El punto de partida del “Itaca” de los vitorianos The Soulbreaker Company no es cómodo: alejados del foco comercial, y lo que es peor, con una infravaloración que clama al cielo, se dedican a algo más complicado pecuniariamente hablando que las quinielas de 2ª B.Sin embargo la calidad artística está fuera de toda duda.

Por si todavía no les conocen, vamos presentándoles a un grupo vasco de notorias influencias clásicas y con un disco, el tercero ya, que está en boca de toda la comunidad setentera de este país. Un disco con su parte de leyenda en la grabación también. “Elegimos los estudios propiedad de Dave Anderson (Amon Düül II, Groundhogs) en Gales, porque nos encanta alguna banda que ha grabado allí como Van Der Graaf Generator o Gong. El sitio y lo que lo rodea tiene pinta de ser precioso, pero la verdad es que al final yo estuve encerrado en la casa del estudio la semana entera así que no vi demasiado”. Quien nos habla es Asier, guitarra de la banda, que resume así la intrahistoria del disco. “Lírica y temáticamente el disco podría cabalgar entre Pérez Galdós, Homero, Lord Dunsany, Bill Hicks y Stalin”. Habrá sin duda quien pueda pensar que forman parte de una escena musical concreta, una logia hard rockera que ellos se encargan de desmitificar. “Hay unas cuantas bandas a las que nos gusta la música anterior a nuestra época, pero somos muy diferentes entre nosotros. Llámalo como quieras pero a un montón de gente le gusta Dylan, Young o Judas Priest y no por ello forma parte de una hermandad del rock clásico. Simplemente nos encanta la música que se hizo en los sesenta y setenta, pero también la que se hace ahora, y la que se hizo antes”. Planea sobre “Itaca” la sombra de la infravaloración hacia un disco redondo que merece toda la atención, aunque ellos son optimistas. “A veces se tarda más en valorar ciertas cosas. Los gustos de la gran masa social van variando, pero tarde o temprano toda ‘buena obra’ acaba siendo apreciada. Además, se dice que en cien años se espera que los seres humanos puedan tener una esperanza de vida de mil años, con lo que eso cambiará bastante la percepción de lo que está de moda y lo que no…”.