Como cuando “Deep Impact” y “Armageddon” se estrenaron casi seguidas con una diferencia brutal en cuanto a impacto (la que venció no es la que lo llevaba en su título), hemos visto algo parecido con “Frankestein” de Guillermo del Toro y esta “La Novia!” de Maggie Gyllenhaal, hasta el punto de que más de uno pensaba que la segunda era una secuela. No es así, y de nuevo la suerte que han corrido ha sido bastante distinta: “Frankestein” tiene sus fans y sus detractores, pero “La Novia!” ha sido un fracaso tremendo de taquilla como de crítica. ¿Se entiende? Sí. ¿Lo merece? Pues no tanto.
No es la primera vez que Gyllenhaal se pasa a la dirección, y de hecho su “La hija oscura” es una de las piedras que fue cimentando el estatus que ahora tiene Jessie Buckley. Pero aquí las críticas han sido catastróficas. Y es cierto que “La Novia!” es tan ambiciosa, tan tocar-a-la-vez lo kitsch y lo solemne, la reivindicación y el circo, que es una película fallida, pero una de esas películas fallidas que son interesantes. Denme cuatro 'Lasnovias' por cada película clon algorítmica que solemos tener y a la que sin problema ponen los medios esta nota yo más, por favor.
Me da la sensación de que muchos están viendo en “La Novia!” lo que verdaderamente fue “Joker 2”: fallida por supuesto, y además aburridísima, desaprovechada y con muy poco que rescatar. “La Novia!” es precisamente una de las cosas que le pedíamos a “Joker 2”: atreverse a ir a más. Esta película lo hace, y por lo general no con mucha suerte, pero el hecho de hacerlo nos regala momentos brillantes, nos trae de vuelta a una entregadísima Annette Bening y nos acerca a un rollo bonnieclydesco en el que el delirio de Buckley y la calma del coprotagonista Christian Bale se complementan muy bien. Aplausos también a Penélope Cruz, que pilla totalmente el punto de su personaje y su subtrama.

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