“Placebo” (Hut, 96), el que fuera punzante debut homónimo de la banda de Brian Molko y Stefan Olsdal, cumplía el pasado 17 de junio treinta años. Un aniversario que Placebo celebra lanzando su “recreación” del icónico álbum completo, incisión que han acometido partiendo de las cintas originales pero utilizando medios y tecnología actuales. Tal y como explicaba el propio Stefan en una entrevista concedida a este mismo medio hace solo unas semanas, no buscaban publicar una mera reedición, ni tampoco un disco de remezclas o una mera remasterización del álbum.
La pretensión oscilaba en torno a aquellas texturas sonoras que en su momento –por entonces, una banda primeriza con medios y conocimientos limitados– no pudieron plasmar. En cualquier caso, lo cierto es que la versión original de “Placebo” mantiene activas, tres décadas después, todas sus propiedades, destacando aún como disco desafiante, arriesgado, explícito y ardoroso. Por eso es de celebrar que este acercamiento de Olsdal y Molko haya apostado por mantener máximo respeto por aquel original, con la intención de potenciar (aún más) su pegada, pero siempre pivotando en torno a los logros iniciales y desde la misma esencia del asunto.
Y es que las canciones de “Placebo” (en una secuencia poco menos que impecable que incluía composiciones atemporales del tipo de “Come Home”, “Teenage Angst”, “36 Degrees”, “Bruise Pristine”, “Bionic”, la preciosa “Lady Of The Flowers”, “Hang On To Your IQ” y, por supuesto, ese himno de título “Nancy Boy”) no reclamaban adornos adicionales, ni vueltas de tuerca imposibles u otras volteretas complejas. Ha bastado una bien calibrada inyección vitamínica para remarcar músculo y pómulos, rejuveneciendo unas piezas que en realidad son atemporales y forman parte indisoluble de la historia de la música británica de los noventa.
“Placebo RE:CREATED” luce, en efecto, fiel al original, a la vez que más poderoso, en una cualidad que resulta palpable atendiendo al resultado con atención y cuidado. Esto no va de relecturas en líneas contrapuestas ni de versiones imposibles; la referencia es resultado de una medida (y considerada) potenciación sonora y tecnológica, aplicada sobre un debut arrasador y en donde una docena de cortes –“Drowning By Numbers” (la más mutada del lote) y “H.K. Farewell” hacen las veces de extras– lucen idéntico desgarro emocional de antaño, azuzadas ahora con herramientas adicionales.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.