Systema Solar, A-Wa, Hot 8 Brass Band, Bejo, Battle of Santiago y Bigott son solo parte del cartel del Slap! Festival diez, un número que va a contar con la correspondiente celebración los días 5, 6 y 7 de julio en el Camping Municipal Ciudad de Zaragoza organizado por Desafinado Producciones. Pueden adquirirse entradas y abonos en slapfestival.com.  Hablamos con Víctor Domínguez, responsable de semejante tinglado.  

No creo demasiado en los milagros pero que el Slap! haya llegado a su décima edición siendo hoy, además, referencia indiscutible de la música negra bien lo parece ¿Cuánto hay de ‘milagro’ y cuánto de cabezonería? 
Tiene mucho de todo. Zaragoza no es una ciudad de festivales y eso complica mucho las cosas. En cambio sí que es una ciudad de cabezones (risas) y yo soy un gran cabezón, como buen maño. Y claro que es un milagro que un festival de música, que no se desvive por traer grupos comerciales y que vendan tickets, siga vivo durante 10 años. Pero esto es un milagro en Zaragoza, Madrid, Benicàssim o cualquier parte del planeta. 

Lo segundo, la cabezonería, con pocos apoyos, depende muchas veces de lo primero, los milagros, supongo.
Si te refieres a los económicos e institucionales, no puedes contar con ellos para llevar a cabo tu proyecto en Zaragoza; no hay costumbre y, por tanto, no hay ayudas lo suficientemente cuantiosas para celebrarlo en condiciones. Sobre todo para festivales con presupuestos elevados. Para que te hagas una idea, las ayudas en el festival solo son el 15% del presupuesto. El resto hay que cubrirlo con tickets y venta de bebidas. Eso hace que el riesgo sea enorme y que poca gente se anime a llevar a cabo algo así.

“Soy un cabezón afortunado. He luchado por crear mi propio futuro y he llamado a mis trabajos por nombres que yo mismo me he inventado. Eso es un gran privilegio”.

Esta edición es la que va a contar con más actuaciones, tanto de directos como de djs. Supongo que los aniversarios especiales como este décimo son para hacer apuestas aún más fuertes.
Claro que sí, es una fecha señalada y la respuesta de la gente suele ser más potente. Así que hay que aprovechar esta situación para enriquecer el festival y que la propuesta sea lo más interesante posible y que todos los que vengan disfruten al máximo. Este año contaremos con quince conciertos en directo y diecisiete sesiones de djs, más actividades que nunca y hasta un escenario nuevo donde podremos hablar cara a cara con los artistas del festival. El décimo aniversario está pensado para que todos nos demos el merecido homenaje. Y es que, precisamente, entre todos hemos hecho posible haber llegado a los 10 años de vida.

Si repasamos bandas del cartel nos encontramos una variedad estilística que pienso que es muy valiente. Por cierto que hay buena presencia de nuestros músicos con propuestas como: Bigott, Dr. Cuti & The Mogambos, Rosin de Palo, Artistas del Gremio y White Coven.
Si en algo somos especiales, tanto organización como público, es precisamente en ser valientes. La gran mayoría de gente que compra entradas para Slap! no conoce ni a un 10% de las bandas que vienen, eso es valentía y confianza a partes iguales.

Supongo que la música negra nació, precisamente, por una apertura de miras que tú estás teniendo también con el Slap!
Intento expresar en el cartel del festival lo que para mí es la música negra y su influencia en la historia, a través de todos sus estilos y sus grandes artistas. Creo que es muy importante entenderlo así, y no solo a nivel musical, ya que la aportación cultural y social de este género es impagable desde los años 20. El pueblo africano y la sociedad afroamericana han tenido y tienen que sortear muchos problemas y la música siempre será una de sus herramientas. Me encanta ver la evolución de la música de esta manera y creo que ha influido mucho en estos 10 años de Slap!

¿Ser proyecto único por aquí es bueno porque no hay nada parecido a lo tuyo o malo porque parece que cuesta ‘hacer camino al andar’?
Es más malo que bueno. La competencia nos hace mejores y crea escenarios donde poder llevar a cabo los proyectos y que evolucionen en consecuencia. Ser el único es bueno, si luego te copian, o se apoyan en ti y tú en ellos; es la manera de crear escena. Pero cuando sigues siendo el único festival en 10 años, mala señal, sinceramente. Nos encantaría que en Zaragoza hubiera más cultura de festival y se apostara más por eventos así, en parques, plazas, barrios, gratis, pagando.

En los últimos años, entre conciertos, sesiones y distintas actividades paralelas, ha habido una apuesta aún más firme por el público en familia. Es un buen modo de que las madres y los padres puedan seguir disfrutando de los festivales pero también es una apuesta por las nuevas generaciones. ¿Eres optimista respecto a la gente más joven con el futuro de la música en directo?
Muy optimista. La juventud es una maravilla y el escenario está diseñado para ser joven. Es importante que aprendan de los grandes músicos y las grandes décadas. Mi lado cuarentón piensa que no volverá a ser igual. Y el lado al que hago caso, piensa que lo mejor está por llegar y seguro que habrá muchas bandas jóvenes que revolucionarán la escena. Lo importante es que nosotros les dejemos paso y trabajemos por su futuro, o sea, seamos honestos con nuestro presente.

“Una sociedad que no cuida la cultura está abocada al fracaso y no entiendo cómo no proyectamos con mayor fuerza este sentimiento”.

Supongo que tendrás poco tiempo de relajarte y mirar, así tranquilamente, un poco atrás para ver cómo han sido estos años desde los dos bares Desafinado, Desafinado Producciones, aquellos primeros Slap!, los de ahora más tochos… Un décimo aniversario bien da para ello. ¿Qué recuerdos y qué balance haces de todo lo vivido en lo musical?
Soy un cabezón afortunado. He luchado por crear mi propio futuro y he llamado a mis trabajos por nombres que yo mismo me he inventado. Eso es un gran privilegio. Sólo tengo buenos recuerdos y en todos ellos hay muchísima gente que me ha apoyado y que ha disfrutado de mis locuras, y espero que esta fortuna dure mucho tiempo. Para eso seguiré trabajando con pasión, que no siempre es lo más rentable para el bolsillo, pero que te asegura ser feliz.

A veces hemos leído mensajes de desánimo por tu parte en las redes. ¿Qué es lo que, al final, te impulsa a seguir con este proyecto?
Creo que, al final, será posible conseguir un festival único, en el que todo el mundo, de todas las edades, sea feliz y sonría, y que se celebre en nuestra ciudad, Zaragoza. Ése es el impulso. Los mensajes de desánimo reflejan las dificultades que tiene el sector de la cultura en un país donde no se tiene en cuenta ni se valora lo suficiente. Una sociedad que no cuida la cultura está abocada al fracaso y no entiendo cómo no proyectamos con mayor fuerza este sentimiento. ¿Cuánto se ha hablado de cultura en estas elecciones? Nada. Ahí va otro mensaje de desánimo.

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