Pocos grupos consiguen que, tras estar unos años sin editar disco o tocar en directo, su público les recuerde. Dead Can Dance es uno de ellos, además con unos números espectaculares: empezaron hace más de treinta años, hace dieciséis que no grababan nuevo disco y siete desde su última gira. Sin embargo, vuelve a reunirse, a editar un disco que está entre sus mejore obras y emprenden una gira de más de cincuenta conciertos por medio mundo con sold out en casi todos. Barcelona no iba a ser una excepción, con lo que L’Auditori estaba hasta los topes de gente que conocía los secretos de su música, una música que navega entre el neoclásico, el folk, la world music, lo gótico, el ambient, etcétera, basada en sus voces místicas, sus múltiples percusiones y sus atractivos mantos de teclados.

El setlist ha estado siendo el mismo en toda la gira: los ocho temas de “Anastasis” (12), ocho de todas sus épocas, tres procedentes de la carrera de Lisa Gerrard en solitario y tres versiones. Prueba de lo milimétricos que son, en la Ciudad Condal tampoco se salieron del guión.
Con cinco minutos de retraso aparecieron los cuatro músicos experimentados de la banda (dos de ellos ya han acompañado a Brendan Perry en sus aventuras en solitario), y junto a ellos los dos principales responsables del milagro Dead Can Dance, Lisa y Brendan.

El viaje se inició con “Children Of The Sun” con Perry mostrándonos que su profunda y magnética voz sigue intacta. Curiosamente, el show empezó y acabó (antes de los bises) con la primera y última canción de “Anastasis”. Siguió con “Anabasis”, en la que uno de los músicos tocaba un hang electrónico y Lisa cantó con su fantástica voz espectral. A continuación, primera ovación del público al reconocer “Rakim”, con Lisa al salterio y con la percusión muy presente. Preciosa también la combinación entre las voces de Brendan y Lisa. Después “Kiko”, uno de los mejores temas del nuevo disco y que en directo funciona perfectamente. Al acabar primeras palabras de Perry para anunciar un tema de orígenes andalusíes, “Lamma Bada”, una canción que aquí han recuperado desde María del Mar Bonet a Radio Tarifa, y que él mismo se encargó de cantar. A continuación “Agape” y “Amnesia”, más efectivas que en disco, y segunda ovación al distinguir el precioso “Sanvean”, un tema de Lisa con cambios de voz imposibles y de escalofrío, pasando de tonos agudos a graves.

Las percusiones volvieron a tomar protagonismo en “Nierika” y “Opium”, para volver a la parte más espiritual con “The Host Of Seraphim” y esos cantos cercanos a mantras tibetanos. Sobrecogedor. Continuaron con la versión de un tema de rembétika griega llamado “Ime Prezakias”, que Perry cantó en griego. Y encararon la recta final hacia los bises con “Now We Are Free”; el famoso tema de la banda sonora de “Gladiator” y la plácida “All In Good Time”.
Para abrir el bis acudieron a uno de los mejores cortes del concierto, “The Ubiquitous Mr. Lovegrove”, al que siguió “Dreams Made Flesh”, tema que apareció en su origen en uno de los discos de This Mortal Coil, aquel grupo all star de 4AD. Segundo bis con la escalofriante versión de la preciosa “Song To The Siren” de Tim Buckley con Brendan cantando y final con “Return Of The She-King” de aires celtas, cinematográficos y épicos. Cuando parecía que todo había acabado, salió Lisa y un teclista para ponernos la piel de gallina con “Rising Of The Sun”, también conocida como “Wandering Star”. Un concierto perfecto al que solamente podemos echarle en cara que fuese algo frío y demasiado calculado.