Hay veces en las que el rayo de una canción te atraviesa en el mismo momento de escucharla por primera vez, la sientes flotar a tu alrededor y en ocasiones incluso la entiendes, aunque no siempre. Es lo que en mi casa llamamos “que te de el rayo”, y se trata de una expresión que en realidad puede emplearse para cualquiera de las artes. Supone, básicamente, conectar con una canción, un concierto, una película, un cuadro, un baile, un libro…pero conectar profunda e irrevocablemente. Algo así me pasó al escuchar por primera vez la música de Xabier Badiola (que viene de Eibar y tiene veinticinco años), y desde luego que me ha vuelto a suceder con este, su segundo disco en solitario. Actualmente también es guitarrista de los progresivos y folk-rockeros Sotomonte, y combina esa labor con sus conciertos en solitario.
Este segundo trabajo (de título, portada y, por momentos, temática naturista) se inaugura con la intrépida “Gazte ta hilezkor”, una canción que parece observar el paso del tiempo y creer en el necesario carpe diem, como lo hace la emocionante “Esan nora doan”, dos de las más destacables del lote. Y es que el tiempo es finito y no vale con saberlo o entenderlo, en ocasiones hay que hacer algo al respecto, vivir como si fuera el último día. Dada su capacidad guitarrística y su gusto por los detalles, los instrumentales también se le dan de miedo, y aquí deja dos, “Zorroztarria” y “Pierre Etxeberriren azken hitzak”, de aires puramente folk.
El disco en general tiene un regusto a folk británico y estadounidense, viniendonos a la mente el estilo a las seis cuerdas de artistas como Michael Chapman, John Fahey, Davy Graham y, sobre todo, Nick Drake, avistando la sombra de este último en temas como “Azalekoa dena” o la conmovedora “Tanta bat itsaso infinituan”, acompañada esta de un bello chelo que puede remitir al “Five Leaves Left” de Drake. Ese folk crepuscular con ciertas pinceladas de jazz se mantiene a lo largo de un disco sentido y único, confeccionado con alma. La colección de canciones más interesante que he escuchado por estos lares en lo que llevamos de año. Un disco mayúsculo.
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