Muerte a las ideas
Entrevistas / Blur

Muerte a las ideas

David Broc — 09-05-2003
Fotógrafo — Archivo

Horas antes de que un venezolano provisto de una granada forzara el cierre del aeropuerto de Gatwick y obligara a la expedición periodística barcelonesa (integrada por MondoSonoro y El Periódico) a retrasar ocho horas la salida de su vuelo, Blur hablaban con los medios españoles para presentar, ya de forma oficial, su nuevo disco, “Think Tank”. En un barrio tranquilo ligeramente apartado del centro de Londres, el grupo de Oxford dispuso de un emplazamiento fascinante para conceder algunas de las numerosas entrevistas que durante toda la semana tenían lugar en la capital del Reino con motivo de la promoción del álbum. Mezcla de estudio, salón de arte, local cultural y simple punto de encuentro entre jóvenes, el lugar, exquisitamente decorado y provisto de una atractiva cafetería, sería el sueño dorado de muchos grupos, diseñadores o artistas.

“Es el disco que hemos hecho con menores presiones de toda nuestra carrera”

Una suerte de pequeño cine (con gradas de butacas recogidas) decorado de forma impecable y gobernado por una proyección con el logo de Blur sirve de sala de espera mientras aguardamos la llegada del grupo. Antes, una nueva escucha, esta vez en compacto (el cassette repartido por EMI hacía gala de un sonido sencillamente deplorable), del disco prepara el asalto. Las entrevistas, empero, tendrán lugar en pequeñas salas del recinto. No hay duda que se trata de un habitáculo idóneo para ir recibiendo progresivamente a prensa de todo el mundo sin necesidad de expender grandes cheques a hoteles de cinco estrellas. “Buff… yo ya he perdido la cuenta de la gente que ha venido estos días. ¿Cien?¿Doscientos? No lo sé, pero muchas veces ya no sabes ni con quién estás hablando ni lo que estás diciendo… ¿de qué parte de España eres?¿Barcelona? Oh, me encanta esa ciudad. Hace poco tiempo estuve ahí de vacaciones, nada, unos pocos días, y fue fantástico. Todo es bueno en Barcelona: clima, gente, los locales, la ciudad”. Recostado en un sillón, justo delante de mí, y devorando un sándwich de pollo, Alex James, bajista del grupo y afamado juerguista, mantiene, pese a sentirse visiblemente hastiado de responder miles de preguntas en poco menos de una semana, la compostura y una corrección a prueba de bombas. Empecemos. Como su título indica, “Think Tank” es un tanque o recipiente de pensamiento en el que confluyen numerosas ideas, influencias y sonidos que, como es de esperar, unas veces dan con resultados meritorios y otras sólo ofrecen errores, contradicciones o giros inesperados. Concebido como un melting pot en que todo parece tener cabida y espacio, el disco bucea por distintas perspectivas expresivas y creativas que al final acaban dejando cierta sensación de caos desordenado al que una tijera hubiese hecho un buen favor. “Teníamos muchas ideas antes de pensar tan siquiera en meternos en el estudio y ponernos a grabar. Llevábamos un tiempo sacando cosas cada uno por separado, pensando un poco por nuestra cuenta para ponerlas todas en común un poco antes de entrar en el estudio y grabarlo todo. Una vez ahí no fue excesivamente difícil o complicado para nosotros el hecho de llegar a un acuerdo, quiero decir que aparentemente aquello podía haberse convertido en una grabación muy anárquica o, sencillamente, irse todo a la mierda, pero no fue así”. Lo cierto es que todo cuanto se sabía y conocía del disco, ya a priori, invitaba al desconcierto y la duda razonable. Para empezar, la elección de algunos productores (la práctica totalidad de esa parcela la han asumido los propios Blur) ha motivado más de una discusión. Norman Cook (Fatboy Slim), por un lado, y William Orbit, por el otro, son los dos nombres que han intervenido en algunas de las canciones incluidas en el álbum. “Crazy Beat” (horrorosa, por cierto) y “Gene By Gene”, compartidas con Fatboy Slim, intentan inyectar vida e instinto animal al formato habitual de los de Oxford; Orbit, por su parte, incide en su línea más AOR New Age, aunque “Sweet Song” funciona como magnífico extracto de melancolía acuática. “Su trabajo no tiene una gran incidencia en lo que representa el disco y lo que es el tono general de las canciones. Mucha gente creía que Norman se iba a encargar de todo el disco o algo parecido… y, de hecho, todos preguntáis por él como si se hubiera encargado de toda la producción del disco. Simplemente quisimos hacer algunas canciones con él, no sé, algo divertido para darle otro enfoque a algunos temas. Bien, y con William ya habíamos trabajado antes y éramos más conscientes de lo que queríamos de él: esa capacidad para obtener un sonido bonito y envolvente. Creo que ´Sweet Song´ es una de las mejores canciones del álbum”.

“Graham simplemente perdió el interés en Blur, nada más. Nunca hubo peleas entre él y Damon o entre él y Norman”

Apuesta arriesgada que, según los rumores, fue la gran causante del principal motivo de debate y polémica en relación a “Think Tank”: la marcha o despido del seno de la banda, todavía no se sabe con exactitud, de Graham Coxon. Son fácilmente imaginables las pocas ganas que Alex James tiene para hablar del tema, aunque él sea, precisamente, la voz que más nos interese en este asunto. Se sabe que él y Coxon eran grandes amigos. Rehuyendo la mirada, pensativo y, puedo afirmarlo, resignado, el bajista habla de la situación. “Para mí es algo triste, porque Graham es un gran amigo mío y de la banda, te lo puedo asegurar. Pero las cosas no fueron como todos queríamos a inicios de la grabación del disco. Él no se sentía especialmente involucrado ni musical ni personalmente con el grupo, y desde el primer momento se le notaba lejos de Blur. Y eso es algo que cuando te planteas empezar a componer y grabar puede resultar perjudicial para todos. Por eso creo que nos dimos cuenta que no le necesitábamos de esa forma, y así fue como se desarrolló todo. Cuando empezamos a hacer ´Think Tank´ fuimos conscientes que no le necesitábamos, y ya está”. En los correderos musicales de Inglaterra se afirma con toda rotundidad que el gran culpable de la huida de Coxon es Damon Albarn, cantante de Blur. El éxito de su proyecto Gorillaz parece haber envalentonado al vocalista y haberle transmitido dosis elevadas de confianza para mover al grupo a su antojo. Y todo indica que la idea de llamar a Norman Cook para encargarse de la producción de algunos temas fue la gota que colmó el vaso. Parece que fue ahí cuando se originó el verdadero conflicto entre Albarn y Coxon. James, lógicamente, lo desmiente o trata de marear la perdiz. “No, eso no es cierto. Damon y Graham pueden tener ideas musicales distintas, pero ese no el motivo por el que hoy no está aquí Graham. Simplemente perdió el interés en Blur, nada más. Nunca hubo peleas entre él y Damon o entre él y Norman”. Pasemos página. Al finalizar la décima escucha, las pregunta son las mismas. ¿Qué es “Think Tank”?¿Qué pretende exactamente?¿Es un delirio de grandeza de Albarn?¿Es una apuesta de riesgo entre colchones de seguridad de un grupo que había perdido su capacidad para llegar al público?¿Es un cajón de sastre en el que se han volcado muchas ideas, pero pocas buenas?¿Es toda una proposición de eclecticismo radiante y revitalizador? Imposible saberlo. Porque, en la hora larga de recorrido, uno tiene la sensación de tener un sí para cada pregunta. “On The Way To The Club”, gran hit que ya se incluye entre las mejores canciones del grupo; “Sweet Song” y “Battery In Your Leg”, dos bellas canciones recubiertas de melancolía elevadora; “Moroccan Peoples Revolutionary Bowls Club”, con su reconocido aire a The Clash; o “Ambulance”, otro inicio inspirado, son los motivos de orgullo del disco. Pero el resto no funcionaría ni como

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