A diferencia de otros grandes nombres del (siempre proclive al hype) pop británico Disclosure, el dúo formado por los hermanos Guy y Howard Lawrence, apunta mucho más lejos de ese hit single que es “White Noise”. “Settle” es el por ahora último eslabón en la carrera de dos chavales entregados desde la cuna en cuerpo y alma a la música. Dos chavales que este verano han tenido la oportunidad de hacer varias demostraciones de facultades en los escenarios de festivales españoles. Esta entrevista en concreto tiene lugar unas horas antes de que su show pusiera un brillante punto y final al festival Día De La Música en Madrid.

He visto que en prácticamente todas las entrevistas os veis obligados a explicar de donde salís y a qué tipo de escena pertenecéis. Me gustaría saber si tenéis esa percepción de que se intenta sin mucho éxito encuadraros en algún estilo o comunidad musical.

Guy: Sí, la gente siempre muestra mucho interés por conocer el lugar de dónde procede la música. Yo también lo estaría si de repente escuchara a un artista ruso que me flipara, jajaja. Está bien, no me preocupa tener que explicar que venimos del Reino Unido.

Bueno, no me refería a algo tan genérico como vuestra nacionalidad, si no al lugar que ocupáis respecto a la escena dubstep, la EDM o el pop bailable que triunfa en las listas inglesas ahora mismo.

Guy: Al igual que la música va cambiando con el tiempo también lo va haciendo si no nuestras opiniones sí nuestra percepción. Ahora estamos un poco como… puaggg (y lo acompaña de un gesto de disgusto). Con Disclosure todo sigue más o menos la misma línea con la que arrancamos. Empezamos Disclosure para hacer la música que nos gustaba con dos elementos muy característicos: sonidos underground con predominio de los bajos gruesos que en el fondo eran y pretendían ser canciones. Lo primero siempre ha sido la música y después ya ha venido todo lo demás, toda esta locura de viajar por el mundo para dar conciertos y todo eso. Nosotros hacemos la música y la gente le pone el nombre que quiere, no nos importa, de hecho nos gusta que sea así.

¿Os sentís un poco solos en cuanto a lo que proponéis en vuestro primer disco?

Guy: No, no nos sentimos solos en lo que estamos haciendo. Creo que nos parecemos bastante a gente como Totally Enormous Extinct Dinosaurs. Pero nosotros hemos trabajado muy duro el directo y creo que eso tiene bastante que ver con el éxito del grupo. Musicalmente sí que creo que tenemos amigos trabajando en una línea similar a la nuestra… en el buen sentido me refiero.

¿Seguís viviendo en Surrey?

Howard: Sí

¿Qué podéis decirme de cómo es la vida allí para dos jóvenes como vosotros?

Guy: (Entre risas) ¡Ya casi no paramos por allí!


Claro, claro, pero ¿cómo era antes de que vuestras vidas dieran un giro de 180 grados?

Howard: No está mal…

Guy: Es un buen sitio para trabajar en una oficina: es verde, hay muchos árboles y bastantes cabras y… no hay absolutamente ningún tipo de escena musical. Eso se lo lleva todo Londres que está a 25 minutos de tren. O incluso, en la dirección contraria puedes bajarte a Brighton.

Sí, he leído alguna entrevista en la que comentabas que ibas mucho a los clubes de Brighton, lo que me llamó bastante la atención porque no relacionaba la ciudad con los sonidos electrónicos…

Guy: Eso tiene una explicación: en Londres los clubs cierran a eso de las 3 o las 4, que en España es muy pronto, pero no así en Inglaterra. Y a esa hora en Londres te quedas tirado en la calle hasta que sale el primer tren de la mañana. Así que me iba a Brighton porque allí me podía ir a dormir a casas de colegas.

Howard: Además, los clubs en Brighton aguantan hasta las 6 de la mañana.

Guy: Y te levantas por la mañana con toda la resaca y lo primero que ves es el mar. Es muy refrescante, jajaja. Hay una zona muy chula, junto a la playa, en los túneles bajo la calle. Mi favorito es el Digital, un sitio enorme con un sound system alucinante que es donde solía irme a ver pinchar a djs.

Por cierto, ¿qué ha ocurrido con todo aquel fenómeno de raves ilegales que era tan popular en Inglaterra en los 90? ¿Existe algo parecido a aquello a día de hoy?

Guy: No lo sé. Es más complicado montar una rave hoy, la policía está mucho más alerta. Ahora mismo hay bastante movimiento alrededor el concepto “warehouse”, con fiestas montadas en almacenes y fábricas abandonados. En Manchester hay bastante actividad en ese sentido y hay una iniciativa montada llamada The Warehouse Project (www.thewarehouseproject.com).

¿Y cuál es vuestra relación como público con esa escena?

Howard: Yo era demasiado joven como para participar…

Guy: En mi caso no me preocupaba tanto por los clubs y el tipo de fiesta como por seguir a los djs que me interesaban. El sitio del que te hablaba antes, el Digital, tiene un buen equipo de sonido para escuchar las sesiones en las mejores condiciones. Eso siempre me ha importado más que cualquier otra cosa. Mucha gente sale de fiesta a beber y volverse locos en una rave y no le da importancia a ese tipo de cuestiones, sin embargo yo sólo salía a escuchar música y supongo que eso es lo que me diferencia de la mayor parte de ravers. Digital era el lugar ideal para hacerlo.

¿Crees que sigue habiendo conexión con algún tipo de droga que condiciona y se vincula a la evolución de la música de club a día de hoy? Algo similar a lo que significó el éxtasis al acid o el MDA y el crack al drum’n’bass…

Guy: No, personalmente no creo que haya esa conexión. Aunque mis colegas sí que me hablan de cierto vínculo entre el house contemporáneo, el MDMA y la cocaína, y también te puedo decir que mucha gente produce temas colocado. No te voy a decir nombres, pero hay músicos importantes cuyo trabajo a mí me flipa que suelen utilizarlo para “conectar” con los temas. En mi caso obviamente yo también me he metido alguna vez para pasármelo bien, pero me parece innecesario hacerlo a la hora de producir música.

Antes de entrar a hablar propiamente del disco quería preguntaros a propósito de vuestra “no-conexión” con el dubstep. Desde España tenemos la sensación de que toda la electrónica que llega desde UK es en una u otra medida dubstep. Así que, ¿qué creéis que separa a Disclosure de esa escena? ¿Es una mera cuestión de sonido o se trata más bien de los círculos en los que os manejáis?

Guy: Yo diría que en nuestra música lo más importante es la melodía, los acordes y el groove, mientras que en el caso de dubstep todo gira alrededor del bajo y el drop. Nuestros bajos son sólo un complemento más del tema, y ceden terreno a la línea melódica del cantante, el sampler,… Además nosotros hacemos música con el tempo bastante más acelerado.

Howard: Escuchamos a mucha gente de la escena house underground de Inglaterra y nuestras canciones tienen cierta similitud a la suya, pero incluso también se diferencian de ellos porque nosotros escribimos canciones con un formato pop de desarrollo-estribillo, mientras que ellos desarrollan una estructura y la modifican a partir de los drops, que es algo que a nosotros nos encanta, pero simplemente es que no es lo que hacemos.

Guy: En cuanto a lo que es la escena propiamente dicha, no es que intentemos situarnos al margen del dubstep, de hecho yo he llegado a hacer lo que hago a través del dubstep, pero todo se reduce a que sonamos diferente.

He leído que en vuestra familia siempre ha habido un vínculo muy importante con la música, pero más allá de eso, me interesa saber si habéis crecido como un adolescente británico cualquiera o sí por el contrario tenéis la sensación de que vuestra infancia y adolescencia no ha sido del todo normal.

Guy: Yo diría que lo ha sido… hasta ahora. De todas formas, a diferencia de mis amigos, siempre he tenido claro que no iba a ir a la Universidad. Mi vida siempre ha sido la música, y ya hace tiempo que me había convertido en profesor de batería para sacar algo de pasta. También trabajé en una tienda de ropa, en un bar,… Trabajos normales, que por supuesto odiaba porque lo único que me interesaba era la música y hacer algo con ello. Así que puede que en realidad no hayamos tenido la vida normal de un británico medio, sí…

Howard: Para ser sincero, sí que teníamos amigos y salíamos por ahí a jugar con ellos, pero al margen de eso pasábamos muchísimo tiempo encerrados en casa tocando los dos y pensando en hacer una carrera de ello, aunque lo que no imaginábamos es que fuera a salir bien, jajaja

Guy: Yo me tiré diez años como profesor de batería y me imaginaba que terminaría mis días como músico de sesión de alguna estrella del pop que no me interesaba lo más mínimo, porque lo que en realidad me gustaba era la idea de ser músico de sesión en una banda funk o algo parecido.

¿Cuáles son tus baterías favoritos?

Guy: En el terreno del jazz me gusta Vinnie Colaiuta, por ejemplo. También Derrick McKenzie el batería de Jamiroquai…

Howard: Crecimos tocando, no escribíamos música sino que interpretábamos temas ajenos. Yo por mi parte me encargaba del bajo. Escuchábamos mucho funk y soul porque es donde puedes encontrar a los mejores músicos.

Guy: Las mejores producciones, y las mejores ideas, el sonido más original, siempre lo encontrarás en la música de baile, y por eso era el terreno en el que nos queríamos mover. Para nosotros esa era la forma de aprender a tocar. Si quieres aprender a tocar la batería tienes que escuchar un poco de rock, un poco de soul y un poco de jazz, porque ahí encontrarás todo.

Howard: No habríamos aprendido a dominar los instrumentos escuchando pop. Y ahí estaba el desafío. Pero luego empiezas a escribir tu propio material y vas descuidando la ejecución.

Guy: Estoy seguro de que soy bastante peor tocando la batería de lo que era hace años.

¿Con cuántos años podías interpretar un tema clásico cualquiera? Qué sé yo, una canción de The Beatles o algo así…

Guy: Yo empecé a tocar la batería cuando tenía 3 años. Era muy bueno cuando era niño, sí. Mi madre me compró una y así empezó todo.

¿Vivíais en la típica casa inglesa con su pequeño jardín y todo eso?

Guy: Sí. La típica casita de clase media. Estaba bien… Cuando iba al colegio era una pequeña celebridad porque podía tocar casi cualquier canción. Después, con la adolescencia, empecé a interesarme por los deportes y ya le daba menos. Y de ahí pasé a obsesionarme con el hip hop, que fue lo que me introdujo en la producción de sonidos electrónicos, así que tampoco tocaba demasiado. Pero de un tiempo a esta parte he vuelto a la batería…

Venga, centrémonos ahora en “Settle”. Concretamente me interesa saber de qué forma fue grabado el disco. La sensación que tengo es que fue construyéndose conforme publicabais singles e ibais grabando nuevas canciones sin pararos a pensar en el disco como un todo.

Guy: Sí, fue de esa manera. Cuando empezamos a escribir las canciones no pensábamos en el LP, así que no hay una idea constante a lo largo del disco y éste funciona más bien como una colección de canciones.

Vosotros soy muy jóvenes y vuestra generación ha perdido la costumbre de escuchar álbumes al completo.

Howard: En el terreno de la electrónica nunca ha sido así, para la música de baile el álbum es un concepto un poco extraño. Los únicos discos que escuchamos de principio a fin son los clásicos de soul y r’n’b.

Cierto. ¿Y cómo fue en vuestro caso? ¿La compañía os sugirió que era el momento de publicar largo?

Howard: La verdad es que estamos muy contentos con la compañía (PMR/Island/Universal) porque nos ha permitido tomar la iniciativa en todo momento. Tuvimos libertad para empezar a trabajar en él y cuando consideramos que estaba listo para publicarse se lo comentamos y lo vieron bien. No hay presión por su parte.

¿Cómo explicáis el cambio de publicar singles en discográficas tan pequeños como Greco-Roman (la discográfica de Joe Goddard de Hot Chip) o incluso autoeditaros a pasar a una de las pocas multis que se mantienen en funcionamiento?

Guy: En realidad no percibimos ese cambio. De acuerdo que hay anuncios del disco por todas partes, que aparecemos en Billboard, las canciones suenan en la radio y nuestras caras se han hecho populares, pero en realidad el sello por el que fichamos es PMR, una diminuta sección dentro de una multinacional, así que nos dan total libertad de movimientos. Tal vez ahora que tenemos un nº1 debemos empezar a decirles lo que realmente queremos que nos den, jajaja.

Bromas al margen, ¿hay algo que quisierais haber tenido en este disco y que no hayáis conseguido?

Guy: Sí, queremos trabajar con algunos raperos, gente como Kendrick Lamar o Asap Rocky. Quisimos hacerlo ya con “Settle” pero no pudimos organizarlo, había problemas de tiempos. Con tipos como esos tienes que ser bastante grande y contar con mucha credibilidad para que te cojan el teléfono, y más cuando les llaman productores de house, así que espero que para la próxima vez sea posible.

¿Hubo alguna otra colaboración o voz invitada que teníais en mente para el disco y que finalmente no pudo estar?

Guy: No, la verdad que no.

Howard: Trabajamos también con Lianne La Havas, escribimos una canción para ella, que sonaba mucho como su propio material, con guitarras acústicas y todo eso, pero al final no funcionó y terminó mutando en samples para “Stimulation”. Yo diría que fue la única colaboración que no terminó según el plan previsto, pero tampoco diría que es algo que pudiera variar demasiado el resultado final del disco ¿no?