La última gran banda de rock´n´roll
Entrevistas / Primal Scream

La última gran banda de rock´n´roll

Joan Cabot — hace 14 años
Fotógrafo — Archivo

Pocos pueden presumir de tener dos discos que, como “Screamadelica” y “XTRMNTR”, hayan marcado definitivamente dos décadas distintas de la historia del rock. Primal Scream lo han hecho. Ahora vuelven a sus raíces, al viejo rock´n´roll de toda la vida, dejando atrás la electrónica de “Evil Heat”. “Riot City Blues” (Sony-BMG) es probablemente su disco más vitalista, un trabajo tan sencillo como una gran banda de rock haciendo lo que mejor sabe hacer.

Hasta el peor disco de Primal Scream está muy por encima de la media. Al fin y al cabo uno no puede hacer cosas como “Screamadelica” (Creation, 92) o “XTRMNTR” (Creation, 00) todos los días. Después de entregar uno de los clásicos ineludibles de principios de los noventa, Primal Scream publicaron “Give Out But Don´t Give Up” (Creation, 94), un retorno a sus esencias stonianas con el que se quitaron de encima la presión de todos aquellos que esperaban otro salto mortal al vacío del Verano del Amor. En gran medida “Riot City Blues” es un disco parecido a ese. Vuelven al rock´n´roll de corte clásico, sin maquinitas, sin experimentos. Simplemente enchufar y tocar. “Hemos apagado el ordenador y hemos cogido de nuevo las guitarras”. Gary “Mani” Mounfield, bajista del grupo desde los tiempos de “Vanishing Point” (Reprise, 97), está feliz con el nuevo disco de la banda, un trabajo más sencillo, alegre y divertido, al otro extremo del tenso y oscuro “Evil Heat” (Sony, 02). “Lo que queríamos era volver a nuestras raíces. A pesar de todo el rollo experimental, Primal Scream siempre ha sido en el fondo una banda de rock´n´roll. Es lo que realmente nos apetecía hacer ahora. Los últimos discos han sido muy electrónicos, había mucha tecnología. Queríamos volver a lo básico, a las guitarras, a un sonido más desnudo. Fue el camino que nos marcamos en este disco”.

“A veces Primal Scream puede ser una banda realmente estúpida”

Lo de repetir fórmulas una y otra vez no ha sido nunca lo suyo. Primal Scream nos tienen acostumbrados a continuos cambios de orientación. Aquí vuelven a reinventarse para en el fondo hacer lo que siempre han hecho. Mani bromea con eso: “Nos gusta cambiar las cosas de un disco a otro, no sonar siempre igual. A veces nos preguntamos qué esperan los fans del próximo disco o cómo creen que sonará y vamos en la dirección contraria”. Al menos pueden presumir de ser una banda de discos buenos y discos muy buenos. Incluso el habitualmente minusvalorado “Primal Scream” (Creation, 89) contenía la semilla de lo que luego sería la piedra angular de una de las discografías más importantes del rock en el último cuarto de siglo. Pero las comparaciones entre un trabajo y otro además de odiosas son inevitables y “Riot City Blues” no es, evidentemente, la mejor obra de Primal Scream. “Está claro que mantener el nivel es difícil. Creo que la gente, cuando escuche el disco, se dará cuenta de que detrás hay una banda que se lo pasa muy bien tocando juntos, realmente nos encanta hacer música. Sólo pretendíamos hacer un gran disco de rock´n´roll”. Y “Riot City Blues” es, en efecto, un gran disco de rock´n´roll.

“No más heroína en Primal Scream. tío. Eso es bueno”

En cuanto al cambio de dirección, era algo que se veía venir en las últimas giras. Su sonido era de cada vez menos proclive al adorno electrónico y últimamente recurrían con más asiduidad a la parte más analógica de su repertorio. Incluso temas que en disco estaban repletos de samples y arreglos digitales habían acabado desnudados hasta el hueso. “De hecho creo que éste es el disco en el que más nos hemos preocupado por trasladar nuestro sonido en los directos al álbum, sin trucos en el estudio. El proceso de grabación es genial, pero creo que Primal Scream en directo tiene una potencia especial que queríamos plasmar”. A la búsqueda de la pureza, grabaron los diez cortes del álbum en apenas diez días, casi en directo. “Grabamos muy rápido esta vez. Claro que estuvimos cambiando cosas hasta el último minuto en el estudio, pero habíamos ensayado durante meses para hacer que las canciones funcionaran, que fueran sólidas, y todo estaba pensado para tocar en directo y grabar rápido”. Si en los anteriores discos se habían dejado producir por Kevin Shields, Jagz Kooner, David Holmes y los habituales Andrew Weatheral y Keith Tenniswood, en “Riot City Blues” ha sido Innes el encargado de la mayor parte del trabajo. Shields no ha participado esta vez, después de haberlos acompañado durante los últimos tiempos en directo, y han vuelto al núcleo duro con el que llevan años trabajando: Mani al bajo, Andrew Innes y Robert ´The Throb´ Young a las guitarras, Martin Duffy a los teclados y todo lo demás y Darrin Mooney a la batería, además de Bobby Gillespie. “Nos conocemos muy bien todos y estamos muy convencidos de las habilidades de los otros”. En más de una ocasión Gillespie ha comentado que a veces le dan ganas de llorar al ver que detrás tiene una banda tan buena y probablemente no le falten razones. Además han contado con Will Sergeant de Echo & The Bunnymen en “When The Bomb Drops”, con Warren Ellis de los Bad Seeds que toca el violín en “Hell´s Coming Down” y Alison Mosshart de The Kills que se marca un dueto con Bobby Gillespie en “Dolls”. No es la mayor sorpresa del disco. En realidad el primer sobresalto viene cuando escuchas una mandolina en el primer corte y primer single del disco, “Country Girl”, también la primera muesca en la culata de “Riot City Blues”. “A mucha gente le ha extrañado lo de la mandolina”, se ríe Mani. “Simplemente nos la encontramos por allí tirada. También hemos utilizado un maldito banjo y extrañas afinaciones en la guitarra. Nos gusta experimentar y ver qué podemos hacer”. Aún más sorprendente junto al violín de Ellis en “Hell´s Coming Down”. Ambas parecen una puesta al día de alguno de los mejores clásicos de los Faces. “Ese es el rollo de la canción… Simplemente la acabamos y pensamos que deberíamos poner una mandolina porque encajaba perfectamente en la canción”. En realidad los temas funcionan, pero esta vez se han permitido algunos detalles que uno no espera en un disco de Primal Scream. Otro ejemplo son los “la, la, las” y “na, na, nas”, la cosa más clásica, típica y hasta si me apuran tonta de la historia del rock. “A veces Primal Scream pueden ser una banda realmente estúpida”. Aunque en su caso cuela. Te lo crees. Entra dentro de la lógica de un disco de simple rock´n´roll. ¿O no? Primal Scream tienen un background lo suficientemente sólido como para que el suyo no sea un simple disco revivalista. Y eso que en “Riot City Blues” hay mucho de homenaje a sus viejos héroes. “´Exile On Main Street´ está allí. Durante la grabación escuchábamos un montón de country, Hank Williams, Johnny Cash… También un montón de soul de Memphis, incluso glam rock. Creo que puedes escuchar algo de todo eso en el disco”. Además de dejarse llevar por el espíritu de Ronnie Lane en “Country Girl”, The New York Dolls rondan en “Suicide Sally & Johnny Gitar” y la Velvet más lisérgica se intuye en “Little Death”. El resto lo componen sorprendentes giros al blues rock (“Boogie Disease”), himnos de riff firme y ritmo infeccioso (“Nitty Gritty”, “Dolls”), una dulce balada singalong (“Sometimes I Feel So Lonely”) y sobre todo rock de raíces profundas, esencialmente en la música americana. Y todo rematado con unas letras que dejan de lado la bilis política para centrarse en la imaginería del rock de toda la vida. “Ya hablamos de política en ´XTRMNTR´ y ´Evil Heat´. La política de la que hablamos en este disco es la política de la diversión”. “Riot City Blues” es probablemente el disco más alegre de Primal Scream. Ni siquiera en “Sonic Flower Groove” sonaban tan vitalistas. No es que se hayan convertido en unos optimistas en plan naïf, pero desde luego ahora transmiten una energía y un buen rollo que no había en “Evil Heat”. La de una banda de rock encerrándose en un cuarto para hartarse de electricidad. “Creo que a diferencia del ´Give Out…´ este es un disco mucho más animado y en cierto sentido espiritual. Es un

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