Acabas de publicar tu segundo disco en solitario. ¿Crees que estas canciones reflejan un poco tu momento actual, o fueron escritas hace tiempo?
Es bastante curioso porque terminamos de grabar el disco (con la última aportación, la de Jone a las voces) en septiembre del 2025. La publicación se ha alargado una barbaridad. Escribí la mayoría del disco en verano del 2024. Se escribieron y grabaron rápido pero es verdad que para cuando ha salido yo ya estoy a otras cosas. Ahora sí que les doy otra lectura, y reflejan el momento de una manera distinta a como lo hacían antes.
Me gusta mucho la canción que abre el disco, y también su título, “Gazte eta hilezkorra”, “joven e inmortal”. ¿Dirías que la música es la que te da esa sensación de inmortalidad? ¿Sobre qué trata esta canción?
Yo creo que fue de las primeras canciones que escribí. Hace poco la encontré en la libreta donde tenía escrito el primer disco, y más que por el tema musical, era cómo veía yo mi entorno, de desenfreno y de sentirnos un poco intocables. Sí que hay otra parte de este entorno que ya va notando los achaques, los que ya han cumplido treinta… pero es como una oda al querer hacer, querer moverse y seguir ese ritmo frenético de creación. Ser impulsivo pero (como dice una amiga mía) con intención y dirección. Saber cómo canalizar ese sentimiento en pos de algo positivo o constructivo.
Qué más te influye a la hora de componer, ¿hay alguna temática en concreto que se pueda localizar en tus canciones? Alguna vez te escuché decir que tus canciones suelen ser tristes.
Sí que tiendo a escribir en momentos más introspectivos. Muchas veces cuando las cosas van bien no miras tanto adentro, es una comodidad que te permite avanzar sin que te impresionen demasiado los procesos interiores. Pero cuando las cosas se complican, relaciones personales, lo laboral…etc, ahí bajan un poco las revoluciones y te empiezas a dar cuenta de esos funcionamientos o de esas cosas que llevabas dentro pero que al ir a un ritmo, que en mi caso suele ser bastante acelerado, no te sueles dar cuenta. Y sí que mis canciones pueden tender a ser más introspectivas o más tristonas, pero a veces también intento, mediante la autocensura, darles un toque también un poco universal. Lo personal también es universal así que tampoco me preocupo demasiado.
”Esan nora doan” también me parece un tema precioso, y su letra parece que trata sobre el paso del tiempo, y sobre saber aprovechar el momento, una especie de carpe diem. Aún siendo muy joven, tienes veinticinco años, ¿hasta qué punto te preocupa el paso del tiempo?
Pues bastante la verdad. No sé si es tanto el tener miedo a desperdiciarlo, pero a mí me da la sensación (justo ahora que vengo de actualizar el currículum) de que en un año parece que han pasado cuatro. Tienes que pararte un poco a pensar todo lo que ha pasado, todo lo que no ha pasado. Al grabar este disco, Xabi y yo hablábamos mucho de tesis y subtramas. Y el paso del tiempo sí puede ser una de las subtramas del disco.
“Fue un poco el querer buscar un equilibrio entre vestir un poco más algunos temas y conservar la personalidad o identidad del disco, como una obra desnuda o minimal, pocos elementos”
En tu debut en solitario eras tú el único instrumentista, tocando guitarra y cantando, además de contar con una voz femenina en momentos concretos. Para este segundo disco has contado con otra voz femenina para momentos puntuales además de un chelista. ¿Algunas de estas canciones te pedían vestirlas más o qué querías lograr incorporando estas nuevas sonoridades?
Fue un poco el querer buscar un equilibrio entre vestir un poco más algunos temas y conservar la personalidad o identidad del disco, como una obra desnuda o minimal, pocos elementos. Pero sí que hubo momentos en los que vimos que podían reforzar el conjunto la aportación de chelos. Cuántas canciones nos gustan (desde el “Something In the Way” de Nirvana a “Chelo Song” de Nick Drake) que llevan chelo, y es un instrumento que casa muy bien con la guitarra. En “Esan nora doan” en realidad el chelo hacía un poco el papel de contrabajo, pero en “Tanta bat itsaso infinituan”, por la temática de la canción, buscábamos algo como más líquido. La guitarra, al tener trastes y tener un sonido de cuerda más fijo, más rígido, queríamos algo que contrastara con eso. Contacté con Eñaut Zubizarreta, que ya le conocía, le envié los temas y sin mandarme ninguna maketa, apareció, fuimos a donde Xabi y en más o menos una hora se hizo. Nos quedamos los dos con la boca abierta. Y lo de Jone un poco lo mismo; me gustaba mucho lo que hacía en su grupo, Nakar, porque ella puede ser macarra pero también sacar un elemento etéreo. Yo buscaba eso. Y tampoco se lo pusimos fácil porque la hicimos cantar un poco a los límites de su rango. No lo queríamos vestir mucho pero fue un poco para reforzar las dinámicas, así que les pedimos que nos echaran una mano.
De hecho el uso del chelo aquí me recuerda por momentos al debut de Nick Drake, un artista que tengo que preguntarte si te gusta o si te influye, porque me parece que puede ser así.
Sí. La guitarra acústica ha estado desde pequeño presidente en mi vida. Siendo chavales de Eibar que estábamos aprendiendo a tocar la guitarra, solíamos ir con doce años a ver a Su Ta Gar y Xabi Bastida estaba con la guitarra acústica, o yo que sé, mi primer concierto fue de Oskorri, y ahí Anton Latxa también con la guitarra acústica. Y con quince años o así, no sé cómo llegué, pero me saltó “Pink Moon” y me quedé… o sea, no sabía que era posible hacer música así. Con una guitarra y una voz (y justo esa tiene un piano), y fue uno de esos momentos en los que se te rompen los esquemas de lo que se puede hacer. En mi intimidad he tocado mucho la guitarra acústica y Nick Drake era como el referente. Luego han aparecido otros por el camino. Por ejemplo durante este segundo disco he escuchado mucho a una guitarrista que se llama Bridget St John y también a Dave Evans, un músico que se hacía sus propias guitarras. Y en general temas que, dentro del rollo acústico son más expansivas. A mí me gusta el concepto folk-pop. Pero dentro del folk hay muchas vertientes y yo creo que Nick Drake siempre ha sido un ejemplo, es folkie pero no es un Pete Seeger, es otra cosa.
Has tocado y tocas en otras bandas de otros estilos como Sotomonte, que le da más al rock y al progresivo pero aún con el folk presente. ¿Te gusta eso de tener un proyecto más de rock y el tuyo más acústico y que contrasten entre ellos? ¿Aporta algo Sotomonte o el rock en general a tu forma de crear canciones?
Sí, Sotomonte fue decisivo en ponerme una guitarra acústica buena en las manos. Ahí pasó una cosa que nadie podía preveer que fue que la guitarra eléctrica quedó casi en segundo plano. Porque una guitarra acústica es autocontenida, autoamplificada, con el fingerstyle te puedes acompañar a ti mismo y si además cantas es como tener a tres músicos en uno. Y vino de ahí, mi primer disco vino tras un parón con Sotomonte. Sí que le veo un valor a tener proyectos contrastados. El último parón de Sotomonte me llevó a reflexionar y replantear cosas. Sí que me parece que con la guitarra acústica puedo tener cierta identidad sónica pero con la eléctricas me veía un poco con la necesidad de encontrar algo propio. Todavía estoy dándole vueltas. Por ejemplo me ha pasado con Verlaine, de Television, que me gusta mucho. Al final el rock progresivo es técnicamente muy correcto y es muy exigente. Del folk también me gusta que es un poco punky, cada uno hace lo suyo. También me gustaría encontrar un camino dentro de la guitarra eléctrica, aún estoy en época de transición. En Sotomonte, estando bajo la dirección de Jokin, que es un músico muy exigente, y grabando con Iñigo Bregel, aprendes mucho y ves maneras de hacer cosas diferentes. Luego ya, cómo las haces tú, lo eliges tú mismo, pero sí que es interesante conocer procesos de gente que lleva mucho tiempo tocando.
Por cierto, me encanta cómo tocas la guitarra, pero es que el propio sonido de la guitarra ya suena distinto a lo que se suele oír. ¿Utilizas afinaciones poco habituales?
Sí. Siempre digo que es ahora cuando estoy experimentando con las afinaciones pero es una cuestión de tener todas las notas que quieres en un espacio limitado, por comodidad. Buscar que las notas que quieres están dentro de ese espacio. Muchas veces aunque estén las canciones en una afinación estándar también juego mucho con las notas abiertas. Estos clusters que llaman, donde hay notas muy cercanas a sí mismas, que armónicamente están casi peleándose entre ellas pero juntitas. Es un tema de transmitir más información con menos.
“La música es muy importante como medio de transmisión de ideas”
Me parece que tu primer disco lo grabaste en casa, o al menos no aparece en los créditos que fueras a ningún estudio concreto. Esta vez has grabado en el estudio Abadetxe junto a Xabi Agirre. ¿Qué dirías que ha aportado en esta producción? ¿Ya os conocíais?
Sí, Xabi me llamó en su momento para hacer un bolo con Sangre de Muérdago. No lo conocía hasta ese momento, me dio unos discos suyos, los escuché y me gustó mucho la intimidad de los temas y las atmósferas que creaba. El primer disco sí lo grabé en casa; era un tema filosófico de querer hacer una búsqueda de sonido propio, la presentación con nombre y apellido, y quería conseguir un sonido que no me iba a dar un estudio. Yo sé algo de grabación, y no quería caer en las mismas rutas de cualquier disco acústico. Y para el segundo, el Abadetxe es un espacio reducido y tiene la peculiaridad de que no haces contacto visual con Xabi, es como estar en tu habitación tocando la guitarra. Aunque no le vieras, el sentir que está ahí y hablar con él…ayudaba, aparte de que a veces proponía cosas que venían bien y aportaban otra capa a los temas. A mí yo creo que me ha ayudado sobre todo a no darle tantas vueltas a la cosas. Somos los dos bastante Neil Youngeros en ese sentido, queremos preservar la frescura del tema. Creo que en el último tema, que también fue el último que escribí, hice la primera toma completa. Era como olvidarte de tu carácter físico y de tu corporeidad y estar “in the zone”. Terminé la toma (guitarra y voz a la vez) y debí de haber movido la cabeza y había más voz o menos voz, había pasado algo con las fases de los micrófonos y le dije, me gusta mucho, déjala así, porque si hacemos otra va a perder esa espontaneidad. Me ha gustado mucho trabajar con Xabi porque técnicamente es maravilloso y tampoco tiene porque buscar la perfección, buscábamos ese momento en Abadetxe, llevarlo a casa o al coche o a los cascos del que esté escuchando, y yo creo que lo hemos conseguido.
¿Qué tal va la presentación de estas nuevas canciones? ¿Sientes que las canciones conectan con el público?
Sí, sí. Yo tenía un punto de frustración porque llevo tocando las canciones un tiempo, y mucha gente me solía decir que les había gustado alguna canción o parte concreta, un arpegio, un paso de menor a mayor… lo que fuera, y me preguntaban si estaba en el disco editado, y tenía que decir que aún no. No soy muy de sacar singles para crear una expectación. Pero sí que la gente que me seguía y que solía venir a los bolos me decía que a ver si sacaba ya el segundo. El pueblo habló, y estoy contento con el disco.
¿Tocas alguna versión que te guste en directo o prefieres tocar sólo material propio?
Normalmente no tiendo a tocar versiones. Igual cuando presentaba el primer disco, por tiempo del repertorio sí que metía algunas versiones. En “Emazurtz”, del primero, como es muy Davy Graham metía a veces en medio “Anji”. Ahora mismo no estoy tocando demasiadas versiones. Hace unos meses toqué en Alava, coincidió que era el aniversario de la muerte de Lourdes Iriondo, era esa misma noche y saqué “Gaua” aunque solo un fragmento. Toco versiones en casa. No me suele gustar mucho como quedan en directo.
Tengo muy claro que la música puede ser muy poderosa, y en distintos ámbitos además.
¿Qué te aporta la música a ti, e incluso, qué crees que puede aportar al mundo?
Yo creo que la música… Esto te lo digo en retrospectiva, pero los que somos melómanos o fans de la música solemos tener épocas fetiche: puede ser Nueva York en los setenta, Ezkerraldea en los ochenta… pero siempre, siempre hay un contexto social, económico y político. La música de esas épocas lleva un mensaje. Yo es verdad que por letras y así, no me mojo mucho políticamente, igual por el uso del idioma o por los espacios, por los colectivos por donde suelo andar se puede intuir…
Pero la música es muy importante como medio de transmisión de ideas. La música no puede cambiar el mundo pero es una herramienta popular, al final la música entra fácil, las personas se emocionan, les pueden dar para pensar… yo que tiendo a ser más introspectivo, creo que ahora es una propuesta interesante echar el freno y bueno, también la decisión de que esta vez no voy a sacar CDs, o hacer boicot a Spotify. Ahí hay una decisión sobre cómo queremos que se consuma la música. Bueno, consumir es una palabra para poner entre comillas. Pero hay un mensaje. Estamos en una época en la que el formato es el mensaje, y el formato en mi caso es lento, que requiere atención y requiere una introspección, y eso va en contraposición clara a los grandes medios o a los grandes tecnofeudalistas que rigen nuestro día a día..
Y a la actualidad en general, ¿no?
Sí, en general sí. Es una herramienta a tener en cuenta, que no hay que menospreciar. Personalmente no quiero caer en relatos o en dinámicas… no de comercializar, porque al final desde el minuto uno estamos vendiéndonos, pero, de pensar en producto. Yo que sé. No quiero vender nada a la gente. Lo que hago es dejarlo ahí y el que quiera escucharlo…
Felicitarte por este segundo disco, que desde ya se va a mi listado personal de “discos más interesantes del 2026”. Y por último preguntarte por tus próximas fechas, ¿algún concierto que tengas próximamente?
Estoy cerrando algunas cosas. Yo recomiendo seguirme en Instagram, otra plataforma de nuestros queridos tecnofeudalistas maravillosos… (risas). Y si hay alguien en Francia leyendo esto, en verano haré un par de fechas que ya anunciaremos.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.