El grupo liderado por Brian Molko y Stefan Olsdal (con quien charlamos por videollamada) estará actuando en Madrid y Barcelona el próximo mes de octubre, interpretando canciones de “Placebo” (Hut, 96) y “Without You I'm Nothing” (Hut, 98).
La primera pregunta es evidente, pero también obligatoria ¿Por qué decidisteis rehacer vuestro debut en este “Placebo RE:CREATED”?
En nuestra cabeza siempre habíamos tenido la sensación de que, con el primer disco, no llegamos a cumplir con todo lo que podría haber dado de sí. En muchos momentos, durante nuestra carrera, hemos pensado que ahí faltaba algo. Éramos una banda muy joven y con poca experiencia en un estudio profesional de grabación. Ahora, con todos estos años de experiencia, sentíamos que podíamos hacerlo bien y plasmar todo aquello que teníamos en nuestras cabezas. A la vez, ha coincidido con el treinta aniversario y no queríamos hacer solo la típica remasterización o reedición, sino que buscábamos algo más especial. Para nosotros y para los fans. Así que, el año pasado y después de la gira mundial que hicimos con “Never Let Me Go”, pensamos que era el momento adecuado para entrar al estudio y, de algún modo, completar aquel primer disco”.
¿De dónde partisteis para trabajar y cómo fue el proceso de trabajo?
En su momento, grabamos todo el disco en una cinta de dos pulgadas. Y ahí cabían veinticuatro pistas. Ni más, ni menos. A lo largo de los años, todo eso lo hemos pasado a digital porque lo analógico no dura tanto. Pero esas veinticuatro pistas las subimos a una mesa y, en esencia, eso es el disco. Hace treinta años y hoy. No hemos cambiado nada de lo que estaba grabado. Todas las baterías, las tomas de guitarra, bajo y voz son originales. Lo que hemos hecho es tratar el sonido con la tecnología que existe ahora. Y también hemos añadido algunos sonidos, algunos teclados o una guitarra extra para amplificar el sonido.
“Desde la primera vez que me encontré con Brian (Molko) en un bar y nos pusimos a hablar hubo una conexión y todavía está ahí”
¿En qué elementos concretos diríais, entonces, que os habéis centrado principalmente para materializar esas novedades que hay de una versión a otra?
Hemos mirado cada instrumento, haciéndolo un poco más grave, con más punch, intentando que suene más contundente. Pero utilizando todas las tomas originales. Por eso yo creo que mucha gente va a decir que suena igual, pero si lo escuchas bien... no suena igual.
Es cierto que, en la práctica, toda esta nueva versión suena (aún) más potente y con mayor pegada, pero también creo que las relecturas son ampliamente respetuosas con las originales ¿Os impusisteis esa premisa?
Como te decía, hemos tenido mucho tiempo para que pensar en ello y, entre otras cosas, decir cuál era el título más adecuado para lo que estábamos haciendo. Al final elegimos ‘RE:CREATED’, porque no hay una nueva grabación, no hay una remasterización, no son remezclas... Este disco sería un poco como ‘la versión del director’. Porque la película (o en este caso el disco) ya estaba hecho: las canciones, las tomas, la energía, la pasión de una banda con miembros de veinte años y que implica una energía en sí misma... Y no quisimos perder nada de eso.
Un acierto, porque este es uno de esos discos en los que confiar, al que se puede seguir regresando y aún es capaz de provocar idénticas sensaciones que hace treinta años ¿Por qué crees que “Placebo” es un disco atemporal y que conectó tanto con la gente? Entonces... y también a día de hoy.
Yo creo que el tiempo puede pasar pero, en el caso de la música, no tiene por qué quedar asociada a un lugar concreto o a una época. La banda surgió en los años noventa en Inglaterra y somos una banda de Londres, pero yo no soy inglés, ni el cantante tampoco, ni el batería que estaba en el primer disco tampoco. Así que no éramos parte de un movimiento. No éramos parte del Britpop, por ejemplo, pero tampoco de la chanson française o algo así ¿sabes? Creo que el hecho de no seguir una tendencia y buscar nuestra propia identidad ha podido hacer que el sonido también haya sido algo propio, evitando así encasillarnos al no utilizando los instrumentos o efectos de moda entonces. Éramos una banda casi de tres piezas –una guitarra distorsionada y una voz, una batería y un bajo–, lo que hacía que las canciones fueran muy simples en la instrumentación. Esos instrumentos y sonidos no envejecen. Las guitarras eléctricas están en años sesenta, setenta, ochenta, noventa... No es como un sintetizador 303 o 808 o el acid house o algo así, que tiene un sonido muy particular. Creo que una banda de rock puede tener un sonido atemporal.
¿Qué es lo que menos os gustaba de la edición de 1996 de “Placebo”?
Bueno, en aquella época teníamos un ampli de guitarra y un ampli de bajo. Ahora tenemos unos quince amplis de guitarra y diez de bajo. Y pedales, en aquella época teníamos dos y ahora tenemos a mansalva (Risas). Entonces ahí estaban esos sonidos, de la guitarra, el bajo y también la batería (que no era una marca muy buena) ... Ahora somos un poco snobs con el sonido de la guitarra. Después de treinta años tocando la guitarra eléctrica en escenario, escuchas detalles muy pequeños.
¿Fue “Placebo”, de algún modo, el borrador de lujo de “Without You I'm Nothing”, un álbum más sofisticado y con mayores medios?
Puede ser. Yo creo que cada disco es como una captura de pantalla de dónde estás en ese momento. El primer disco era como una fiesta, con una banda muy joven. Esa energía, ese momento en la vida que tú eres como Superman. La confianza en ti mismo y ese ‘nosotros dominamos este jodido mundo’. En el segundo disco cambiaron las cosas, porque la vida cambia y también estaba habiendo cambios en banda y ya no teníamos ese desconocimiento inicial. Es natural que evolucionáramos. Como dices, a lo mejor el segundo disco es más redondo, porque utilizamos más sintetizadores y también el estudio como un instrumento más.
En “Placebo” cabía angustia adolescente, sexualidad, drogas… ¿Cuánto queda de todo eso ahora? ¿Qué os motiva en el presente cuando interpretáis estas canciones en directo?
Hemos tenido una relación complicada con canciones de este disco. Y a veces, durante varias giras, no quisimos tocar casi ninguna de ellas. Cuando entramos al estudio para hacer este ‘RE:CREATED’ teníamos algo de miedo de enfrascarnos en el disco, pero al escucharlo lo vimos con más con distancia que antes. Y también trabajamos con un productor como Rob Kirwan, que al no haber trabajado en la primera edición, tampoco tenía esa conexión sentimental. Nos sorprendió un poco comprobar que la relación con las canciones no era tan complicada y que era un buen disco. Hemos reconectado con esas canciones y claro que ahora ya no hacemos una fiesta, como hacíamos antes, con “Nancy Boy”, pero hemos conseguido conectar con la banda que éramos entonces.
“Hemos vivido muchos subidones y bajones, pero tengo la sensación de que hemos logrado algo”
Precisamente, “Nancy Boy” quedó seguramente como la canción más icónica del disco ¿De dónde vino la inspiración para componerla?
Estábamos viviendo una época en la que salíamos mucho y nos fijábamos en lo que pasaba culturalmente, en las discotecas, con nuestros amigos, las tendencias... Y la bisexualidad en aquella época estaba muy de moda, pero muchas veces no era sino una pose, para mucha gente y muchas bandas. Para nosotros no era así y sentimos que sería más interesante explorarlo, siendo que además teníamos un poco más de experiencia en el tema. Esto no quiere decir que nosotros fuésemos el ‘Nancy Boy’ de la canción o ningún otro protagonista de las canciones, pero siempre incluyen un toque personal.
Cuando el disco vio la luz, se convirtió en un éxito instantáneo ¿Fue, desde dentro del grupo, difícil manejar un triunfo tan inmediato?
Sí. Yo tenía apenas veinte años. Y todavía no había esa sensibilidad en torno a la salud mental. Y los itinerarios incluían unas giras en las que apenas había tiempo para descansar. Fue como un choque de todo a la vez. Claro que había problemas, porque además rompimos con el primer batería tres meses después que saliera el disco y, por ejemplo, el primer concierto en España, en la sala El Sol, ya fue sin él. En aquella época había mucha tensión.
¿Cómo conecta el Stefan de 1996 con el Stefan de la actualidad? ¿Qué perdura de aquel músico que por entonces lanzaba su primer disco?
Me quedan las ganas de seguir con la banda. Eso siempre. Durante todos esos treinta años hemos experimentado muchos subidones y bajones, pero tengo la sensación de que, junto a Brian (Molko), hemos logrado algo. Todavía nos llevamos muy bien y todavía tenemos muchas ganas de hacer esto. Desde la primera vez que me encontré con Brian en un bar y nos pusimos a hablar de la música y de la vida, hubo una conexión. Y esa conexión todavía está ahí. Ha sido como un hilo que ha unido todo: lo bueno y lo malo. Hace poco dimos un concierto y estaba muy nervioso antes de subir al escenario. Pensé que cómo era posible que me siguiera poniendo tan nervioso después de llevar haciendo esto treinta años. Es una cosa rara que, después de tantos años, siga teniendo los mismos sentimientos. A veces pienso que soy mucho más maduro, pero la realidad es que sigo casi igual: un adolescente (Risas). En una banda tienes la licencia de quedarte un poco adolescente.
Cuando te entrevisté hace ahora justo diez años (con motivo de la gira del XX aniversario), me dijiste que Brian era como una gran bola de fuego y que tú papel era, a veces, saber manejarla ¿Cómo está esta enorme bola de fuego llamada Brian Molko una década después?
¡Todavía tengo las manos quemadas! (Risas). Está bien, porque además hemos tenido este año un par de cosas que nos han flipado. Hemos hecho la música para una obra de teatro de la Royal Shakespeare Company, que es una institución con mucha historia y mucho talento. Ha sido un auténtico subidón, después de treinta años, tener un desafío e intentar algo nuevo, juntos, como Placebo. Ha sido como una inyección de vida. Y también tocamos por primera vez en el Royal Albert Hall de Londres, interpretando una nueva versión de nuestras canciones, porque tampoco fue totalmente unplugged. En base a ambas cosas, hemos podido reevaluar nuestro pasado, tocar canciones que no habíamos tocado desde hace veinte años y, al mismo tiempo, ha sido una forma de renovarnos. Algo raro (y bueno) está pasando, porque esta es la gira que más rápido se ha vendido de toda nuestra historia.
En efecto, en octubre estaréis actuando en Madrid y Barcelona, conciertos en los que interpretaréis canciones de los dos primeros discos, “Placebo” y “Without You I'm Nothing”. En vuestro último concierto en Madrid, pedisteis que durante el concierto no se utilizará el móvil ¿Volveréis a hacerlo?
No queremos ser la policía de los móviles, porque además eso es una actitud que no funciona. Si alguien te dice que no hagas algo, tú dirás ‘que te jodan, voy a hacerlo’. Solamente rogamos al público que se una a nosotros y al resto de la gente durante una hora y media. Quedarse con ese sentimiento o esa experiencia será algo mucho más duradero, porque somos animales que necesitamos estar con otras personas. Yo creo que eso hace que la experiencia sea mucho más emocionante. Para nosotros y para el público.
Agenda de conciertos:

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.