Angi tenía trece años cuando empezó a tocar la guitarra eléctrica con su hermana Marle y David, solo dos años mayores que ella, en 2005. Decidieron llamarse Disaster Jacks por la mala calidad de los cables que utilizaban para conectar sus guitarras a los amplificadores. Compensaban ese poco presupuesto con unas ganas tremendas de comerse el escenario. Si no estaban deslizándose con el skate, seguramente estaban en el local preparando el siguiente concierto. “Empezamos haciendo versiones porque simplemente nos gustaba tocar. Al principio componer nos daba más palo”, explica Angi, cantante y guitarra de una banda que, en 2016, debutó discográficamente con “Acid Drop”.
Durante estos más de veinte años, el trío de Sabadell no ha parado de “tocar, tocar y tocar”, como reza el comunicado de despedida que compartieron recientemente en redes sociales. Angi se sincera: “A veces hay que saber cuándo parar. Personalmente no he estado en mi mejor momento y la rapidez de estos tiempos me agobia mucho. Necesito parar y reencontrarme conmigo misma. Siempre hay dudas de si has tomado la mejor decisión y de qué pasará en un futuro, pero tengo muy claro que subir a un escenario a medio gas no es lo que merece Disaster Jacks”. La cantante sabe que cuenta con el apoyo total del resto de la banda. “Cuando tienes algo que da tanto trabajo y alegrías como un grupo hay que ponerle toda la energía y creemos que ha estado faltando. Yo no veo mi vida sin Disaster Jacks. Me da mucha pena porque es el grupo de nuestra vida, pero ha sido un proceso natural y el futuro ya dirá”, interviene su hermana, Marle, batería de la banda, que se toma este descanso como un momento para “respirar y reflexionar” todo lo vivido.
“Ha sido la primera vez que escuchaba canciones de mi banda que no eran mías, y me encantan”
Y lo vivido ha sido mucho. Cuatro giras europeas y dos españolas, compartiendo escenario con bandas que admiran muchísimo como los estadounidenses Pears y los suecos Baboon Show. También han pisado los escenarios de algunos festivales alternativos, muchas veces a primera hora de la tarde. “Muchas veces te ponen a tocar con un calor de la hostia y la gente está al final de todo, a la sombra. ¿Me he pegado ochocientos kilómetros para tocar para cuatro personas? También nos han hecho tocar antes de la banda del amigo del organizador, una banda que tienen mucho menos recorrido que nosotras, y no tiene ningún sentido”, protesta Angi, quien ha crecido musical y personalmente en una escena musical masculinizada en el que se han sentido, en ocasiones, menospreciadas. “Las chicas de las bandas tenemos que hacer piña, reconocernos como referentes”, añade Marle, consciente de que la sororidad también construye escena.
La banda liderada por las dos hermanas publicó otros dos trabajos, tan recomendables como “Disaster Jacks” (18) y “Tales from the Living End” (22), siempre moviéndose entre el skate punk, el hardcore melódico y el grunge. Ahora han publicado un EP de despedida cuyo título, “Sisters”, es un homenaje bastante evidente al disco de debut de otra banda liderada por dos hermanas: Dover. “Si ahora es jodido ser mujer en la música, hace veinte o treinta años ni me lo imagino. Dos hermanas, al frente de la banda, y guitarristas, lo nunca visto”, subraya Angi. “Las vimos en una fiesta mayor de Sabadell de pequeñas. Fue nuestro primer concierto digamos masivo, y flipamos. Queríamos hacer eso”, recuerda Marle.
“Sisters” empezó a gestarse cuando Dave decidió dejar temporalmente la banda. El bajista recuerda ese momento en el que comunicó que se apartaba temporalmente: “Un día, tocando en el local ‘Someday’, una canción del anterior disco en la que hablamos de nuestra trayectoria, me rompí por dentro y les dije que lo dejaba”. Dave abandonó el grupo, principalmente, por la llegada de su primer hijo. “Ahí fue cuando necesitábamos algo en el horizonte que nos motivase a Marle y a mí, y decidimos llamar a Santi [García] para ponernos una fecha en un estudio conocido y nuevo para nosotras. Era importante para seguir motivadas y levantar cabeza con la salida de Dave, pero en ningún momento la intención era dejarlo”.
Con otro bajista, su amigo Ignasi, entraron a grabar en Ultramarinos Costa Brava cuatro nuevas canciones, las que componen “Sisters”. Les encantaba la mano de Santi García en los discos de Not Scientists y Bala. “Con Santi todo es fácil y se ha convertido en un amigo personal y del grupo. Ya había grabado con él con otro proyecto, y el proceso es enriquecedor, libre y empático”, destaca Marle. “Ha sido la primera vez que escuchaba canciones de mi banda que no eran mías, y me encantan”, bromea Dave, que ha vuelto a la banda con ganas de darlo todo en estos últimos conciertos.
Disaster Jacks tiene previsto tocar todo lo que se pueda en 2026. Será su manera de despedirse de todas las amistades que han hecho por el camino e ir asimilando poco a poco el final de una etapa importantísima en sus vidas. Sin agobio, sin drama. “En parte ya estoy quitándome la presión de encima y disfrutando sin preocuparme”, reconoce Angi. Los ensayos, dice, han cambiado. “Revivimos recuerdos que nos hacen llegar a casa sonriendo y eso justamente nos conecta con las Disaster Jacks de 2005. Estamos en un momento muy dulce de cara a lo que nos viene este año y lo vamos a disfrutar hasta el final”.

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