“Como productor solo estoy a un par de meses luz de Brian Wilson”
Entrevistas / Pigmy

“Como productor solo estoy a un par de meses luz de Brian Wilson”


Eduardo Izquierdo — 09-01-2021
Fotógrafo — Archivo

Hablar de Pigmy, figura tras las que se esconde Vicente Macià – otrora líder de Carrots– es hablar de un auténtico orfebre del arte de hacer canciones.

Macià es un Un tipo que lleva su obsesión por la perfección, según sus propios parámetros, por supuesto, al límite. Hecho que le lleva a tirarse seis años para confeccionar un disco como “Manifestación”, y tener la sensación de que el tiempo ha corrido demasiado deprisa, o que directamente ha sido mucho más corto el lapso. Por eso, y aunque su carrera en solitario se inició en 2007, su producción asciende solo a tres álbumes aunque no por eso nadie podrá acusarle de holgazán. Pigmy es un currante de la música y sus palabras nos lo confirman. Dejemos que se explique.

La primera es evidente ¿por qué tanto tiempo desde “Hamsterdam”? ¿Qué has estado haciendo?
Aunque no lo parezca, he estado activo todo este tiempo. Nada más publicar “Hamsterdam” empecé a trabajar en el single de villancicos que apareció en las navidades de 2015 y, a partir de ese momento, me centré en la composición y la preproducción del siguiente álbum. Inicié la grabación de “Manifestación” en la primavera de 2016. El hecho de encargarme personalmente de todo hace que el proceso de grabación vaya más despacio. Disfruto mucho arreglando y probando cosas en el estudio pero por momentos es agotador, así que me lo tomo con calma. Mis discos necesitan madurar e ir de la mano de mi experiencia vital, no me gusta ir con prisas. Me gusta ver cómo las canciones evolucionan y adquieren nuevos matices.

¿Se puede volver a tener ganas de hacer un disco seis años después del anterior?
A día de hoy conservo intactas mis ganas de seguir expresándome a través de la música. Sinceramente no tengo la sensación de estar parado. Entre conciertos, composición, ensayos y grabación pasan los años volando.

De hecho entre tus discos siempre hay mucho tiempo ¿por qué?
Mi intención, al menos en el caso de “Manifestación” era publicarlo en 2018. Con esto quiero decir que no es algo premeditado, al final va pasando el tiempo y no me doy cuenta. Me gusta cuidar cada arreglo y aprender cosas durante el proceso de grabación. El 70% de la producción se va construyendo poco a poco en el estudio. Lo peor de todo es que no hay nadie que te pare los pies, puedo estar cuatro horas grabando tres notas de vibráfono para luego desecharlo al día siguiente. A Paco Loco le encantaba compartir estos momentos conmigo en la época de Carrots. Para este disco convencí a Paco para que metiera algún guitarrazo de los suyos. Aceptó, pero solo puso una condición, que no le tocara los huevos (literal) y ahí estaba yo mordiéndome la lengua mientras cabalgaba sobre su jaguar.

Tras tanto tiempo ¿qué pueden tener en común para el oyente “Manifestación” y “Hamsterdam”?
Musicalmente hablando tengo la sensación que está entre la inmediatez más popera de “Miniaturas” y el barroquismo conceptual de “Hamsterdam” vamos que he pasado del barroco al renacimiento, que es un estilo mucho más comercial como todo el mundo sabe. Las melodías y los arreglos son la columna vertebral de mis canciones y las pinceladas psicodélicas siguen estando presentes. También hay una conexión argumental, ya que “Manifestación” podría considerarse como la conclusión del viaje iniciático de Tomas, el pequeño ratón protagonista del disco anterior que no encontraba su canción. El nuevo disco contiene «Mi Canción», su melodía vital y por extensión la que representa mi forma de ser y de sentir.

“Para este disco aprendí a tocar el laúd renacentista y es el protagonista en muchos temas. En alguna de mis otras vidas debí ser trovador”.

Siempre se te califica como hombre del renacimiento ¿cómo te lo tomas? ¿qué significa eso para ti?
Lo veo exagerado. Al fin y al cabo me han colgado esta etiqueta únicamente por ser más o menos perfeccionista y poner toda mi atención a la hora de hacer las letras, la música o incluso el diseño artístico de mis discos. Por desgracia estoy a años luz de Leonardo da Vinci, seguramente él sacaba sus discos cada dos años como todo el mundo, eso sí, como productor solo estoy a un par de meses luz de Brian Wilson.

No concibes la música sin muchos arreglos, capas, etc. Se hace difícil imaginarte componiendo solo con una guitarra ¿cómo lo haces?
Pues precisamente compongo solo con mi guitarra o a veces con órgano o piano. Son canciones que al final tengo que defender muchas veces solo en los conciertos, así que es necesario que funcionen tan solo con guitarra y voz. Me siento muy a gusto con ellas cuando las toco sin tanto adorno, recupero esa relación íntima y directa. Lo disfruto mucho.

¿Cómo evolucionan tus canciones hasta llegar a los discos?
Depende, unas evolucionan más que otras. Lo que más me fascina es cuando esa canción de la que no esperabas mucho de ella se convierte en una de las mejores del disco. Te das cuenta de que tienen vida propia y que lo único que haces es acompañarlas.

Lo tuyo tiene mucho de música medieval ¿te atrae esa época de la historia de la música?
Sí, estoy conectado a ella de una manera atávica. Me parece inspiradora y hace que broten en mi interior imágenes, sensaciones y sentimientos muy profundos. Para este disco aprendí a tocar el laúd renacentista y es el protagonista en muchos temas. En alguna de mis otras vidas debí ser trovador.

Y en cuanto a grupos contemporáneos ¿qué andas escuchando?
Me encantan King Gizzard & The Lizard Wizard, The Lemon Twigs y Lorena Álvarez que es genial. Su último disco es una joya.

Tras “Manifestación” ¿nos toca esperar seis años más al siguiente?
Espero que no. Ya tengo suficientes bocetos y canciones para un nuevo disco. Además, esta vez quiero recuperar la manera de trabajar que tenía en Carrots. Presentar los temas a la banda sin trabajarlos mucho previamente en casa y dejar que todos participen. Me he cansado de estar solo en el estudio y decidirlo todo yo. Quiero compartir el proceso de creación, ensayar y producir los temas en el local y después grabar en dos semanas el disco, volver a estar en una banda. Esta es la idea ya veremos si me acuerdo de como se hacía eso.

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