Marcelo García Marín presentó a finales de 2017 su primer disco, “(acepta su cruz)”, editado de la mano de Fikasound y grabado en casa de sus amigos Juana García y Álex López, miembros de El Nuevo Acelerador. Hablamos con él a propósito de su visita a Barcelona para actuar en el Prom Fest el pasado 27 de abril. En él compartió escenario con Confeti de odio, Cabiria, Rebe, Daniel Daniel y el dúo Juncal Rivero, cuya cita, para Marcelo, “supone algo así como la certificación de una escena imposible, gente de una misma generación que se acerca a la música de una forma, creo, muy parecida”.

Su recorrido en escenarios todavía es breve –”todavía soy muy crío en ese sentido y siento que tengo mucho que aprender y mola ver que cada concierto me hago más listo”, cuenta–, y de hecho en Barcelona ha actuado en sitios con un ambiente muy concreto: “He actuado dos veces en Barcelona, en Hi Jauh y en Ultra Local y las dos veces han sido increíbles para mí, en la provincia de Barcelona se han hecho muchas de mis canciones favoritas y me siento muy comprendido allá”. Su propuesta en directo reúne pocos elementos y tampoco necesita más, y aunque tiene claro que como Marcelo Criminal una banda no tendría mucho sentido, como ha dicho en alguna entrevista, sí “me gustaría hacer rock en algún momento de mi vida y para eso hace falta banda”, aunque no tiene nada en mente todavía.

Su música se ha etiquetado como bedroom pop, con una clara influencia recogida de Daniel Johnston que, aunque es la más evidente, es también la más superficial. Marcelo bebe de tantos ritmos y líricas que permite derrumbar de manera contundente las –supuestas– barreras entre los ritmos urbanos y el sonido lo-fi. “Escucho música bastante diversa pero mis referentes más claros son la tradición del lofi anglosajón (desde Beat Happening, Television Personalities o Daniel Johnston a Teen Suicide) y la música del Baix Llobregat. Tirana y sobre todo Primogénito López fueron fundamentales para que a mí me diese por cantar”, cuenta al preguntarle sobre sus referentes. Pero también ha demostrado que al final, y como cada vez se asume con más rapidez y naturalidad, los géneros musicales se unen por el espíritu y la manera en que se trabaja. En 2014 o 2015 el trap me enseñó cómo gente joven sin medios ni formación no solo era capaz de sacar canciones y vídeos sino que esas obras podían decirme mucho a nivel personal. Ahora el trap es otra cosa pero para mí su ética del háztelo tú mismo y su inmediatez siguen siendo inspiradores”, dice Marcelo sobre esto. Como muestra de que la unión –de estilos– hace la fuerza –es decir, temazos– y de cómo las canciones se asumen de distinta manera según el contexto de su intérprete, el artista versionó “Amor bandido” de La Mafia del Amor y El Combo Perfecto y “Tengo que calmarme” de Yung Beef, recogidas en “pxxr marcelo criminal”.

Su esencia se construye a base de ritmos de guitarra y sintetizadores sencillísimos, que ayudan, al menos para la que escribe esto, a contextualizar la honestidad de sus letras, que además parecen ingenuas y un tanto absurdas –en el mejor sentido de la palabra– pero que esconden sentimientos y puntos de vista con los que es fácil identificarse. Responde ante la pregunta de por qué ese rollo lo-fi (que no necesita explicación si gusta, pero siempre es interesante escuchar a Marcelo) que “porque creo que no hace falta una gran complejidad para crear una buena canción, pero sobre todo porque no sé tocar muy bien”. Ni falta que hace. En cuanto a sus letras, como decía, repletas de costumbrismo, en la entrevista a Marcelo en el canal de YouTube de Mané López –periodista y miembro de Macizo Galáctico– el artista cuenta que “Solan de Cabras”, pese a que puede parecer una oda a la bebida, “nace influido por el tema de los raperos con el agua Fiji, un agua que vale 50 euros la botella, es un símbolo de lujo. Para mí, a un nivel más reducido la Solan de Cabras es también un símbolo de lujo. Me hacía gracia la idea de que haya alguien tan triste que es capaz de pensar en marcas, como si fuese un anuncio publicitario”.

Su primer disco ya rondaba por internet con éxito, pero fue a raíz de la versión de “Perdona (ahora sí que sí)” de Carolina Durante y Amaiaque su imagen se hizo visible en una esfera más amplia. Esta historia ha sido curiosa y divertida desde el principio, ya que desde que la banda madrileña y la cantante la interpretaron juntos en su concierto en Razzmatazz de Barcelona de octubre de 2018, las redes de los implicados se llenaron de comentarios llamando a Carolina Durante plagiadores. De ahí surgió el videoclip en que parodian la situación. Más tarde, la cantante interpretaría el tema al piano en la gala de navidad de Operación Triunfo, el programa que la dio a conocer. Al preguntarle qué tal le sentó la repercusión de la canción, Marcelo contesta: “Mejor de lo que pensaba, en general. Obviamente iba a ser un éxito porque toda la gente implicada menos yo es muy famosa y tiene mucho talento pero pensé que me iba a costar más pensar en la cantidad de gente que ha visto mi cara y eso, pero bueno, al final hago la vida que he hecho siempre más o menos”. 

Sus próximos pasos pasarán por canciones sueltas “y quizás se almacenen en EPs pero ahora mismo no me interesa el formato largo”. Si todavía no has repasado su Bandcamp y su canal de Youtube, es el momento. Recoge, además de su disco y las versiones mencionadas, singles como “Romantiqueo” o interpretaciones de temas como “Totes les persones” de Tirana, “23” de Taylor Swift, “Teléfono”de Aitana o “Te amaré te amo y te querré” de Mari Trini.

Marcelo Criminal estará el viernes 3 de mayo en el Warm Up de Murcia (cuyas entradas puedes conseguir aquí).