On The Road con Dominique A
Entrevistas / Dominique A

On The Road con Dominique A

José Carlos Peña — 10-06-2016
Fotógrafo — Archivo

Dominique A visita de nuevo a Madrid trans la súbita cancelación de hace unos meses. El francés presenta su espléndido “Éléor” (Popstock, 15) con banda hoy mismo, viernes 10 de junio en la sala Arena dentro de la programación de Madtown Days. Charlar con él es una delicia, hasta por Internet. En este caso, de su relación con el directo…


La última vez fue en solitario y con loops de guitarra. ¿Cómo vas a tocar esta vez?
Una banda de rock de cuatro, incluyendome a mí. Tocar en solitario es a menudo una opción económica, no artística.

Me da la impresión que en tus conciertos es fundamental el ritmo, es decir, el orden de las canciones y la intensidad que pones en ellas.
Por supuesto. Es como el orden de un disco, tienes que organizar las canciones para encontrar un buen tempo e ir arriba y arriba. Es un poco el viejo rollo de las montañas rusas. Cuando me equivoco y sentimos que el público nos presta menos atención, es a menudo una cuestión de ritmo, y lo hacemos distinto la vez siguiente.

Con un montón de discos ya a tus espaldas, ¿cómo eliges las canciones para cada bolo? ¿Tiendes a tocar las más recientes?
Es muy libre…algunas son elecciones compulsivas (no puedo imaginar no tocar en España “Por la peau”, por ejemplo), pero normalmente me guía el deseo de cantar viejas canciones que he dejado de lado durante años. Es como reconocer a hijos olvidados…También pregunto a los chicos del grupo si les gustaría tocar algo en particular, porque a veces tienen ideas que permiten recrear una canción. De hecho, al principio de un tour me emociona más la posibilidad de tocar viejas canciones o hacer versiones, que tocar lo que he hecho más recientemente.

Siendo “Éléor” uno de tus discos más pop, ¿estás haciendo conciertos más directos?
Cada vez más. Acabamos la gira este mes y ahora sonamos como una banda de verdad, lo que no era el caso al principio porque nos teníamos que encontrar. Pero normalmente trato de ser eficiente en el escenario, incluso con discos más “difíciles” (incluso pensando que nunca los he hecho, salvo quizá “Remué”).

Ha empezado la temporada de festivales, y me da la impresión de que no son el mejor marco para tu música…
Por supuesto. Nunca me he sentido cómodo del todo en escenarios grandes a la luz del día. Soy un cantante nocturno. Me puede gustar la atmósfera de los grandes festivales, pero creo que no son un buen sitio para la música en sí. Los sonidos en los grandes altavoces son muy feos, especialmente las baterías. Demasiada amplificación mata las señales originales. Siempre pienso en Mark Hollis en este caso, su honestidad, que le llevó a parar cuando estaba en Talk Talk.

A estas alturas de tu vida, ¿qué es lo peor y lo mejor de girar?
Lo peor: dejar a mi familia. Lo mejor: hacer bromas estúpidas con mis amigos en una furgoneta.

¿Tienes algún lugar predilecto para tocar, hay algún sitio donde te gustaría y donde aún no lo has hecho?
Es difícil responderte. A veces me gusta tocar por la ciudad, como sucede con Sevilla. A veces, en la sala, como por ejemplo el teatro du Chatelet en París. Pero a veces el mejor concierto sucede en medio de la nada, inesperadamente. Me encantaría ser un cantante global, en inglés o americano; pero por fortuna el hecho de ser francés limita mi campo de acción. Afortunadamente, porque de no ser así, no tendría vida familiar y probablemente me disgustaría tocar en directo.

¿Eres supersticioso o prácticas algún ritual antes de salir ante el público?
A veces me pregunto por qué me fuerzo a hacer algo tan duro…Pero normalmente estoy bastante bien, y emocionado. El único ritual es un vaso de vino blanco. Pero no hago nada específico para concentrarme.

¿Cómo ha cambiado tu público en este tiempo?
Se hacen mayores. Como yo. Todos nos hacemos viejos.

Se repite mucho que el español es de los públicos más agradecidos. ¿Verdad o mito?
No puedo comparar con muchos públicos, pero lo suscribo. Volver a tocar en Francia después de haber hecho un tour por España puede ser muy doloroso: te puedes acabar preguntando si el público está vivo. El único punto negro en España es cuando la gente habla y tapa la música.

¿Qué es lo mejor de tocar por aquí?
El entusiasmo. Tenéis algo muy fresco en vuestra relación con la música, un DESEO.

¿Cómo eres de exigente con la gente con la que tocas? ¿Sabéis cuándo sale bien un bolo?
Creo que estamos suficientemente relajados, pero siempre muy concentrados, nunca nos dejamos ir si un concierto no se hace fácil. Tengo la suerte de trabajar con gente maja y muy implicada, que siempre pelean. Creo que soy un buen “jefe” pero tengo que motivar a la “tropa” y lo intento hacer con tacto. No me gustan los choques, la gente se da cuenta después en el escenario. Sabemos que sale bien cuando la energía de la banda y el público es una. Es una cosa muy intuitiva y clara.

Por último, ¿Qué es lo más marciano que te ha pasado estando de gira?
Un programa de televisión en Corea del Sur. Una auténtica pesadilla de 4 horas con preguntas como: “Bueno, Dominique, satisfecho con…?” Con una presentadora que parecía una heroína manga que me miraba con miedo en los ojos, banderas francesas por todo el plató y un asistente de producción que me hacía decir cosas en coreano cada 5 minutos. No es precisamente el idioma más sencillo de aprender rápido. Había un ventanal, nevaba fuera y me vi a mí mismo corriendo sobre la nieve para escapar de la pesadilla.

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