El mítico “Without You I’m Nothing” (Hut/Virgin, 98) de Placebo cumplirá veinte años el próximo mes de noviembre. El que fuese segundo disco del trío formado por Brian Molko, Stefan Olsdal y (en ese momento) el batería Steve Hewitt concretaba así las peculiaridades estilísticas mostradas dos temporadas antes en su debut homónimo. Un sonido algo más sofisticado y una retahíla de temas sin fisuras convergieron en el que, a día de hoy, sigue siendo el mejor trabajo del grupo. Una obra impoluta y descarada con la que la banda confirmó éxito a nivel de crítica y público, y que ahora recuperamos canción a canción.

“Pure Morning”
Tal y como nos contó hace unos años el propio Stefan en una entrevista concedida a este mismo medio, esta canción comenzó siendo una broma en el estudio y con la idea de que fuese una cara B. Sin embargo, la pieza refleja todo lo que eran Placebo en 1998: una banda sensual, insinuante, afilada, confiada, sexy y capaz de hacer canciones en las que confluían de golpe todas esas cualidades. Temas como éste, tan verticales que una vez escuchados quedaban para siempre en la retina. El comienzo del disco era impactante, y “Pure Morning” ha quedado como uno de los himnos del grupo refrendado además por un inolvidable videoclip.

“Brick Shithouse”
Después del impacto inicial se imponía un despliegue de energía e intensidad eléctrica que terminase de marcar territorio, y eso llegó con “Brick Shithouse”, a la postre uno de los cortes más agresivos de todo el álbum. Una composición en la que una serie de fotogramas sexuales insinuados se suceden vertiginosamente, de manera tan imparable que el oyente queda noqueado. El poderoso calado de la voz afilada de Molko resulta inesquivable, y el grupo consigue someter al receptor, dejándolo indefenso ante todo lo que está por venir.

“You Don’t Care About Us”
No hay que esperar más para recibir otro single, en este caso concretado en “You Don’t Care About Us”, un tema que versa en torno a la degeneración de una relación sentimental y los inevitables reproches por parte del animal herido. Una canción dotada de un ritmo irresistible, pero que se sostiene sobre un componente evidentemente más pop, y trabaja una melodía apta para todos los públicos que en algún momento incluso puede llegar a recodar a The Cure.

“Ask For Answers”
“Without You I’m Nothing” (Hut, 98) es un disco de contrastes, con cortes ideados para volar cabezas de un único gancho y otros que rasgan almas de arriba abajo. Piezas bellísimas y desgarradoras que, en la voz de Molko, pueden alcanzar una dimensión esotérica. “Ask For Answers” es la primera de este tipo que aparece en la referencia, e incide en la ruptura emocional retratándola con dolorosa fidelidad.

“Without You I’m Nothing”
Ubicada en quinta posición se encuentra el corte que, por varios motivos, mejor podría definir este disco. De manera evidente y en primer lugar es la pieza que da título al mismo, pero es que además pertenece al tipo de canción descrita anteriormente: emocionante, absolutamente desgarradora en su interpretación y de formas bellísimas. A eso hay que sumar que posteriormente el grupo la regrabaría junto al mismísimo David Bowie, tras elegir éste a Placebo como teloneros de su gira. Pasado y presente del glam-rock unidos en una colaboración que ya es historia de la música contemporánea.

“Allergic (To Thoughts Of Mother Earth)”
Después del despliegue emocional incluido en las dos composiciones anteriores, el grupo recupera de nuevo la presencia de guitarras marcadas y musculosas en este pegadizo tema. Siempre de manera velada y abierta a interpretaciones, el protagonista parece ansiar (a lo largo de cuatro angustiosos minutos) el apoyo de esa persona imprescindible, al tiempo de asumir un destino que se antoja inevitable.

“The Crawl”
El trío se pasa de nuevo a la profundidad lírica con esta canción lenta, en la que Molko desliza versos mientras juega con los tonos de su voz para lograr diferentes perspectivas dentro de la propia composición. “The Crawl” es uno de los cortes más explícitos del disco, después de afrontar el tema de la prostitución y ese vacío inerte en torno a la persona utilizada como producto y mera vía hacia el placer efímero.

“Every You Every Me”
Turno para otro clásico de Placebo… y en este caso también de todos los 90. Como no podía ser de otra manera la composición es irresistible, directa y, en definitiva, muy Placebo, después de manejar con soltura e inteligencia la temática del sexo de usar y tirar. Además, al año siguiente el tema fue incluido (con su consecuente vídeo) en la banda sonora de la película “Crueles Intenciones” (1999) del director Roger Kumble, con lo que la popularidad de “Every You Every Me” (y por ende del grupo) creció todavía más.

“My Sweet Prince”
“My Sweet Prince” es quizá la pieza más bella de todo el lote. Una canción sencilla pero absolutamente preciosa, que mece sus versos sobre una base repetida a lo largo de casi seis minutos. El tema cuenta con los arreglos justos como para engalanarse sin apartar la mirada del objetivo principal, que no es otro que la interpretación espectacular del andrógino vocalista. Un atisbo de esperanza entre el vicio, un canto al amor verdadero que asoma entre tanta perversión, aunque sea con sabor agridulce y señalando algún descenso a los infiernos.

“Summer’s Gone”
Un medio tiempo como “Summer’s Gone” era el encargado de coger el testigo de “My Sweet Prince”, con la intención clara de mantener latente esa melancólica belleza que justo antes había alcanzado su apogeo indiscutible. Esta es, por tanto, otra canción delicada, bonita y sentida (aunque también muy dolorosa) que, diez eslabones después, lograba seguir manteniendo intacto el nivel global del álbum.

Scared Of Girls”
El final se va acercando, y el grupo recupera la intensidad colocando las guitarras en primer plano y añadiendo profundas distorsiones muy de la época (en una mezcla que incluso remite a The Smashing Pumpkins). “Scared Of Girls” es la antepenúltima (y de nuevo certera) bala de un elepé que, a estas alturas, ya resultaba una obra imprescindible y acongojante dada su calidad y la efectividad inalterada de todos sus capítulos.

“Burguer Queen”
El último corte oficial del elepé acomete la inadaptación social y la obsesión que dicha disonancia conlleva para el implicado, y lo hace con precisión y aflicción. Un retrato concretado en forma de delicada canción, que cuida los detalles de su instrumentación y se extiende maravillosamente en su parte final (hasta superar los seis minutos), para ejercer como el cierre majestuoso que la referencia demandaba.

“Evil Dildo” (Bonus Track)
“Burguer Queen” era el último segmento oficial de la referencia, pero tras varios minutos de silencio y como “canción escondida” (una práctica relativamente habitual en los 90) aparecía un corte no registrado en los créditos del compacto. “Evil Dildo” es una pieza que desentona con el resto del álbum: ruidosa, casi instrumental y sensiblemente más experimental (un poco en la línea de Sonic Youth). Aunque es una buena canción, ésta debe considerarse como añadido independiente, capricho del grupo o regalo para los fans, y no como parte del trabajo en cuestión.