“Ser nostálgico con 23 o 24 años es absurdo”
Entrevistas / La Plata

“Ser nostálgico con 23 o 24 años es absurdo”

Enrique Peñas — 16-03-2018
Fotógrafo — Mariano Regidor

Aquella primeriza canción (Un atasco) que Diego Escriche colgó en Youtube, alcanzando pronto el estatus de pequeño fenómeno underground, prendió la mecha de La Plata. El fuego se avivó con un EP que tiene continuación ahora con este debut en largo que va sobrado de intenciones y velocidad, con los valencianos convertidos en un visto y no visto en uno de los grupos de los que todo el mundo habla. De todo ello damos cuenta con Diego Escriche (voz y guitarra), Miguel J. Carmona (Batería), María Gea (bajo) y Salva Frasquet (guitarra) -sólo falta Patricia Ferragud (teclados)- en esta conversación en vísperas del concierto que ofrecieron en Madrid dentro de la la Fiesta Demoscópica de Mondosonoro.


 No hace siquiera un año y medio desde que disteis vuestro primer concierto en Valencia y, casi de repente, aquí está vuestro primer disco. ¿Cómo habéis vivido estos meses? ¿Ha sido todo tan vertiginoso como parece?
(María Gea)
Sí que ha sido muy rápido, como se ve desde fuera. Desde el primer bolo en el Magazine ha ido todo muy deprisa.
(Miguel J. Carmona) Lo bueno es que te vas dando cuenta de que vas cogiendo cada vez más confianza, porque parece que el proyecto funciona y hay una respuesta.
(Diego Escriche) También es verdad que somos muy urgentes en nuestra forma de actuar en general, no podemos parar de hacer cosas. Se ve también en nuestra música, en la velocidad de los temas. Es justamente eso: no hemos parado.

Es que habéis quemado en un año todas las etapas que a la gran mayoría de grupos le llevan tres o cuatro…
(Miguel)
Fíjate que el primer festival que hicimos, que fue el Fuzzville de Benidorm, se cerró cuando solo estaba el vídeo de Un atasco que colgó Diego en Youtube. El EP no se había publicado aún, así que en realidad la gente sólo había podido escuchar un tema nuestro, y luego el boca a boca de los directos.
(Diego) También es verdad que al principio tocamos mucho porque Carmona hacía de booker y estuvo sacando muchos conciertos para que pudiésemos hacer bolos en toda España.
(Miguel) Había que hacerlo así, por lo menos con lo que me conozco del underground. Por la experiencia que había tenido antes con otras bandas, o lo hacíamos ahora o luego ya iba a ser tarde.
(María) Es que Carmona lleva 10 años con otras historias y ha sido muy guay poder tocar en un montón de sitios donde él ya tenía el contacto. En gaztetxes, centros okupados, festivales autogestionados… que es un poco de donde venimos todos. Ahora nos estamos introduciendo en otro territorio que es muy distinto y hay que controlar los tiempos de otra manera.

Grabasteis el disco en solo cinco días en el estudio de Carlos Hernández en Rivas-Vaciamadrid. ¿Llegasteis allí para ir casi a tiro hecho?
(María)
Llegamos a un sitio rodeado de hormigón miraras por donde miraras.
(Diego) Dos semanas antes de grabar estuvimos quedando todos los días fuera del local, porque en el nuestro no se escuchaba muy bien, para mirar todo el tema de armonías, qué instrumento entraba aquí, cuál salía… La verdad es que sí, llegamos con todo bastante mascado.

¿La intención era conseguir un acabado, por decirlo de alguna forma, más popero?
(Diego)
Sí, justamente eso, lo que queríamos es que Carlos nos echara un cable para conseguir más definición y sacar nuestro lado más pop. En cuanto a sonido es increíble lo que hace.
(Miguel) Ya había hecho la mezcla y la masterización del EP y acabamos muy contentos, porque fue pasárselo y a los dos días nos enseñó una muestra de La luz y Esta ciudad que nos dejó flipados.
(Diego) Es un sonido muy contundente, suena todo fuerte y muy claro.

“Una banda es mucho más que canciones, es también el reflejo de las personalidades de quienes están detrás”

Volvamos a los primeros meses de La Plata. El grupo nace a partir de una canción, y desde ahí se va organizando el grupo. ¿Se ajusta ahora a la idea que teníais entonces?
(Miguel)
Creo que sí. Yo quedaba con Diego por otro proyecto que teníamos y fue en diciembre de 2015 cuando sube Un atasco. De repente me la enseñó en el local y me pareció que era brutal. Yo ya tenía en la cabeza la idea de montar una banda, cantando en castellano, haciendo hits con un aire más popero. Empezamos a trabajarlo e hicimos cuatro temas, y ya a partir de verano entraron María, Salva y Patricia. El punto de inflexión de lo que es La Plata, con toda su imagen, la estética y también la forma de componer, es a partir de octubre, y en noviembre es cuando hacemos el primer bolo. Desde ese momento todo ha salido muy rodado.
(Diego) La suerte es que encajamos muy bien, tanto nuestra forma de tocar como en nuestras personalidades. Eso ha hecho que fuese muy sencillo cerrar el sonido de la banda.
(María) Sí, el diálogo entre nosotros ha sido muy fácil en todos los aspectos.

En algún momento habéis hecho referencia a la importancia de compartir un mismo momento vital…
(Miguel)
Sí, teníamos claro que era el momento y todos hemos ido al 100%. Nos hemos volcado con La Plata, pero también porque veíamos una respuesta.
(María) Todos conocemos mil proyectos que molan un montón, pero luego uno ha tenido un hijo, otro está con otra historia… y entonces se para y no puede salir. Por eso es tan importante apostar por la banda para que salga adelante, aunque tengamos que dejar atrás otras cosas. Creemos totalmente en lo que estamos haciendo.
(Diego) Hemos aprovechado este momento, también por la edad que tenemos, para hacer una especie de trato, por así decirlo, y darlo todo en este proyecto.

¿Y ha cambiado la manera de componer de esas primeras canciones al resto de temas que forman parte de Desorden?
(Diego)
No, no, qué va. De hecho, cuando compuse el primer tema lo hice ya pensando en la forma de tocar la batería de Carmona. Y el bajo es de manera muy similar a la que toca María; así podría seguir con todos. En el EP, aunque Un atasco la hiciera yo y en el resto la base fuera de Carmona y mía, todos aportamos ya a ese sonido. Y ahora en realidad el sonido de este disco es el mismo, es que han pasado solo seis meses.
(Miguel) Por eso están aquí las canciones del EP, porque todo viene de la misma época.
(María) Era importante para nosotros que formase parte de una totalidad. Al principio sí nos planteamos que el EP se quedase ahí, pero luego lo pensamos bien y creíamos que tenía que formar parte del álbum, porque esas canciones pertenecen a un mismo momento.

¿El hecho de que Un atasco funcionase tan bien os ha metido presión para que el resto del álbum estuviera a la altura y respondiese a las expectativas?(Miguel) Al principio igual sí. Antes de grabar se te puede pasar por la cabeza, pero luego te olvidas de eso.
(Diego) Yo lo veo casi más como una ayuda, una esperanza, porque ves que lo que has hecho ha funcionado y tiene una respuesta; es un aliciente para armarse de valor y seguir. Una oportunidad para continuar trabajando. Cuando haces algo y ves que hay gente que apuesta por el grupo y que responde, te entran más ganas aún de seguir creando y poner más de ti.
(María) Somos conscientes de que esa expectación existe, pero es algo que al final se queda al margen de lo que podamos hacer nosotros.

Vamos con las definiciones: ¿os sentís identificados dentro de la etiqueta new wave?
(Diego)
No lo sé. Es difícil ajustarse a un término concreto. Patricia [Ferragud] dijo el otro día que, para contárselo a alguien que nunca nos haya escuchado, podría estar bien “pop triste acelerado”.

¿Y pop poguero?
(María)
Sí, esa está muy bien. Al final agrupar las cosas por género no tiene mucho sentido, porque en el momento en el que estamos ya está todo hecho. Lo interesante es, con todos los referentes que pueda tener La Plata, intentar crear algo nuevo.

Lo que no hay es ningún atisbo de nostalgia, porque puede remitir a grupos de los 80, pero el sonido y también el mensaje resulta muy contemporáneo…
(Diego)
Es que no queríamos hacer algo que resultase nostálgico, todo lo contrario. Podemos tener referencias muy claras como Television, Joy Division o los Smiths, pero también otras que son muy de ahora.
(Salva Frasquet) Y aunque hablemos de referencias de los 80, son de géneros totalmente diferentes.
(María) Es que como personas tampoco somos nostálgicos, nos gusta vivir el momento y disfrutar lo que estamos experimentando ahora. Ser nostálgico con 23 o 24 años es absurdo, no tendría mucho sentido.

En las canciones de Desorden hay un sentimiento casi continuo de desencanto, pero también momentos de luz, que de hecho es un término que se repite en varios temas. En cierto sentido, me ha hecho pensar también en algunas letras del disco de Sierra. ¿Buscabais ese contraste?
(Diego)
Nos gusta mucho el disco de Sierra, es una pasada. La idea que teníamos era buscar una sensación de melancolía continua, y es algo que no se puede conseguir si únicamente muestras tristeza, o solo felicidad, sino que nos gusta jugar con los dos sentimientos.
(María) Es que la melancolía al final tiene esas dos vertientes. Antes nos han preguntado que si siempre estábamos tristes, y lo que hemos respondido es que cuando estamos muy contentos no nos ponemos a escribir temas, sino que estamos haciendo otras cosas…
(Diego) Jajajaja. Sí, ya sabes… Vamos al cine, a patinar…
(Miguel) La gente va a pensar que nuestras vidas son muy jodidas y tortuosas, pero no siempre es así.
(Diego) Es verdad que la década que estamos viviendo es complicada para todos, pero es más una actitud global.
(Miguel) Al final estamos hablando de la sociedad y de una franja generacional que no solo es la nuestra. Todo el mundo puede entender Esta ciudad o Un atasco, y da igual que estés aquí que en Toledo, que tengas 20 o 35 años. Obviamente son situaciones personales, pero que podemos sufrir todos.

“En general, las barreras pueden aparecer, pero somos bastante echados para adelante”

De eso habla también Miedo, ¿no?
(Diego)
Esa canción la escribimos María y yo. Ella ha colaborado bastante en las letras, pero en esta es donde más hemos trabajado juntos. Además de hablar de nosotros, lo hace de otras personas, que no vamos a nombrar…
(María) Es más el reflejo de alguien que él mismo se pone barreras para hacer las cosas. Los miedos al final los genera uno mismo. En general, las barreras pueden aparecer, pero somos bastante echados para adelante.

Si hay algo que transmita La Plata es determinación. ¿Compartís esa sensación?
(Diego)
Bueno, el disco de alguna forma es una combinación de sentimientos encontrados. Tenemos determinación, pero siempre hay una parte en nuestro subconsciente que nos puede jugar malas pasadas, y por eso queríamos escribir sobre esto y plasmarlo en un álbum.

Un tema que habéis cuidado mucho desde el principio es el de la imagen, con el logo de Ostap Yashchuk y esos diseños de María que de alguna forma remiten a la movida valenciana y los diseños de Quique Company para ACTV. ¿Es todo una forma de subrayar la identidad de La Plata?
(María)
Es algo que hemos tenido muy claro, queríamos que hubiese una identidad fuerte, global. A una banda la puedes identificar por sonido, pero también por estética, porque al final es mucho más que canciones; es también el reflejo de las personalidades de quienes están detrás de esa música.
(Diego) Creo que ayuda mucho a fijar lo que estás escuchando.
(Maria) Y si alguien llega al proyecto porque un diseñador te ha hecho un trabajo, genial, ya es otra vía que te has trabajado.

María, en este sentido tú has hablado a veces de Throbbing Gristle como un referente…
(María)
Sí, me gusta la manera que tienen de integrar todo. Es un grupo total. Me interesa mucho cómo trabajan el concepto de identidad: su forma de vestir, el logo, la forma en que éste se puede modificar… Igual que escuchas uno de sus primeros discos, o de los últimos, y sabes que es TG. Ahí está la esencia. Todo eso es algo que para mí es importante no sólo en La Plata, sino que en general también está en otros proyectos en los que participo. Por ejemplo, con Diego estoy en Alfa Estilo [la formación se completa con José Pazos, también en Futuro Terror], que tiene una estética muy marcada, salimos uniformados y todo eso.

¿Alguna referencia más en cuanto a la estética?
(María)
Están Laibach y el colectivo NSK. Me gusta esa idea de provocación y de que pueda haber distintas interpretaciones. Si te lo dan muy mascado, para mí es menos interesante. También Lust For Youth y en general casi todo lo que viene del sello Sacred Bones, la sala Berghain…

En general, escapar de las evidencias…
(María)
Es un poco lo que decía antes sobre los géneros. Un género es una evidencia. Cuando ves a una persona vestida de rockabilly, lo tienes claro, no hay nada más que pensar, pero si ves un elemento que puede ser reconocible, pero en el fondo no te acaba de encajar, entonces es más interesante. Te invita a buscar.
(Diego) Queremos que sea más abierto, que alguien que lo perciba pueda leerlo de diferentes maneras y que esté sujeto a distintas interpretaciones, aunque al final en realidad estemos hablando de cosas muy claras.

¿Ha habido canciones que en algún momento os han resultado demasiado obvias y habéis tenido que volver sobre ellas para buscar un giro?
(Diego)
Sí, eso ha ocurrido muchas veces. Miedo, sin ir más lejos, es un tema que estuvimos trabajando María y yo durante bastante tiempo, porque el estribillo era demasiado obvio. Entonces nos pusimos a dar vueltas a un paisaje en el resto que hiciese que te metieras en el contexto, pero sin decirte directamente lo que estaba ocurriendo.
(María) Que de una forma más sutil llegases al mismo sitio, pero después de pensar un poco. Cuando llegas a un punto y te lo has currado, te sientes más partícipe de ello.

Me voy es una canción que rompe con el resto y baja la velocidad. ¿Era un respiro necesario?
(Diego)
Queríamos hacer un tema que fuese más tirando a la Velvet, pensando en Waiting For My Man. También la banda danesa Iceage es una referencia, o The Jesus & Mary Chain. Un poco de oxígeno entre unas canciones que son muy nerviosas. La idea es que fuera un medio tiempo que contrastase con toda la velocidad del resto del disco.
(María) Y también que contrastara con el resto de letras, porque ésta es más cruda, más directa.

“Nos hemos propuesto crear sin límite, hasta que no podamos más”

¿Se os han quedado temas fuera?
(Diego)
Estuvimos planteándonos hacer 11 canciones, pero íbamos muy justos de tiempo. Sí hay una canción que nos hubiese gustado trabajar en el estudio, pero sólo teníamos cinco días para grabar, así que se queda para un próximo EP.

¿La idea es seguir con este mismo ritmo de trabajo?
(Diego)
Sí, por ahora sí. El otro día, pensando en lo que estaba haciendo hace un año, me veía muy cambiado, porque hemos hecho muchas cosas sin parar, no sólo con La Plata, sino en general. Nos hemos propuesto crear sin límite, hasta que no podamos más.

¿Os ha absorbido mucho?
(Miguel)
A mí personalmente sí, aunque también han sido las circunstancias, porque al empezar con La Plata estaba con otras tres bandas y se han ido parando, muriendo o están en stand-by.
(Diego) Sí que hay proyectos entre nosotros o en solitario que han podido seguir y a los que de hecho La Plata ha ayudado, pero con otros ha sido más difícil cuadrar las cosas y ha habido que priorizar.
(María) Es que La Plata al final es como un flujo continuo de cosas que pasan. Diego y yo tenemos también Alfa Estilo, pero somos conscientes de que se mueve a otro ritmo, mucho más tranquilo, aunque musicalmente vaya a muchos bpm’s. Las expectativas son las que queramos poner en cada momento, pero creo que mantener a la vez otro proyecto con el mismo nivel de exigencia que el que tenemos en La Plata es imposible.

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