amortiguaba el calor de mediodía, uno de los actos más tradicionales y emocionantes para la chiquillería puso el “casi” broche a estas jornadas festivas en Cascante: la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Cascante, al son de las notas de los Gaiteros de Cascante, dieron la bienvenida y bailaron varios temas, para poner la mejor banda sonora e historia popular al consecutivo acto de la “Entrega de Pañuelicos” a los recién nacidos en Cascante en los últimos 12 meses. Y decimos “casi” dado que, de nuevo en el “escenario” que es la Plaza de los Fueros de Cascante, la joven cascantina Leyre Lucas Roncal actuó como flamante solista para interpretar canciones del imaginario popular -rumbas, boleros, salsas, …- con el brillante acompañamiento de unos virtuosos de la Música en mayúscula, como son la Txaranga Udekasi. Un debut, el de Leyre, prometedor y emocionante a partes iguales.

Se cierra de este modo la edición veraniega de “Estaciones Sonoras 2021”, recibiendo a septiembre con alegría, música callejera y muchísimas ganas de vivir y disfrutar Cascante. Tenemos ganas de más. Tenemos ganas de continuar observando el crecimiento y consolidación de un proyecto, Estaciones Sonoras, que es, parafraseando al gran José Luis Cuerda, no sólo contingente, sino absolutamente necesario.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.