Acomódate, ponte una bebida fría y que nadie te moleste, porque con este nuevo especial te invitamos a sumergirte en una nueva temporada festivalera. Un nuevo universo en el que caben todos los estilos musicales, todos los recintos y todas las localizaciones que puedas imaginar. Así que, bienvenido a la fiesta.
Macrofestivales, minifestivales, microfestivales, festivales de ciclo, festivales boutique, festivales nocturnos, festivales diurnos, festivales familiares, festivales temáticos, festivales con cartel sorpresa, festivales con gastronomía, festivales y patrimonio cultural, festivales en plena naturaleza, festivales urbanos, festivales en recintos gigantescos, festivales en auditorios, festivales en pequeñas salas, festivales de este género y festivales de aquel otro género, festivales en los que se mezclan este, ese y aquel género, festivales con programación pro, festivales coincidiendo con fiestas mayores, festivales de lo que ustedes quieran. Porque si algo no nos falta ahora mismo en este país son festivales. Hay quien se quejaba cuando no los había y quien se queja ahora que los hay, quien prefiere viajar para acudir a una cita que vaya a recordar para siempre y quien no quiere desplazarse fuera de su radio de acción habitual para asistir a uno. Lo importante es que podemos decidir, que no tenemos que conformarnos con lo que nos ofrecen cerca de casa, sino que podemos rebuscar entre los cientos de eventos que pueblan la geografía ibérica para decidir a cuál vamos a ir. O mejor dicho, a cuál queremos ir o cuál es el que más encaja en nuestro criterio, en nuestro bolsillo o en nuestras preferencias.
Seguro que, leyendo esta introducción, habrá quien siga convencido de que vivimos una burbuja festivalera que algún día explotará. Otros se llevarán las manos a la cabeza por cómo todo este movimiento afecta a las salas. Mientras, otros estarán pensando en cuál será al que acudirán. Ahí ya dependerá de nuestra perspectiva. Pero lo que parece evidente es que tenemos festivales para mucho rato. Y los tenemos porque buena parte de los que existen se han consolidado ya tras muchos años de trabajo, creciendo paso a paso y manteniéndose. Ahora bien, eso no quita que haya otros que no puedan hacer frente a los cambios, a la competencia, a los vaivenes de las intenciones del público, a los cambios generacionales o estilísticos. Es lo que tiene el mercado, y no debemos olvidar que, aunque estemos hablando de música y cultura, el mercado es que manda con su oferta y su demanda. Será el público el que decidirá si la escena festivalera está saturada, si la fórmula está agotada o si no está dispuesto a pagar tal o cual cantidad de euros por ver a tal o cual cantidad de grupos.
Teniendo en cuenta que tienes este número especial entre manos y que estás leyendo este texto, es muy probable que pertenezcas al grupo de quienes están pensando a qué festival van a ir este verano o en las próximas semanas. Quizás, inesperadamente, hayas dado en estas páginas con un evento del que no habías escuchado hablar y que se ha convertido en el momento exacto de descubrirlo en tu futuro festival favorito. Quién sabe. Lo importante es que serán centenares los grupos y solistas que, durante los próximos meses, se estarán recorriendo la península para tocar –en la mayoría de los casos– al aire libre, aprovechando el excelente clima que nuestro país tiene a partir de la primavera y prácticamente hasta finales de otoño. Podrán compartir su música aquí y allí, enfrentarse en muchos casos a nuevos públicos y hacerlos suyos. Aunque, y apunta esto en mayúsculas en algún lugar de tu cabeza, recuerda que las salas también existen y que gracias a ellas los grupos que veas en festivales van a poder seguir viviendo y mostrando su propuesta a la gente durante el resto del año. No te olvides de ellas, porque las bandas las necesitas y, aunque suene a tópico, los conciertos que más se recuerdan suelen ser aquellos que viven en distancias más cortas.
Cambiando totalmente de tercio, tengamos presente también el importante músculo económico que todo este movimiento de música en directo supone para nuestro país. Nunca antes había gozado de tal valor y peso en el conjunto de las industrias culturales españolas. De hecho, en el reciente anuario de la Asociación de Promotores Musicales (APM). Y es que el pasado año se superaron por primera vez los ochocientos millones de euros de facturación. Esa cifra supone alrededor de un doce por ciento con respecto al año anterior. Que se dice rápido y casi sin pestañear, pero supone un importante avance para un universo que, durante muchos años, se consideró casi el hermano pobre de la cultura, con buena parte de los actores implicados aceptándolo. Por suerte, la profesionalización también está creciendo y, por fin, nos hemos creído que la cosa va en serio y que el futuro todavía nos guarda muchas sorpresas.

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