Producido por Paco Loco y grabado casi en directo, el álbum abraza el error, el nervio y la intuición para construir un universo que desde el presente dialoga con el indie de los noventa. Sus canciones que suenan crudas, pero permanecen como susurros al oído. “La idea fue: ‘Vamos con Paco Loco’”, explica Dani Díez, cantante, guitarrista y principal motor creativo de Bons Nois, quinteto que completan Go Sans (guitarra), Quim Armengol (guitarra), Gerard Ranchal (bajo) y Marc Barroso (batería), que ahora publica “Sento Sentiments”, presintiéndose como uno de los mejores discos que verán la luz en Catalunya este curso. “Queríamos alguien que fuera capaz de capturar esa frescura que tenemos cuando tocamos en directo o estamos ensayando en el local, que sonora un poco más crudo que el primero”.
“Toda aquella escena de Sant Feliu nosotros no la vivimos, aunque a Rombo sí que las hemos pillado. Nosotros somos del 96, 99, 95… y todo aquello pasó en los noventa, cuando nacimos. Pero sí, en Sant Feliu siempre ha habido bandas y sigue habiéndolas. Eso y una sala en la que actuar como Els Pagesos”. Sant Feliu de Llobregat es una ciudad del extrarradio barcelonés con fuerte tradición indie simbolizada por proyectos como Beef, banda de culto de todo un personaje de culto de la escena como David Rodríguez (tío de Dani, algo que sale en la charla por casualidad y que a él le da cierta timidez que se sepa, a quien posiblemente también lo conozcáis de aventuras como La Estrella de David. La Bien Querida…) o, más recientemente, las citadas Rombo. Bons Nois son la nueva molécula en la doble hélice del ADN alternativo santfeliuenc.
“Buscando ese sonido del indie de los noventa, trabajar con Paco Loco fue la decisión más acertada”
Abrazando el error
El algoritmo de Spotify es un ente diabólico no apto para conspiranoicos. Me pasó escuchando el último disco de El Petit de Cal Eril. Cuando acabó, saltó “Islàndia”, primer sencillo de “Sento Sentiments”. Aunque ya tenían un disco publicado, no lo había escuchado. Flipé. Aquello recordaba en algo al decano del pop metafísico, pero a la vez se aproximaba al slowcore y el dream pop de… ¿Cigarettes After Sex?. Además, la canción se iniciaba con uno de los mejores versos que se han escrito en el pop en catalán: “Al cel s’alça un sol major. Jo perdut en un mi menor” (En el cielo se alza un sol mayor. Yo perdido en un mi menor”). Se convirtieron en mi nueva obsesión. Retrocedí hasta “Delta” (La Col Records, 23), un disco de banda, pero que traslucía que había sido imaginado por Díez desde el silencio y la soledad de su habitación. Aquellas primeras canciones sí que encuentran en Joan Pons (El Petit de Cal Eril), el norte de su brújula. “Aunque empecé en solitario, desde el primer momento quería que el proyecto fuera una banda”, apunta Díez. “Cuando publiqué las primeras canciones, aún estaba solo, pero cuando surgió el primer concierto ya se unió Quim a la guitarra y, a través de él, se sumaron Gerard al bajo y Marc a la batería. Poco después nos planteamos grabar el primer disco y la mejor manera que encontramos de hacerlo fue contactar con Go. “Delta” lo grabó y lo produjo él, y acabó formando parte de la banda de una manera muy natural”.
De algún modo, “Sento sentiments” es el primer disco de Bons Nois (“Quim ha dicho esto mismo alguna vez”, admite Díez), cuanto menos, el disco que empieza a perfilar más fidedignamente los sonidos que se dibujaban en sus mentes. Algo que han conseguido trabajando los cinco juntos y que ha acabado por materializar la producción de Paco Loco, ilustre arquitecto sonoro de la generación “Chup Chup”. “Buscando ese sonido del indie de los noventa, trabajar con Paco Loco fue la decisión más acertada”, indica el guitarrista Go Sans. “Es un productor que te enseña a abrazar el error, porque ahí se encuentra la belleza. No nos dejaba hacer más de una o dos tomas. También porque teníamos muy poco tiempo. Grabamos el disco en cinco días. Paco hizo un trabajo impresionante. El hombre se levantaba de madrugada, entraba en el estudio, avanzaba trabajo del día anterior y luego nos sumábamos nosotros. Fuimos a piñón”.
Una isla remota
Dicen de Bons Nois que sus referentes se balancean entre clásicos como The Velvet Underground e iconos coetáneos como Fontaines D.C., aunque en el punto intermedio de su arco nos encontramos con destellos de indie, shoegaze, slowcore, post-hardcore e incluso emo primigenio. Consciente o inconscientemente, en estas nuevas canciones hay ecos de Sonic Youth, Codeine o Pavement, haciendo del quinteto una anomalía dentro de la emergente escena catalana de guitarras. Una isla remota con una cartografía sonora que solo encuentra iguales en nombres como los efímeros Urpa o en sus colegas de Roko Banana, aunque estos tiren más hacia el math rock. “Cuando nos preguntan por influencias, nunca tenemos una respuesta clara”, vuelve a tomar la palabra Dani Díez. “Cada uno de nosotros es mundo y escuchamos cosas muy diferentes. Sí que toda la movida slowcore era algo que sobrevolaba sobre nosotros mientras estábamos haciendo este disco. Y sí, el de Urpa, que fue un grupo muy bueno haciendo slowcore en catalán, pero que duraron muy poco, fue un disco que escuchaba mucho componiendo ‘Sento sentiments’. Esa estética noventera nos interesa”.
“De portes enfora, sempre guanya el llop. I al dia següent, mimetisme i macarrons. Películ·les que són casa, sexe amb mitjons. Cafetera, taquicardia, migdiades sense son” (“De puertas afuera, siempre gana el lobo. Y al día siguiente, mimetismo y macarrones. Películas que son casa, sexo con calcetines. Cafetera, taquicardia, siestas sin sueño”), cantan Bons Nois en los primeros versos de “Mimetisme i macarrons”, tema con el que abren “Sento sentiments”, avanzándonos que, más allá de sus virtudes sonoras, nos encontramos frente a un disco con una lírica por encima de la media que rehúye tópicos. Versos que son instantáneas o telas al óleo trazando un costumbrismo cubista a interpretación del oyente. “Muchas veces incluso a mí me cuesta explicar las letras. Me resulta un misterio saber de dónde vienen, cómo se escribe una letra, qué hace que una sea buena y otra no tanto. Pero he aprendido a disfrutar que sean un enigma, tanto para mí, que las escribo, como para quien las escucha. Que no sean obvias y que no sean demasiado explícitas, son características de una buena letra, al menos de una buena letra de Bons Nois”.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.