"La esencia de PUP reside precisamente en el hecho de poder conectar con la gente"
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"La esencia de PUP reside precisamente en el hecho de poder conectar con la gente"

Fran González Aparicio — 21-05-2022
Fotógrafo — Archivo

Tres años después de “Morbid Stuff” (Rise Records, 19), los de Toronto vuelven con la misma energía, la rabia y la distorsión de siempre en The Unraveling Of PUPTheBand” (Rise Records, 22), su cuarto larga duración.

“The Unraveling Of PUPTheBand”, el cuarto largo de Stefan Babcock y compañía, ha vuelto a recordarnos a esas reflexiones sobre la autodestrucción y la depresión que ya calaron en anteriores trabajos suyos, pues a los canadienses no les hace falta que el mundo arda o atraviese una pandemia global para desatar sus reflexiones más catárticas y hacer sangre de sus demonios más íntimos. PUP nos vuelven a sugerir lo cerca que siempre andan del abismo y lo hacen con un diálogo natural y honesto que normalice un sentir cada vez más común y generacional.


Justo antes de la pandemia teníais entre manos una gira mundial. ¿Cómo ha sido arrancar el motor después de haber tenido que parar vuestros planes durante tanto tiempo?
(Zack Mykula) Tal cual lo has dicho, sí, teníamos mogollón de planes para la banda después de haber sacado “Morbid Stuff”, y obviamente tuvimos que cancelarlo todo y ponerlo en stand-by. Sin embargo, no somos el tipo de persona que espera a que las cosas se arreglen o vuelvan a la normalidad por sí mismas. Desde luego estuvimos como un mes o así bastante jodidos y cabreados de ver cómo todo se había chafado, pero tan pronto como tuvimos ocasión continuamos escribiendo y componiendo.

"Oí que el olor que emana de la mierda del murciélago es tóxica, así que eso podría explicar las decisiones absurdas y ridículas que tomamos durante la elaboración del disco"

De hecho, creo que habéis estado bastante ocupados durante la pandemia, con un EP nuevo (“This Place Sucks Ass”) y además sacasteis tiempo para colaborar en ese peculiar proyecto que es “The Metallica Blacklist”.

(Zack Mykula) Así es, ya te puedes imaginar el gran honor que supuso para nosotros hacer nuestra particular versión de “Hollier Than Thou”. Para nosotros, como para tantos otros, Metallica es una banda legendaria y cuando desde el sello nos propusieron colaborar con el proyecto que mencionas nos sentimos súper orgullosos y felices.

¿Sentisteis vértigo al versionar a una banda tan importante y popular?
(Zack Mykula) Realmente no. Intentamos ante todo que el sonido de PUP estuviera presente y no limitarnos a copiar lo que la versión original ya de por sí transmitía, ¿sabes? Y por supuesto, evadirnos de cualquier opinión que los metaleros y fans al uso del género pudiesen tener sobre la versión. No quiero decir que el fandom de Metallica sea cerrado de mente, ni mucho menos, pero ya sabes cómo pueden llegar a ser las opiniones a veces de los más puristas… Creo que precisamente el proyecto de “The Metallica Blacklist” pretende derrocar eso, dando pie a tantas voces y estilos diversos y fue muy divertido poder formar parte de ello.



¿Creéis que, en cierto modo, la pandemia y estos tiempos tan introspectivos que hemos vivido han afectado en el resultado final del disco?

(Stefan Babcock) Bueno, el contexto está ahí, claro, ya que lo escribimos mientras estaba sucediendo la pandemia, pero ante todo tratamos de tener presente que no fuera un álbum pandémico como tal, porque eso hubiera sido un aburrimiento tremendo. Nadie necesita un disco pandémico ahora mismo, ¿no crees? Pero sí que hay que reconocerle una virtud a la pandemia en este álbum y es el tiempo que nos ha dado. El resto de álbumes que tenemos fueron compuestos y escritos de forma muy rápida y entre giras, mientras que en esta ocasión hemos gozado de un tiempo infinito para darle vueltas y cuidar hasta el último detalle del álbum, lo cual es un privilegio.



Aunque no sea un álbum pandémico, la temática de “Robot Writes A Love Song” me parece muy actual y contemporánea.
(Stefan Babcock) Contextualmente puede parecer que van por ahí los tiros, como tantas otras canciones del disco, pero realmente la intención con “Robot Writes A Love Song” fue más bien la de escribir una canción de amor al uso y sin ironías. Hemos escrito otras canciones de amor en el pasado como “Kids”, por ejemplo, pero siempre tenían esa pátina de humor y de nihilismo que nos caracteriza. Siempre que intentaba tomarme en serio esta temática acababa pensando “tío, esto es ridículo, no valgo para escribir sobre amor sin sarcasmo”, ¿sabes? No me sonaba auténtico, no sonaba a PUP. Sin embargo con “Robot Writes A Love Song” hemos pretendido ahondar en un sentimiento compartido por muchos, que como bien dices puede tener ese reflejo en algo que es tan de ahora como son las relaciones a distancia o a través de aplicaciones móviles, pero de una forma exenta de cachondeo y mostrando sentimientos más honestos.



Si hablamos del disco ya como tal, me veo en la obligación de empezar preguntándoos por ese llamativo artwork.

(Zack Mykula) Ah, el culpable de eso es Jordan Speer, un artista gráfico que nos flipa y que llevábamos siguiendo desde hace bastante tiempo. Para nosotros era complicado transmitirle exactamente qué queríamos para este disco, pues no teníamos muy claro qué iconografía podría representar con acierto las intenciones del álbum. Sin embargo, Jordan vino a nosotros con esa ilustración de una cabeza gigante y aniñada, con basura ardiendo en su interior, y fue exactamente la mejor síntesis que podía resumirnos como banda. Fue genial trabajar con él, sinceramente, no podríamos estar más contentos con el resultado.



Hablando de otras figuras en la sombra de este disco, ¿hasta qué punto ha influenciado en vuestro álbum grabar en una mansión repleta de murciélagos?
(Stefan Babcock) Oh, no. Los murciélagos otra vez [risas]. Bueno, ¿sabes? Creo que oí que el olor que emana de la mierda del murciélago es tóxica, así que eso podría explicar las decisiones absurdas y ridículas que tomamos durante la elaboración del disco [risas].



Y más allá de los murciélagos, ¿qué tal fue trabajar con Peter Katis?

(Stefan Babcock) Fue asombroso, una experiencia muy diferente en comparación con las que habíamos tenido en el pasado en cuanto a producción. Nos apoyó en todo, pilló nuestras intenciones a la primera y se aseguró de que todos estuviésemos contentos con los resultados. Además, el hecho de que grabásemos en su casa nos permitió emplear su equipo, el cual es una absoluta locura. En la primera canción, “Four Chords”, empleamos un piano cuyo sonido pude reconocer al instante por haberlo escuchado anteriormente en multitud de álbumes gloriosos, y poder contar con ese sonido en un disco nuestro es simplemente la hostia.



No sé si fue el papel de Katis en el disco, pero desde luego en este álbum sonáis más honestos y genuinos que nunca.
(Zack Mykula) Sí, creo que estoy de acuerdo con eso que dices. Al fin y al cabo, el proceso evolutivo de estar en una banda es muy semejante al de evolucionar como persona en sí. Poco a poco, y a medida que pasa el tiempo, te vas sintiendo cada vez más cómodo contigo mismo y eso se traduce en poder acercarte álbum tras álbum a ese sonido que realmente te define mejor y con el que más te identificas. Creo que con este álbum es la vez que más cerca hemos estado de representar fielmente quiénes somos como personas y como banda.

"Realmente, hablar de depresión o de ansiedad siempre ha estado ahí. Quiero decir, me crié escuchando música emo, y esos temas eran ya recurrentes en ese género"



Me consta que para llegar a eso atravesasteis un proceso bastante intenso.
(Zack Mykula) Nada es gratis, desde luego. Mentiría si te dijera que no nos ha llevado toneladas de energía poder concebir este disco como tal. De hecho, sin ir más lejos es el disco que más esfuerzo nos ha costado. Pero también creo que es el proceso de composición que más satisfacciones nos ha dado, porque nos ha permitido valorarnos mutuamente como nunca y darnos cuenta de la suerte que tenemos de estar juntos desde hace ya casi una década. 

(Stefan Babcock) Es importante decir que en el proceso de composición de este disco también jugó un papel relevante la pandemia. Quiero decir, a causa del confinamiento nos encerramos todos en una casa y salvo para salir a hacer algunos recados fundamentales no salíamos de ésta para nada más. Centramos nuestros esfuerzos en convencernos de que no íbamos a poder salir de ahí hasta que no tuviéramos un disco terminado como tal. Así que te puedes imaginar los niveles de intensidad que nuestra convivencia alcanzó. Las emociones estaban a flor de piel, nos amábamos y nos odiábamos mutuamente y tomábamos decisiones muy extrañas que a día de hoy seguimos sin entender muy bien, pero por fortuna todo eso queda reflejado en el disco y de alguna manera lo dota de una honestidad y de una pureza que como bien dice Zack nunca antes habíamos sentido con ninguno de nuestros anteriores trabajos.

Cuando un artista se desnuda tanto en lo que hace siempre me pregunto si a la hora de trasladar esos relatos al directo se siente algo de pudor.

(Stefan Babcock) En nuestro caso no, la verdad. La esencia de PUP reside precisamente en el hecho de poder conectar con la gente que viene a nuestros conciertos y es en el directo donde nuestra verdad cobra un sentido y un contexto. Hay muchas canciones que fueron escritas en momentos que ya casi ni recuerdo, por suerte, pero cantarlas rodeado de gente que parece estar sintiendo lo mismo me hace reconectar con mi lado más fuerte y convencerme de que esos pensamientos intrusivos y tóxicos no van a poder conmigo.



¿Creéis que vuestra música puede estar ayudando también a otras personas a escapar de demonios similares?

(Stefan Babcock) Muchas veces han venido algunos seguidores a decírnoslo y creo que no hay cosa que nos haga más felices como banda. El simple hecho de verles gritando entre la multitud y verles vibrar en la misma dirección que nosotros nos hace sentir que no estamos solos en aquello que sentimos o que estamos expresando, y como te decía es un sentimiento de comunión de la hostia. Dios, no sabes las ganas que tengo de volver a estar de gira [risas].

La depresión también fue un tema recurrente en “Morbid Stuff”, ¿sentís que cada vez es más usual o fácil hablar de estos temas en la música?

(Stefan Babcock) Realmente, hablar de depresión o de ansiedad siempre ha estado ahí. Quiero decir, me crié escuchando música emo, y esos temas eran ya recurrentes en ese género, así que no creo que sea algo sobrevenido de esta nueva época como mucha gente quiere apuntar. Lo que sí que noto que ha cambiado es la manera en la que los artistas expresan esos sentimientos. Quizás antes, y más en el estilo musical que te mencionaba, el mensaje era más simple, rollo “ESTOY TRISTE, SIÉNTETE MAL POR MÍ”, ¿sabes? Ahora quizás la gente tiende a ponerle más humanismo y contexto a esos sentimientos. Por ejemplo, en PUP tratamos de abrazar esas emociones desde el positivismo, tratando de convertir esas tinieblas en luz para nuestra audiencia y para nosotros mismos.



Nuestra empatía como público también se ha desarrollado más para poder abrazar estas propuestas con menos prejuicio, ¿no?
(Stefan Babcock) Sí, eso también lo hemos notado. Hay mucha gente que aunque no haya experimentado nunca una depresión o periodos de ansiedad, ha desarrollado con el tiempo un sentimiento de empatía generalizada que antes no existía, y ahora son capaces de entender y de darle la importancia que se merece a algo que no conocen desde dentro. Y por qué no decirlo también, el estado en el que el mundo se encuentra desde hace un par de años ha provocado que todos estos sentimientos estén más próximos que nunca entre la gente y se haya desarrollado una mayor conciencia en relación a ellos.

¿Creéis que sin ese sentimiento de autodestrucción vuestra capacidad creativa habría sido la misma?
(Stefan Babcock) Lo creas o no, es algo sobre lo que reflexiono mucho, pero me temo que no tengo una respuesta concreta para darte. No te negaré que nos hemos dado cuenta de que nuestras canciones más autodestructivas son las que más éxito tienen y eso en ocasiones nos ha hecho entrar en una espiral de más toxicidad al creer que eso era lo único que podíamos aportar al mundo como artistas. Con el tiempo nos hemos dado cuenta de que escribir canciones no se centra única y exclusivamente en querer decir algo concreto, sino más bien en querer emplear la composición como vía para entender y darle sentido a esos pensamientos que no entendemos del todo y que dan vueltas en nuestra cabeza. Somos autodestructivos en nuestras letras con el fin de entender por qué lo somos en nuestra vida privada y sobre todo con el fin de poder llegar a dejar de serlo en algún momento.

Vosotros mismos lo habéis dicho antes, es innegable que nos hallamos en un momento en el que la incertidumbre social está haciendo más daño que nunca. ¿Qué mensaje le mandaría PUP al mundo en un momento como éste en el que nos hace falta a todos algo de paz?
(Zack Mykula) Vaya, qué responsabilidad [risas]. A la gente le diría simplemente que la rabia no es el camino, aunque es comprensible llegar a ella a consecuencia de una injusticia o del miedo. Nuestra música aboga más por observar con curiosidad esas emociones que brotan en nuestro interior, entenderlas y respetarlas, y creo que eso es algo que al mundo le hace falta hacer ahora mismo más que nunca.

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