La década de los 2000 fue el momento en el que el indie llegó al gran público. Multitud de grupos aparecían como champiñones y, sobre una estructura clásica de guitarra, bajo y batería, recogían el legado de los 80 para darle una vuelta de tuerca mediante el uso de nuevas tecnologías. Delorean abrieron la brecha mezclando post-punk con electrónica y posteriormente los entonces llamados Standard nos trajeron el sonido de Nueva York —heredero de Talking Heads, Gang of Four, Television o The Feelies— para hacernos bailar en aquellas primeras sesiones indie, en conciertos y festivales que empezaban a multiplicarse. Antes de la expansión del reggaetón y las músicas urbanas, la juventud de entonces convirtió la música de guitarras en la banda sonora de toda una década.
En ese contexto de optimismo colectivo, aparecieron Deu y los suyos invitándonos a pensar a lo grande. Desde Getxo hacia el mundo, tras ganar el Proyecto Demo en 2006 y recibir el premio MTV Europe Music Awards al mejor artista español en 2009, We Are Standard sorprendieron con producciones pulidas, una dicción impecable en inglés y una ambición poco habitual. En directo, su propuesta alcanzaba otra dimensión: los conciertos a doble batería (Javi Leta y Willy) funcionaban como una locomotora imparable, mientras Deu Txakartegi provocaba al público con su sorna característica y Juan y Jon levantaban un muro de sonido sólido y adictivo.
Su evolución musical fue constante. Del dance-punk inicial pasaron al sonido Madchester de Primal Scream o The Stone Roses, para terminar integrando electrónica con folklore euskaldun en "Gau Ama". La voz de Deu también acompañó ese recorrido: del descaro punk y la declamación casi teatral de los inicios a un tono más ensoñador, en la línea de Tim Burgess o Ian Brown, antes de recuperar protagonismo en “Gau ama”. Las guitarras evolucionaron en paralelo: desde el rasgueo nervioso de The Rapture hacia un sonido de pop brillante para finalmente perder relevancia en las últimas grabaciones orientadas al clubbing.
Además de los citados álbumes, no les faltó tiempo para lanzar un LP de remixes (“The Golden League”, 2010) y el directo “We are Standard plays The Clash”, grabado en el bilbaíno Kafe Antzokia en 2012 (ver en la parte inferior entrevista en video realizada con motivo de este lanzamiento). En 2019 se despidieron de nosotros con el álbum “Loudness (12 Years Of Party & Music)”, incluyendo su último single “All about the music” y cerrando con “Todos mis amigos”, versión en castellano de “All my friends” de LCD Soundsystem, todo un canto a las gaupasas y al postmodernismo.

WAS en 5 discos

Standard - “3.000 v-40.000 w” (Mushroom Pillow, 2006)
Los entonces llamados Standard recogieron el testigo de la escena de Nueva York de los años 2000—The Rapture, LCD Soundsystem, chk chk chk y similares—y lo acercaron a nuestros escenarios y pistas de baile. En esta línea abre la dance punk “On the Dancefloor”, dinamita muy efectiva y con una dicción del inglés a la que no estábamos acostumbrados por aquellos años. “Pressure”, con un punto más funk, atraviesa territorio de Franz Ferdinand y nos da un respiro con un puente en el que baja el tempo y aparecen teclas y coros antes de volver al desparrame.
“The Happy Song” nos mantiene en la pista de baile, con una estrofa plagada de ganchos rítmicos y un estribillo melódico que adelanta por la derecha a muchos grupos similares. Este no es solo un álbum bien producido, es el saber hacer de unos chavales con una gran colección de discos en casa, como queda demostrado también en la preciosa balada “I Love You”, muy de la escuela de The Velvet Underground. Las canciones se estiran como largos temas de funk setentero, en una época en la que la urgencia todavía no recortaba las canciones pop por la cola. “Txusma Remix” sigue aplicando la misma fórmula de dance punk para acabar sorprendiendo con un diálogo en ruso. “Supermarket” aumenta la paleta de colores en torno a una envolvente línea de bajo y nos lleva a una especie de “Common people” de Pulp bajo los efectos de sustancias lisérgicas. En esta canción llama la atención la voz de Deu declamando como un experimentado actor.
El baile guitarrero vuelve a la carga en “Hippie” antes de pasar al delirio de “Frank”. Ésta se vertebra sobre un cinematográfico riff, recoge una conversación telefónica en perfecto alemán, chaladura similar a las de los bávaros Sportfreunde Stiller. La fuerza de la base rítmica del grupo, quienes nos hicieron bailar sin parar en tantos conciertos, sigue expandiéndose en “Suzanne” y en “The Pill Song (Wowee)”. Cierran con la electrónica Jam♯256 (Believe in Yourself) ya dejando entrever el gusto por la cultura de club que desarrollarían en trabajos posteriores. El disco de la minimalista bombilla en portada es, en resumen, un primer álbum redondo de sonido crudo con cero concesiones a la comercialidad.

We Are Standard - “We are standard” (Mushroom Pillow, 2008)
En 2008 se vieron obligados a cambiar el nombre del grupo y viajaron a Londres a grabar el disco junto a Andy Gill de "Gang of Four”. Desde el primer beat se siente el cambio en la producción: dejan atrás la crudeza del disco anterior, desarrollando un sonido mucho más discotequero y limpio que hace brillar a la banda y les acerca a un público más amplio. “Bye Bye Bye” abre como un rompepistas de Delorean para luego incorporar el lado más rockero propio de los getxotarras. El lado electrónico y los loops ya no quedan en la mera anécdota sino que están perfectamente integrados en la nueva fórmula. We Are Standard, no fueron para nada estándar en la escena estatal.
“The First GIrl Who Got a Kiss Without a Please” es un auténtico rompepistas que hemos bailado cientos de veces hasta la extenuación. Los instrumentos que juegan a la pregunta-respuesta, los ganchos rítmicos, el sonido de armónica conforman un perfecto cóctel que invita al carpe diem. “The Last Time” se abre con un ritmo vacilón de batería al que pronto se suman un bajo envolvente y una guitarra funky, conduciéndonos hacia un estribillo bailable y adictivo, marca de la casa. El tema se desarrolla con una producción limpia y perfectamente equilibrada. Desde luego, no será hoy “la última vez” que la bailemos. El corte número 7 del disco es la deconstrucción y posterior reconstrucción de este tema en forma de remix de Arthur Baker, confirmando así la orientación club de los getxotarras. “Don´t Give Up” es otro canto hedonista con un ritmo irresistible que invita a no rendirse entregándose a la locura.
La sexy “Other Lips, Other Kisses” es uno de los mayores hits del álbum. Prueba de ello es que en la serie “Gossip Girl”, la protagonista Serena la seleccionó como una de sus canciones preferidas. Tanto la fórmula de esta canción como la del segundo corte recogen a la perfección el Zeitgeist de los 2000. Los ritmos, el funk del bajo y las guitarras angulosas y entrecortadas forman parte de la banda sonora de aquellas interminables noches de los que entonces éramos veinteañeros. “Easy” continúa desarrollando la fórmula del dance-punk sobre unas guitarras contundentes y unos coros especialmente efectivos. El título (“fácil”) ironiza sobre la clásica situación en la que ella propone: “Quiero ser tu amiga”, y él responde: “Pero seamos amantes también”. “Don't Let the Children Play Around” es otro efectivo tema bailable cuya letra sobre calentamiento global y presidentes locos sigue estando de actualidad casi veinte años después. Si bien muchos hubiéramos aplaudido que los getxotarras se hubieran atrevido a lanzar algún disco en castellano, no podemos sino insistir en que dominaban la lengua de Shakespeare como pocos.
El álbum cierra con un regalo, “The Present”, en el que la voz, guitarra, bajo y percusión giran en torno a un sonido sobresaturado de sintetizador, puro rock bailable que acaba en una batidora rítmica que se alarga hasta los cinco minutos y medio.

WAS - “Great State” (Mushroom Pillow, 2011)
En 2011 dieron un salto cualitativo situándose a la altura de grandes grupos internacionales con este mini-álbum de cinco temas. La excelente “07:45 (Bring Me Back Home)” suena como si el Bowie de "Heroes" se pasara un fin de semana en la Haçienda de Manchester bailando hasta la extenuación.
En "Great State", la banda integra con gran naturalidad el legado Madchester: los coros souleros de Primal Scream, el aire hedonista de Happy Mondays y una psicodelia más contenida, cercana a Spiritualized. La voz de Deu, en anteriores grabaciones más punk, susurra en este álbum como Ian Brown (Stone Roses) o Tim Burgess (Charlatans). Los que crecimos escuchando en la radio “All Together Now” de The Farm encontramos aquí nuestra réplica local.Lo admirable es que We Are Standard absorben todas esas influencias británicas sin caer en la mera copia.
“Good Ones”, con sus teclados circulares y su base rítmica insistente, conduce a un estado hipnótico con el tono vacilón tan propio de Happy Mondays. Por otro lado, “Let 's Say I’m in Love” y “Summer” acercan el disco a la distorsión melódica de The Jesus and Mary Chain.Todo el miniálbum mantiene un equilibrio perfecto entre el pulso bailable y una atmósfera luminosa, expansiva y ligeramente ensoñadora. La mezcla entre electrónica y rock funciona aquí con una naturalidad total, dejando también espacio para guitarras brillantes, especialmente en “Summer” y en “Love Me”, el magnífico cierre del disco. Great State es, en definitiva, una celebración del amor con espíritu de rave.

WAS “DAY” (Mushroom Pillow, 2013)
Los getxotarras prosiguen en la misma onda luminosa del disco anterior hacia un sonido más electrónico, de múltiples capas, con un tratamiento de las voces de la escuela de Cut Copy. Es el resultado de una labor de orfebrería de Jon Aguirrezabalaga (del propio grupo) y Xabier Eguia con la mezcla y producción adicional de Eric Broucek (LCD Soundsystem, Hercules & Love Affair). El álbum abre con una declaración de intenciones con “Something bigger”—” Algo más grande”—con un ritmo de batería enorme y un sintetizador arrollador para expandirse hacia un auténtico tema rompepistas. Sigue la embriagadora “Jesus in her eyes”, en la misma línea Madchester que el trabajo precedente Great State. “Can I count on you”, que abre con la frase “el cristal brilla orgulloso y claro”, fue uno de sus mayores hitazos y lo bailamos en aquel entonces en innumerables conciertos y pinchadas. Los sintetizadores crean una atmósfera envolvente, que junto con las guitarras y la sólida base rítmica lo convierten en toda una gema pop para la posteridad.
La pista 4 llamada “Tres” funciona a modo de interludio instrumental —recurso muy utilizado por los ya mencionados Cut Copy. La voz de Deu funciona como un instrumento más, jugando con el aspecto onírico de la canción. Pasados los dos minutos, aparecen la batería y el bajo, las guitarras empiezan a crecer creando un ambiente épico similar a U2, para finalmente decrecer nuevamente hacia el letargo. Le sigue la genial “07:45 (Bring Me Back Home)” ya incluida en el mini-álbum anterior.
“The Way of Gold” supone un giro hacia las guitarras de raíz rhythm and blues, el groove y el funk del Second Coming de The Stone Roses —basta con oír “Driving South” de los mancunianos—acompañado de un reconocible teclado “screamadelico”, mezcla perfecta de ingredientes para no abandonar la pista de baile.
“White Room” —probable homenaje a los geniales The KLF— se adentra en terrenos más psicodélicos e hipnóticos, con sintetizadores de resonancias acid house y un bajo repetitivo que preparan el camino hacia el tramo final del disco.
La participación de Emmanuel Lundgren, líder de los suecos I'm from Barcelona, en “Only Neon” confirma la vocación internacional del grupo. No en vano, la canción apareció en la serie Mixology. Al volver a escucharla, uno no puede evitar preguntarse cómo un tema tan adictivo y un álbum tan redondo no les llevaron aún más lejos.
El amanecer de esta particular rave Madchester llega con “New Sun”, un largo y espléndido cierre bailable construido sobre multitud de capas, cuya letra vuelve a invitar a la fraternidad y al amor con la compañía de María del Mar.

WAS “Gau ama” (Mushroom Pillow, 2015)
El último álbum de WAS les aleja completamente del imaginario Madchester para acercarles al folklore euskaldun y crear un universo propio. Euskera, txalaparta (a cargo de Oreka TX), alboka e irrintzis se mezclan orgánicamente con fino pop electrónico invitando a un akelarre rave en el que celebrar la unión de global con local. La apertura con “I Like You as You Are” nos conduce de inmediato al baile con un sonido más oscuro que el de los dos álbumes anteriores. El uso de irrintzis, txalaparta y voces en euskera confiere al tema un marcado carácter tribal.
“Until It Melts” sorprende con la cálida voz de Cris de Belako acompañando a la de Deu y acercando el sonido al house. La producción corre a cargo del propio guitarrista Jon Agirrezabalaga en los estudios El Tigre con la ayuda de Alex Ferrer en las mezclas. Las guitarras pierden relevancia en este disco, Las guitarras, en general, desempeñan un papel mucho más secundario que en trabajos anteriores. La saltarina “Skin Tough” combina coros tratados, guitarras brillantes y beats creando una atmósfera más cálida. “Irrintzi” alterna el grito folklórico vasco con teclados muy en la línea del “How Deep Is Your Love” de los neoyorquinos The Rapture. Los sintetizadores, las guitarras y los beats se ensamblan con un empaque perfecto para hacer bailar incluso al más reacio. “Submission Obsession” arranca con un pulso más post-punk, recordando la voz de Deu a Michael Hutchence de INXS, antes de desembocar en un estribillo luminoso, con sonidos casi tropicales y guitarras limpias en la onda de Foals. “The Shine” fusiona coros soul-house, pop y electrónica hasta convertirse en un temazo a la altura de Hot Chip.
La voz cobra un protagonismo especial en la divertida “Upside Down”, construida sobre un sampler de “Eguzkia Joan Da”. En ella, WAS combinan con gran naturalidad su dominio del pop-rock anglosajón con el folclore vasco y la electrónica. “Electric Love” retrata la ruptura de un amor adictivo con una música que también lo es. A partir del minuto tres, un crescendo prolonga la canción recordando una forma de desarrollar los temas cada vez menos frecuente en la industria actual. “I Ain't Got Control” vuelve a recuperar el tono mañanero de los anteriores dos álbumes, ya sin vestigios de Madchester. Su mezcla de pop y electrónica saltarina, junto con el tratamiento rítmico y coral nos trae a la memoria a Bombay Bicycle Club.
El último larga duración de WAS termina con “Ardoa” (“Vino”), canción en la que los loops en euskera se suceden como un mantra sumergiéndonos en un sueño etílico antes de bajarse el telón. Gau Ama es, sin duda, el álbum más local y a la vez más rico en estructuras y ritmos de toda su trayectoria, construido sobre melodías de pop impecable y ya muy alejado del dance-punk de sus inicios.
En 2014 realizamos el siguiente reportaje a la banda getxotarra con motivo del lanzamiento el 17 de febrero del mismo año de "We Are Standard plays The Clash", un álbum digital con 9 versiones de la mítica banda británica grabadas en directo en el concierto celebrado el 29 de diciembre del 2012 en el Kafe Antzokia de Bilbao dentro del ciclo Izar & Star.
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