La edición de primavera de Estaciones Sonoras llega un año más a la villa de Cascante, y como viene siendo costumbre, acompañada de su habitual colección de sorpresas meteorológicas. Para los familiarizados con el evento es como un déjà vu, un fijo que se podría añadir en el cartel, pero analizándolo detenidamente, la primera quincena de mayo es el periodo con mayor probabilidad de lluvia en la ribera navarra, así que no hay de qué alarmarse. Al final, como siempre, la música se impone de forma indiscutible.
Merce sería la artista encargada de abrir la tarde del viernes con un público que tenía que decidir entre el paraguas y las ganas, y que nadie se fuera ya lo dice todo. La artista ribera, que acaba de comenzar con su gira “Vivamos todo ya”, aguantó el chaparrón, literal, ganándose la atención de los presentes incluso con el cielo en contra. Aunque con alguna interrupción por problemas técnicos ajenos a la banda, completaron un repaso importante de las dos referencias publicadas hasta la fecha, sin que las circunstancias hicieran decaer el ambiente.

De repente las nubes se abrieron y apareció el arcoíris, parecía que alguien hubiese querido remarcar el momento. El cielo azul y una pista instrumental daban paso a uno de los platos fuertes de esta edición. Luz Casal y su banda arrancaban el concierto con "¿Qué Has Hecho Conmigo?", uno de los singles de su último trabajo, dejando claro, desde el inicio de la actuación, que venían con las ideas muy claras y un repertorio a gusto de todos. "No me importa nada", "Entre mis recuerdos" y "Un nuevo día brillará" sonaron en el patio del antiguo colegio con esa mezcla de familiaridad y emoción que solo te generan los temas que llevan toda la vida contigo sin que te des cuenta. Entre canciones, también hubo lugar para anécdotas, recuerdos y dedicatorias, en lo que fue toda una oda a la superación y donde Luz nos transmitió un gran mensaje “Nada es imposible”. La propuesta sostenida por la inconfundible voz de esta cantante gallega y su impecable banda dejó un recuerdo permanente para esta edición de Estaciones Sonoras 2026.
Otro artista gallego recogía el testigo. Carlos Ares, con apenas los dos discos de "Peregrino" y "La Boca del Lobo" publicados, ya se sitúa como un referente de la escena nacional y es que no es para menos. El compositor y productor llegó a Cascante con una banda muy en forma y con una propuesta de directo muy cuidada. Sus raíces gallegas, el amor por lo rural y una sensibilidad pop que no cae en lo predecible, se aprecian claramente al escuchar los temas en vivo, puede que incluso más que en sus versiones de estudio, que ya es decir. "Días de Perros", "Lenguas Calvas" o "Materia Prestada" se fueron encadenando de una manera muy natural, casi sin pausas, dejando fluir la actuación sin prisas y sin rellenos. Esta última llegó precedida de una pequeña versión de "Pájaros de Barro" de Manolo García, por la evidente relación temática entre ambas canciones, un guiño que fue muy bien recibido por todos los presentes en el patio. Tanto los seguidores del actual proyecto de Carlos, como las personas atraídas por otras propuestas del cartel, disfrutaron boquiabiertos de un directo totalmente recomendable y que dejaba el listón de esta edición bastante alto.

Para cerrar la sesión de directos del viernes llegaban Anabel Lee, que muy conscientes del nivel de la noche, prometieron poner todo de su parte para estar a la altura. "Ni indie, ni punk", así define este cuarteto barcelonés su fórmula musical. Saltos, velocidad y un directo eléctrico que sacudió al patio justo cuando más lo necesitaba, ofreciendo una alternativa perfecta para una jornada de conciertos en la que habían convivido registros muy distintos. Como nunca llueve a gusto de todos, se percibió una salida importante de público del recinto, que llegó incluso a ser comentada por la banda, y es que la diversidad de los asistentes era tan variada como la propuesta musical del día, por lo que la tarea de retención en la última franja del horario no fue un trabajo fácil. DJ Pelos y Aitor Alonso fueron los encargados del punto final con los últimos rezagados de la noche del viernes.
El sábado comenzó en la misma línea que el día anterior, pero en esta ocasión los problemas técnicos pusieron a prueba a la organización en más de una ocasión. Hay ediciones de Estaciones Sonoras que se recuerdan por lo que ha sonado, y otras por el esfuerzo realizado para que pudieran sonar. Esta estará en las dos categorías. Las primeras en subir al escenario serían The Crab Apples, que con un público pasado por agua no se vinieron abajo y nos hicieron vibrar a todos los presentes con temazos como "Seguiré Bailando" o su reciente single "Treinta". La banda catalana se presentaba en formato trío, lanzando una potente base de percusiones y sintes, que daba el soporte perfecto para las voces, bajo y guitarra eléctrica. Esta banda tiene algo y lo demuestra tanto en el directo como en sus registros de estudio, pero su despegue definitivo hacia el gran público sigue siendo una asignatura pendiente. Independientemente, el proyecto está en pleno rendimiento, nos aseguran que tienen algo ya preparado para publicar y están cerrando fechas de estudio, por lo que recomendamos seguirles la pista muy de cerca.
Pol 3.14, el proyecto del cantautor madrileño Joaquín Polvorinos, tomaba el relevo con su propuesta de pop intimista. Se desgranó parte de su nuevo álbum, "Sin ti el mundo no se acaba", pero el madrileño y su banda también repasaron otros temas de su trayectoria. Canciones con mucha personalidad, entre las que no faltaron “Lo que no ves” y “Jóvenes Eternamente”, temas de cabecera del grupo por sus apariciones en las bandas sonoras de populares series y películas españolas.
Después de la necesaria pausa para el cambio de artistas, "Redemption Day" de Johnny Cash empezaba a sonar como introducción de lo que vendría a continuación. Barry B, el proyecto musical del cantante y compositor Gabriel Barriuso, era el elegido para entrar en escena, pero la canción introductoria ya iba por la tercera vuelta y algo nos decía que "El Hombre de Negro" no daría pie al show de Barry B. Efectivamente, por un problema técnico que inhabilitaba la iluminación del escenario, la actuación tenía que posponerse, acumulando más de una hora de retraso. Pero, al final, como siempre, la música se impone de forma indiscutible, y Barry B salió a comerse el patio con su potente mezcla de pop, indie, rock y música urbana. Encendieron el recinto con imprescindibles de su EP "Infancia mal calibrada" sonando como si el retraso nunca hubiera existido. Hubo momentos muy emotivos y acercamientos al público que dejaron huella en el patio del antiguo colegio, pero en el momento del cierre con el popular "Yo pensaba que me había tocado Dios" confirmó por qué Barry B es un referente en la actual escena musical.

Con un temazo como es “I Won't Back Down”, del anteriormente citado Johnny Cash versionando a Tom Petty, se dio paso a la banda que cerraría la jornada y esta edición primaveral, la agrupación de Ciudad Lineal, Alcalá Norte. Lo que tiene esta banda madrileña con nombre de centro comercial es complicado de explicar si no lo has podido experimentar en primera persona. Desde el primer acorde conectaron con el público, que a pesar de los retrasos, estaba volcado al máximo. Su último single "El Hombre Planeta" se coreó como si fuese un himno de toda la vida y el mismo camino siguieron "420N", "Superman" o "La Calle Elfo" que acompañados de unos visuales hipnóticos hicieron que la actuación pasara sin que nadie mirara el reloj, hasta llegar al esperado "La Vida Cañón" con el que “la banda que se hizo al revés” ponía el punto final a su paso por Cascante.
El dúo de DJs de Discodelia se encargó de cerrar la edición con una sesión de funk y electrónica para los que aún tenían pilas. Así que otra edición de primavera queda en el haber de Estaciones Sonoras, con todo lo que eso implica. Música de primer nivel, imprevistos superados y ese ambiente local tan cercano que se aprecia con la implicación de todo un pueblo. Desde la apertura de Merce bajo la lluvia, hasta el cierre de Discodelia, el festival volvió a demostrar que la variedad no está reñida con la coherencia, y que saber programar no es solo juntar nombres al azar en un cartel. Una vez más el listón continúa subiendo.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.