Relaciones de pareja
Entrevistas / La Buena Vida

Relaciones de pareja

Eduardo Ponte — 10-10-2003
Fotógrafo — Archivo

Les había llegado el momento del cambio. Tras diez años de una convivencia con Siesta que -desde fuera- parecía inquebrantable, la relación estaba, a esas alturas, envenenada. “No te dejo por otra o por otro, te dejo porque ya no me comunicas nada”, le dijo la banda al sello. Ahora, “Álbum” aparece bajo el paraguas de Sinnamon y los donostiarras tienen mucho que explicar.

Infinitamente amables, como de costumbre, Irantzu Valencia y Mikel Aguirre se muestran relajados. Saben que, tras meses de incertidumbre, rumores e informaciones extra-oficiales, les toca dar la cara. Esta vez no sólo se trata de defender “Álbum”, su sexto disco de estudio, sino que tienen la obligación moral de explicar -ya no a la prensa, sino al fan- qué es lo que ha pasado, cómo lo han vivido y qué esperan del futuro. No les importa hacerlo, parecen cómodos en su papel y transmiten la sensación de encontrarse muy satisfechos y bastante aliviados. La primera página que han pasado es la de su debut con Sinnamon, que ellos mismos oponen en cierto modo a “Hallelujah!” (Siesta, 01). “Para ´Hallelujah!´ nos metimos en el estudio con veinte canciones, cosa que espero que no volvamos a repetir porque fue un trance muy duro tener que tratar las veinte con la misma dedicación y en un tiempo limitado. No podíamos eternizarnos en un estudio porque no teníamos presupuesto para estar un año entero grabando.

“Una canción siempre hay que arreglarla, aunque tenga sólo una guitarra y una voz”

Le dimos muchas vueltas, queríamos que quedara muy bien y estamos muy contentos de cómo quedó. Se habló incluso de hacer un doble CD, pero Siesta decidió que era comercialmente más interesante editar un álbum y un mini álbum -“Harmónica” (Siesta, 02)-, como han estado haciendo con algunas películas de cine, sacar dos con la misma producción. Ése era el planteamiento: hacemos una sesión de grabación costosa, bien producida y con dinero, y luego tenemos dos productos que ofrecer. En ´Álbum´ hemos dado cabida a todas las canciones que teníamos, que han sido doce, la mitad… incluso quince, que no son veintiuna o veintidós, que siempre se te acaban escapando… Ha sido mucho más agradable para nosotros, porque teníamos más tiempo también, pero a la vez nos resultaba más fresco y natural centrarnos en doce canciones. En realidad, ha resultado bastante rápido, lo teníamos todo bastante claro desde el principio. Queríamos que el disco tuviera más guitarras, pero es que el grupo en general, y no sólo las guitarras, tiene una presencia bastante diferente a la que tenía en ´Hallelujah!´, en el que la orquesta era muy envolvente y ocupaba mucho espacio. Ahora hay arreglos orquestales, pero el grupo está ahí, más cerca. De hecho, muchas de las canciones las probamos en la gira anterior y funcionaron sin arreglos; son más fresquitas”. La “orquestización” de La Buena Vida a raíz de “Soidemersol” (Siesta, 97) alcanzó su máximo esplendor en “Panorama” (Siesta, 99), pero ya en la época de “Hallelujah!” empezó a plantear alguna que otra duda acerca de su conveniencia. Las canciones del grupo necesitaban cada vez más de los arreglos y cojeaban sin estos, así que el fan se empezaba a preguntar si no estarían esos arreglos escondiendo la falta de canciones. “Ha sido un recurso que a nosotros nos ha servido y que aporta algo, pero somos conscientes de que no es la gallina de los huevos de oro. El hecho de hacer un disco con arreglos de orquesta marca dónde te vas a mover, pero no descartamos la idea de que en el siguiente no haya nada de todo esto. Seguramente, lo que te pasó a ti en el Wintercase (N. del R.: se refiere a una importante decepción al escuchar las nuevas canciones en una primeriza y poco esperanzadora versión), y lo que le pudo pasar a más gente, es que la estructura de las canciones ya estaba pensada con arreglos, pero no los llevábamos en directo, y había pasajes instrumentales de guitarras en los que no estaba sonando el motivo que nosotros escuchábamos en nuestras cabezas. Estábamos probando las canciones, ahora las veo con arreglos y resultan más completas, enganchan mucho más. Aún así, son canciones que funcionan mejor que las de ´Hallelujah!´ sin arreglos, no porque en aquéllas hubiera muchas líneas melódicas, sino porque la orquesta era como un fondo que llevaba todo el tono del disco. Esta vez no es así, hay canciones en las que lo importante es el riff de guitarra, aunque luego haya un fondo de cuerdas. De hecho, hay dos o tres que ni siquiera tienen arreglos orquestales. Lo hemos hecho antes y creo que tenemos capacidad para volver a hacer canciones así.

“Al final, es música, pero también son negocios y creemos que hemos cumplido de sobras con nuestra parte”

Además, una canción siempre hay que arreglarla, aunque tenga sólo una guitarra y una voz. Incluso con dos elementos hay que estudiar cómo hacer que funcione y sea atractiva. Lo que pasa es que a la hora de crear es bonito utilizar las posibilidades que te da una orquesta. Funciona bien con la temática de nuestras canciones y los ambientes que queremos buscar, con la idea de los grupos y el tipo de música que nos gusta emular”. Pero más que los arreglos orquestales, lo que le preocupaba estos últimos meses al fan de La Buena Vida más enteradillo era esa “crisis” entre el grupo y su sello de toda la vida. Los donostiarras habían decidido abandonar Siesta y el sello -que no se lo tomó nada bien- parecía dispuesto a forzar a La Buena Vida a cumplir con sus obligaciones contractuales. Ésta es la versión que Irantzu y Mikel ofrecen sobre lo ocurrido: “Con Siesta se había acabado un ciclo. Hemos tenido mucha relación durante muchos años, y llega un momento en el que los interlocutores por ambas partes, los métodos de trabajo y los métodos de promoción se estandarizan en exceso. Creíamos que era un buen momento para cambiar de aires y trabajar con gente que tuviera una ilusión diferente, como Sinnamon, con ganas de apostar fuerte en este momento en el que tampoco están las cosas tan favorables. También nos interesó el contraste: llevamos muchos años, es nuestro sexto disco y lo sacamos con una discográfica que lleva muy poquito tiempo en activo y no está muy viciada por el negocio. Ha sido un impulso para los dos, una simbiosis importante. Ellos querían tener a La Buena Vida porque les parecía un grupo con una trayectoria apetitosa y un producto que podían mimar y tratar bien, y a nosotros nos parecía interesante que la promo la hicieran otras personas, que nos propusieran otros métodos de lanzamiento y otro tipo de ideas. Cambiar siempre está bien y tampoco ha sido muy traumático. Al final, es música, pero también son negocios y creemos que hemos cumplido de sobras con nuestra parte. Con Siesta nos unían unos contratos y había que rentabilizar una serie de inversiones, y eso lo hemos conseguido. Siempre hemos hablado bien de ellos y no vamos a dejar ahora de hacerlo, pero era importante para la salud mental del grupo dar un pasito y descubrir que también podíamos caminar solos. Nuestro estado anímico ha cambiado, estamos con más ilusión, con más fuerza, más seguros de nosotros mismos. En el resto, nos gustaría pensar que la gente no tiene que notar diferencia. Tal vez a nivel publicitario o de distribución, pero de momento estamos haciendo entrevistas con los mismos medios con los que llevamos años trabajando, con toda la prensa especializada. De hecho, Siesta intentó muchas veces que sonásemos en Los 40 Principales y TVE, pero nuestra presencia publicitaria estaba limitada, al no contar el sello con presupuesto para ella. Nos conformamos con llegar a un poquito más de gente o incluso con nuestra propia mejora anímica. Durante este tiempo, hemos pasado por situaciones que son tensas y difíciles para las dos partes. Es duro, como en una relación de pareja, tener que decirle a alguien que la relación se ha roto. En este caso hemos tomado nosotros esa decisión, pero podría haber sido al revés. Enfrente ha estado la actitud de negocios de la compañía, de haber hecho unas inversiones y no querer regalarlas, de negociar con qu

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