Una lágrima cayó en la arena
Entrevistas / The Tears

Una lágrima cayó en la arena

Redacción — 24-08-2005
Fotógrafo — Archivo

¿Es necesario que todo cambie para que todo siga igual? ¿Es “Here Come The Tears” (V2) la continuación del camino que en 1995 interrumpieron Brett Anderson y Bernard Butler en Suede? ¿O sólo un caricatura de aquello? Aquí les ofrecemos las claves para vislumbrar la verdad.

Ya desde el nombre, el nuevo proyecto de Anderson y Butler amenazaba con provocar torrentes de lágrimas como los vertidos por los fans de Suede con las decadencias de “Dog Man Star” (1994), precisamente el disco de ruptura entre la pareja musical. “Escogí el nombre de un poema de Phillip Larkin (“Femmes Damnées”, una reinterpretación de otro de Baudelaire), que es mi poeta favorito, por la desolación y el romanticismo que desprende. Las lágrimas están asociadas a las emociones, pueden ser tanto de alegría como de tristeza, y eso parecía adecuado al tipo de música que íbamos a hacer”, explica Anderson. El reencuentro entre ambos se salda con un catálogo de sonidos ya conocidos por muchos. En “Two Creatures” se puede rastrear al Butler del “Dog Man Star”, mientras que el Anderson de “The Power” es perceptible en algunos momentos de “The Ghost Of You”. Y luego está el tiempo, que no perdona. Ahora la decadencia ha decaído, provocando un efecto inverso en forma de canciones luminosas y hasta saludables.

“No acabé con Suede para crear algo que sonase como Suede”

Por eso parece buena la referencia de “El gatopardo”, la novela (y la película) más significativa del decadentismo, donde todo se somete a un cambio radical para que las cosas sigan estando como estaban. Anderson arquea una ceja y se muestra en desacuerdo, primero, porque no conoce la obra. Y segundo, porque “no acabé con Suede para crear algo que sonase como Suede. Si se parece, es algo irrelevante para mí. Yo tengo mi manera de cantar y Bernard tiene la suya de tocar la guitarra. Lo único que pasó fue que en el último disco (´A New Morning´) mi trabajo no fue lo que se dice increíble. Perdí la inspiración y necesitaba recuperarla”. Así que borrón y cuenta nueva en todos los sentidos, ya que Anderson está seguro de que “la fama y el éxito de Suede no van a afectar para nada los resultados artísticos y comerciales de The Tears”. Como ejemplos de este nuevo camino, Anderson señala al nuevo tratamiento de las pasiones (“Las canciones de Suede hablaban de la alienación sexual y éstas, más que del amor, hablan de la pérdida y la tristeza que van con él”) y unas nuevas inquietudes sociales alejadas de versos como “ella está a la moda” o “tu sonrisa es tu tarjeta de crédito” de los últimos discos de su antigua banda. “Ahora”, explica el británico, “intento orientar mi escritura hacia una dirección más política”, dirección a la que apuntan “Refugees” (primer sencillo del álbum), “Brave New Century” y las canciones que afirma está componiendo para un segundo disco. Y es que el reencuentro parece haber ido como miel sobre hojuelas. Anderson dice de Butler que “es muy inspirador trabajar junto a él” y lo define como “una persona muy intensa, que se lo toma todo muy a pecho y cuida hasta el más pequeño detalle”.

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