Con un cartel configurado por grupos de tantos quilates es prácticamente imposible que la jugada te salga mal a la hora de escoger alguno de los conciertos que tienen lugar en el complejo de Camp And Furnace, en la zona industrial de Liverpool. El espacio donde se ubica el concierto es un antiguo complejo de fábricas construidas con ladrillo, vaya eso es lo que uno ve de día, en la parte exterior. Lo que pasa dentro es harina de otro costal. Y es que la ambientación de los espacios donde tienen lugar los conciertos están cuidada hasta el último detalle: las luces, las imágenes (con edición in situ), todo está planificado para ofrecer una experiencia amplificada de la vivencia del directo. Pero es que, además, los conciertos de esta edición fueron de órdago en su mayoría -porque también hubo algún que otro traspiés-.

El viernes los ganadores fueron Dungen, que demolieron con los temas de su nuevo disco. También los japoneses Mikagaku Moyo del colectivo Guruguru Brain, y Josefin Örn + The Liberation, una de las últimas incorporaciones al cartel y que dejó sin aliento a los asistentes con una fuerza sónica inconmensurable, desplegada por su banda de acompañamiento, The Liberation. Su nuevo disco apunta muy alto.

Desgraciadamente, lo de Super Furry Animals fue un auténtico bajón. Había mucha expectación pero Gruff Rhys salió con cero ganas y el resto no tuvo ningún interés por conectar con el público. Fue una oportunidad perdida (y van…).

El sábado el nivel fue superior, si aun cabe. The Lucid Dream se llevaron el gato al agua, gracias en buena parte a los temas de su recién publicado “Compulsion Songs”. Cada vez se parecen menos a Spacemen3 para acercarse a propuestas más aceleradas como A Place To Bury Strangers, en clave dub, eso sí. Aunque en cuestiones de popularidad actual hayan quedado algo relegados a un segundo plano en la escena internacional, The Horrors sorprendieron a propios y extraños con un concierto de alto nivel. Se mostraron enérgicos en todo momento y contaron con un componente extra del todo resolutivo para el directo: la máquina de láser.

Viejos conocidos de nuestro país, Acid Mothers Temple demostraron sobradamente por qué motivos son los padres de la mayor parte de las criaturas presentes en el programa del festival. Pocos meses después de su paso por el Primavera Sound, Cavern Of Anti-Matter (en la foto) ofrecieron una clase magistral de krautrock y de psicodelia musculosa e imaginativa. Además, Tim Gane no se cortó un pelo a la hora de desplegar su artillería de artefactos sonoros vintage. Por cierto, los andaluces Guadalupe Plata lo petaron por la tarde con una de sus habituales demostraciones de ritmo y energía. El público inglés alucinó con ellos en un concierto vibrante y de mucha intensidad.