Dos años después de revolucionar el panorama del rap con Doménica, el cantante madrileño Juancho Marqués vuelve a reunirse con Elhombreviento para traernos una nueva obra de arte musical, “The Blues” (Autoeditado, 16). Un disco en el que saca a relucir su lado más humano y profundo, rebosante de humildad y sinceridad, para desmarcarse de la banalidad que impera en el hiphop.

No sorprende veros colaborar mano a mano, ya que ya habíais trabajado antes tanto en Doménica (Suite Soprano) como en otros proyectos. Pero habladnos un poco de vuestra relación no profesional, ¿Cómo nace el contacto entre un madrileño y un vallisoletano afincado en Valencia? ¿Nació gracias a la música o a cosas de la vida?
Juancho Marqués: Nos conocimos en Aranjuez, mi ciudad natal y dónde Jere curraba con los chavales dando clases en unos talleres sociales a los que iban mis hermanos pequeños. Un día en el tren, la segunda vez que nos veíamos, se me acercó y hablando de música me dijo de grabar en su casa. Yo le dije que no tenía dinero, y recuerdo que me dijo que no me preocupara, que fuera. Yo pensaba que me lo decía porque le gustaba lo que hacía. Ahora nos reímos mucho de eso, porque realmente no le molaba una mierda, vería en mi alguna otra cosa como persona, le caería en gracia por lo que fuera. Luego con el tiempo fui mejorando y creciendo, en muchos planos sin duda influenciado por él. Ha sido mi hermano mayor en esto. De esas salió mi primera maqueta, y luego vinieron tres discos más. La música fue lo que nos acercó, pero el que llevemos tanto tiempo haciendo música juntos tiene más que ver con la amistad que nos une.
ElHombreViento: En realidad nací en Pego (Alicante) pero viví 15 años en Valladolid, 1 en Peñaranda de Duero cazando lagartijas, 4 en Bilbao, Berlín, etc… y por cosas de la vida, estuve también 6 años en Aranjuez. Mientras impartía clases e intentaba sacar el proyecto de Elhombreviento adelante sin dejar de pagar facturas, cuando tenía tiempo libre iba a patinar. Ahí conocí al hermano de dos alumnos míos rapeando en un parque. Era alto, delgado y con cara de buen tipo. Y como ya te ha contado Juancho… decidí llevarlo al estudio y que me acompañara a los directos de mi proyecto en solitario como invitado (como cambian las cosas), porque me caía realmente bien. En este mundo es necesario rodearse de buenas personas… y Juancho es muchas cosas… pero sobre todo es buena persona. Hemos vivido muchas cosas juntos. Grabar maquetas sin calefacción (en una casa que yo tenía alquilada), cantando con el abrigo puesto y usando auriculares con celofán. Viajes de Málaga a Ponferrada (por su parte) para tocar una canción. El primer concierto en el que Suite Soprano acompañó a Elhombreviento, (compartiendo escenario los dos proyectos juntos), en el que nos pinchó Niño y que fue en la mistelera en Denia, donde vinieron 20 personas a vernos, 15 familiares y 5 amigos. Perderse Juancho y Saúl por una playa y regresar con insolación y chanclas nuevas. Grabar Nada Más Lejos (Juancho, Saúl, Kaplan y yo) bajo una litera. En fin. La lista es inmensa… Estoy contento por todo lo vivido y tremendamente satisfecho. Juancho es como un hermano para mí y eso creo que se transmite en las canciones.

“‘The Blues’ es la consecuencia artística a situaciones de la vida que te joden. Son contextos distintos, seguramente esa tristeza en la música blues tenga mucha más profundidad que la nuestra”

Si echamos la vista atrás, es innegable que Domenica supuso un punto de inflexión para Suite Soprano, fue el trabajo que más visibilidad ha dado al grupo. Una vez ha pasado cierto tiempo para digerirlo, ¿Qué balance hacéis del éxito que obtuvo? ¿Qué ha significado este disco para vuestras trayectorias?
JM: Creo que Domenica es el disco. Hicimos una apuesta arriesgada, queríamos llevar a cabo esa idea y ese concepto, y nos dio igual el hecho de que a priori pudiera ser un hándicap a la hora de presentarlo en directo. Además siempre hemos intentado diferenciarnos, y aunque como se dice ‘ya está tó inventao’, creo que aportamos algo distinto a la escena.
Este trabajo habla de el paso a la madurez, de la incertidumbre, los miedos, de la pérdida de la infancia. Domenica representa metafóricamente el último día de la semana, el momento antes de que empiece el siguiente Lunes, el de afrontar las cosas adultas. Y afrontarlas además con las dudas de no saber qué va a ser de ti mañana. A pesar de las dudas que nos pudiera causar hacer un disco así, lo que ocurrió fue justo lo contrario y la acogida fue brutal por todas las ciudades del país. Da la sensación de que la gente supo entenderlo, y aun siendo un trabajo muy personal e introspectivo conectamos mucho con ellos, nos muestran por todos lados como hacen de nuestras canciones las suyas, ves a un montón de personas con frases del disco tatuadas. Es como que la gente que nos apoya, sean más o menos, es un público fiel, y eso me gusta. Con la variedad musical que hay hoy en día es complicado que la gente te acompañe durante toda la trayectoria. Para nosotros Domenica ha significado la consolidación como grupo, el materializar todas esas ganas e ilusión con la que empezamos. Ahora echando la vista atrás, es muy gratificante ver todas las cosas que hemos conseguido, cosas con las que fantaseabas conseguir hace años, y no sólo las conseguiste sino que las superaste con creces. Lo complicado de eso es saber apreciarlo y disfrutarlo mientras lo vives, a veces dentro del bucle y de las cosas más feas que tiene este trabajo, uno hasta se olvida de disfrutar del momento. Pero sabemos que esto no es para siempre, y queremos aprovechar todo lo que podamos. Es lo que nos gusta hacer, y ojalá nos dejen seguir haciendo ruido mucho más tiempo.

Ahora llega The Blues, un disco diferente a Doménica (más en la forma que en el contenido). ¿Por qué este sutil cambio, se debe más a no querer repetir fórmula o a qué estáis atravesando estados personales diferentes a entonces?
JM: Un poco de las dos cosas. Por un lado, no nos gusta hacer siempre lo mismo. Como personas que somos estamos sujetos a cambios constantes, y eso se refleja en nuestras canciones. “The Blues” tiene toques más distintos, también en lo musical. Más variedad de ritmos, transmite otra cosa.
EHV: Necesitábamos abrir las puertas sonoras a este proyecto. Obviamente, no puedes pegar un giro de 180º, nadie cambia de la noche a la mañana. Pero como dice Juancho repetir fórmulas es un aburrimiento. Hemos trabajado en un disco ascendente. En un disco que va despertando a lo largo de su desarrollo. De Birthday a Quiero vivir así hay una progresión que tiende a la sonrisa.

En cuanto al título, “The Blues”, es evidente que encontramos más influencia de la música electrónica que del género blues en él. ¿Entendemos entonces que este título se debe al concepto que relaciona al blues con la melancolía y la tristeza?
JM: Justo. El ‘tener los azules’, que dicen los anglosajones. El origen del nombre de la música blues también tiene que ver con eso, en el contexto de esclavitud y segregación racial de los negros en EEUU, del trabajo en los campos de algodón etc. No tiene una relación con lo nuestro como género musical, pero sí la tiene en esencia. Es la consecuencia artística a situaciones de la vida que te joden. Son contextos distintos, seguramente esa tristeza en la música blues tenga mucha más profundidad que lo nuestra, pero en cualquier caso ambas tienen ese toque melancólico, quien ha seguido mi trayectoria lo sabe. Escribo sobre todo, pero me centro más en lo que duele. Soy una especie de observador social, y lo que cuento tiene más que ver con mi relación con el entorno desde un punto de vista completamente personal y subjetivo. No me gusta escribir sobre lo que la gente debe o no debe hacer, o lo que está bien o está mal. Eso me ralla, cuando alguien lo hizo conmigo siempre me generó rechazo, no me gustan las cosas impuestas o que me hablen sobre lo que debo hacer. Quizá por eso hago esto, es lo más cercano a ser libre que conozco, lo cual ya es mucho. Trato llegar a la gente a través de la identificación, de lo emocional y lo sensorial.

“Deberíamos aprender a empezar a pensar como especie y menos como nación, porque hoy en día todo influye en todo”.

Sin embargo, pese a que se habla mucho del desamor en el álbum, también encontramos otra versión más optimista de Juancho en algunas letras de The Blues. ¿Dirías que estás con una actitud más positiva y esperanzada que en trabajos anteriores?
JM: Al menos más que en Domenica sí. Eso tiene relación con lo que hablaba de que la música cambia con tu persona. Al fin y al cabo nadie está triste todo el tiempo. Soy una persona de comerse mucho la cabeza, de darle vueltas a todo, pero no vivo infeliz. Al revés, en mi vida cotidiana busco siempre situaciones que me hagan reír, disfruto haciendo reír a los demás. A veces cuando estoy haciendo el gilipollas lo comento con mi gente cercana, es gracioso el contraste de lo que soy con respecto a la idea que la gente se hace sobre mí. Aun así, me gusta eso. Me gusta no mostrarme como soy para todo el mundo. Me cuesta poco abrirme en las canciones con cosas introspectivas o que me duelen, pero soy muy reservado en mostrarme de forma natural con la gente que no conozco. En relación a este disco, dentro de esa melancolía se ven agujeros de luz, de energía positiva. De algún modo, por muy jodido que se pueda estar, siempre hay motivos para seguir adelante. Digo motivos pero me refiero a personas.
EHV: Ha sido de lo que más ha costado de este disco. Salir de esos agujeros de melancolía en los que nos movemos cómodamente. Se sube de nivel cuando sales de tu zona de confort y creo que Juancho ha logrado (a nivel lírico) traspasar esa zona de confort con The Blues.

En ciertos momentos del disco, vemos reminiscencias a imágenes relacionadas con la literatura o la cultura, alejadas de la competición o el macarrismo tan habituales en el rap. ¿Se trata de una cuestión de responsabilidad profesional o de gustos simplemente?
JM: Sobre todo por gusto. No soy un devorador de libros, aunque lo fui durante toda mi infancia. A día de hoy la mayoría de la literatura me aburre, prefiero hacer otras cosas que leer autores porque se supone que son buenos y hay que leerlos. Pero me mola mucho ese tipo de escritores decadentes, esa gente que ‘tiene los ojos azules’ también. De los clásicos, me gusta mucho Miguel Hernández. Más actuales, Michelle Houellebecq, Charles Bukowski (aunque ya suene a tópico decirlo), Ángel González y Leopoldo María Panero. Extrapolado a la música, gente como Antonio Vega o el Robe. Ese rollo.
En cuanto a la pregunta de si siento una responsabilidad, sí que la siento, pero es una responsabilidad social más que profesional. En lo artístico siempre hice un poco lo que me dio la gana y lo sigo haciendo, sólo que ahora cuido más algunas cosas. Me estaré volviendo viejoven. Escuché el otro día alguien que decía que el artista es un generador de opinión. Me gusta esa visión. En ocasiones igual me puede importar una mierda, pero me doy cuenta de que lo que digo influye en gente, igual que a mí me influyó lo que decían o hacían otros artistas en su momento. En ese sentido si me gusta sentir que aporto algo, que dejo algo de valor para los vengan. El disco de “The Blues” se cierra justo con una frase que habla de eso.
EHV: Gusto y responsabilidad por plasmar lo que sentimos y ser sinceros con ello. No creo que haya nada más responsable que transmitir lo que realmente sientes y eres en un soporte. La primera vez que incluí la voz de Ángel González o Benedetti en un disco fue en “Escapismos Cotidianos” (2009) y volví a hacerlo con “Doménica” (2014)… 5 años en los que cambiaron muchas cosas. Las mismas ideas musicales, reordenadas y presentadas con un giro estructural profundo, llegando 5 años después a muchísima más gente. Esas cosas me alegran mucho.

Y es que es más que evidente que el rap es una música plagada de estereotipos y prejuicios. ¿Hasta qué punto creéis que esto perjudica tanto a los músicos como al público? ¿Creéis que condiciona la creatividad lírica?
JM: Claro que la condiciona, y lo digo sin hacer ningún juicio de valor. Pero es que los prejuicios y estereotipos son algo humano. En el rap de aquí se hace más evidente porque hemos absorbido algo que viene de una cultura distinta a la nuestra, pero hay muchos otros prejuicios que tenemos de manera inconsciente, la visión de etnocentrista de las cosas. Un antropólogo seguro que te podría decir mucho al respecto. Para mi tiene más que ver con lo cultural y el contexto social en el que vivimos, el que se reproduzcan esos estereotipos no es más que una consecuencia. Es así, vivimos en un mundo globalizado. Deberíamos aprender a empezar a pensar como especie y menos como nación, porque hoy en día todo influye en todo. No es malo ni bueno, es distinto. Ahora todo es cambiante, de consumo rápido, de tendencias que perduran poco en el tiempo. En lo musical esto también tiene una lectura positiva, hay mucha más variedad de oferta artística, mayor accesibilidad, más movimiento, mucha gente haciendo cosas. Lo que está claro es que las cosas son distintas, y eso tiene consecuencias positivas y negativas. Más que una época de cambio estamos viviendo un cambio de época.
EHV: Los debates que generalmente se originan por y para el rap… no me suelen interesar mucho. Despiertan en mi una pereza fuera de lo normal.

Exceptuando la participación de Alberto Rock y G. Fernández y la aportación de Phoenix Jauman, el álbum está producido en su totalidad por Elhombreviento y encontramos un sonido compacto y coherente a lo largo del mismo. ¿Sobre qué ideas has producido este disco y que sonidos vamos a encontrar en él?
EHV: Sobre la idea de crear un buen edificio para que Juancho pueda moverse cómodamente por él. Desde la perspectiva del tiempo… creo que tiene la sonoridad de Suite Soprano pero acercándose a otros terrenos más electrónicos y rítmicos que Domenica. He ido componiendo la música poco a poco… tema a tema. No desde un aspecto global, si no como un cúmulo de composiciones individuales coherentes y ordenadas. Poner violines, pianos, sintetizadores, ukeleles, guitarras, percusiones y un sinfín de “cacharrería” musical al servicio de un idea es absorbente. He llegado a pasar jornadas ininterrumpidas de 16 horas sentado en la silla de mi habitación, produciendo instrumentales para este disco.

Además sabemos que el próximo otoño publicarás tu noveno trabajo en solitario. Hagamos balance otra vez, ¿En qué momento de tu carrera musical te ves? ¿Y qué puedes cortarnos acerca de este futuro disco?
EHV: En Mayo sacaré un proyecto nuevo grabado en 52 días con la música de Control Remoto (Dj Taktel y Cómodo). Hemos creado una formación llamada El Hombre Remoto. Será el primer disco en el que canto y la música no ha sido compuesta por mí. Un disco directo, impulsivo y potente en el que Taktel y Cómodo han creado una sonoridad rítmica y elegante para que yo pueda hacer y cantar maldades, sin ningún tipo de reparo. Y como bien has dicho en Octubre sacaré un disco que acabé de grabar y componer desde antes de que se terminara de crear “The Blues”. Será mi noveno trabajo en solitario (Cómo pasa el tiempo y los discos…!). Será un disco coral. Compuesto junto a Miguel De Tienda, Phoenix Jauman y más amigos y amigas. Como siempre, el grueso corre por mi parte. Pero dando espacio y libertad a las ideas y sonidos de terceros. Es un disco amplio. Más optimista. Colorido. A mí personalmente me gusta muchísimo. Y créeme… he tenido tiempo para oírlo y corregirlo. Tengo el disco completo desde Noviembre de 2015 y lo sacaré en Octubre de 2016. Con eso te digo todo.
No me veo en ningún momento de mi carrera musical. No me hago ya preguntas sobre eso. No sé si por pereza o por falta de tiempo. Avanzo… no sé de qué modo ni hacia donde… Eso si… no tengo prisa. Ninguna.

Retomando el camino de Suite Soprano, también sabemos que Sule B también sacará nuevo disco pronto. ¿Podéis adelantarnos algo con su permiso?
JM: El disco de Sule se llama “Neo-Noir”, saldrá próximamente. Está muy guapo, tiene más toques de rap de toda la vida, es distinto a lo que solemos trabajar con Elhombreviento. Tiene la esencia de nuestro inicios, pero con la ventaja y mejoría que te dan todos los años de experiencia. Ojalá que la gente lo acoja tan bien o mejor que a lo nuestro.
EHV: Tendrá instrumentales de Sceno, G Fernández, A. Rock y mías. Colaboraciones vocales de Juancho, Chëb Rubén, Kaplan, Tutto Vale y Recycled J. Ha sido mezclado y grabado por Morf y G Fernández… creo que es un disco enorme. Ayer precisamente lo estuve escuchando y me encantó. Creo que tendrá muy buen recibimiento.

Y al hilo de esto, para despedirnos y viendo que estáis ahora centrados en vuestros proyectos en solitario. ¿También pensáis llevar esta forma de trabajar a los conciertos o estos seguirán girando en torno a Suite Soprano?
JM: Seguimos tocando juntos en festivales, y seguro que uno y otro nos dejamos ver en algunos conciertos de las giras en solitario. Lo más probable es que en un futuro no muy lejano volvamos a sacar algo. Aun así, creo que tenemos más fuerza juntos que separado, así que 2017 será otra cosa. Pero ahora estamos centrados en esto, vayamos partido a partido.
EHV: Ukelele, violin, clarinete, saxofón, teclados, melódica, percusión, platos, voces y sudor. Mucho sudor. Ese es el procedimiento a seguir en los conciertos. Llevamos un mes y medio grabando ensayos con cámara y llevando a partitura todo nuestro espectáculo. El trabajo es la clave para prácticamente todo.