Los sevillanos Jose A. Pérez y Esteban Ruiz, es decir I Am Dive, tienen ya listo un nuevo disco, “Kriegszeit” (We Are Wolves, 19), que se publicará el próximo 20 de junio, pero que están ya presentando en la carretera. Sin ir más lejos, hoy miércoles 5 de junio actúan en Madrid (sala Moby Dick).

He visto que el título, ‘Kriegszeit’, significa “tiempo de guerra”. Quiero empezar preguntándote por qué habéis elegido ese título, y si tiene que ver con lo que nos podemos encontrar en el disco.
(Esteban Ruiz) Pues mira, parte de un proceso bastante largo, un proceso de enfado. Iba a decir “toma de conciencia”, pero siempre hemos sido dos tipos muy conscientes, otra cosa es que eso lo llevásemos a nuestro arte. Ahora hay una moda en la que todo el mundo quiere ser político, todo el mundo cree que es imprescindible aplicar el discurso político a la música que uno hace, y yo no creo que sea así. Creo que hay que ser realmente relevante, o simplemente vanidoso, para pensar que tú en tus canciones, que escuchan cuatro colegas, digas cuatro mensajes políticos que puedan estar basados en algo real, o ser simplemente parte de una tendencia –lamentablemente hay muchos ejemplos de lo segundo. Nosotros siempre hemos sido gente muy política, desde hace muchos años, lo que pasa es que nunca quisimos que se filtrase a nuestro discurso artístico; tenemos nuestros ámbitos más privados, nuestros campos de acción tanto social como política, tenemos nuestros principios, no tenemos que demostrarle nada a nadie ni por qué ahondar en ello. Pero sí es verdad que ha llegado un punto en el que, desafortunadamente, ha dejado de estar mal visto decir ciertas cosas públicamente, como que uno es fascista, o que se siente contento en un entorno neoliberal. Ahora se ha normalizado asumir con tranquilidad que son una opción política más. Y a nosotros eso nos parecía peligroso. Nos parece peligroso.

¿Quizás ese clima es lo que os ha hecho querer significaros públicamente más en estos asuntos?
Sí, a ver, nosotros siempre nos hemos significado públicamente, pero hay una diferencia entre significarse públicamente y significarse en redes sociales. Nuestras cuentas de redes sociales son bastante austeras porque, bueno, los dos somos cuarentones, es lo que es (risas) Es decir, no es que ahora queramos “hacer públicas” nuestras ideas, ni pretendemos que esta sea una fuerza de venta del disco, simplemente que igual que en otro momento hablábamos de la tristeza o del desamor, aquí hablamos de esto. Ni este disco ni el anterior son canción protesta ni mucho menos, pero nosotros siempre habíamos escrito música y letras más en un entorno emocional, hablando de desamor, de la tristeza, y ahora la verdad es que no nos apetecía, nos parecía casi una estupidez; ahora nos apetecía hablar de lo que teníamos en el barrio. Aunque es cierto que pueden ser letras más difíciles de encajar, pero también es verdad que nuestras letras siempre han sido así, siempre han tenido mensajes que alguna gente no entendía, y eso nos parece maravilloso. Pero sí que en este disco nos parecía inevitable no hablar de cosas tan superficiales como el amor o el desamor, sino que el mínimo altavoz que tenemos o la mínima capacidad de dejar constancia pública de lo que pensamos, nos parecía que había que usarlo para hablar de lo que vemos en el día a día, de lo que nos pone de mala leche cada vez que vemos las noticias. Yo nací en el 79 y no viví los años previos a la Guerra Civil, ni creo que estemos en años previos a una Guerra Civil, eso que quede claro, pero sí creo que tiene que parecerse en algo este entorno en que de repente hay gente diciendo barbaridades en público sin ninguna consecuencia, a los momentos previos en que a alguien se le hinchan los cojones y termina pegando cuatro tiros. Porque estamos en un momento de delirio, y “Kriegszeit” encaja con esto: sinceramente, al menos de forma ideológica, creo que estoy en guerra con la mayoría de la gente de mi barrio.

La portada de “Kriegszeit” tiene un claro toque sociopolítico, como la del anterior, que fue obra de Elo Vázquez. ¿Habéis contado con ella también para esta portada? ¿Era también la intención darle ese matiz?
Sí, sí. Claro, es que si te das cuenta, somos una parte muy pequeña, muy privilegiada y muy insignificante del mundo. Somos muy poca gente los que tenemos un iPhone, somos muy poca gente los que estamos en una cafetería un día estupendo charlando sobre música mientras dos turistas se toman un zumo de naranja, quiero decir… estamos muy equivocados, estamos en una burbuja y somos los niños pijos del mundo. Entonces, sí, no de una forma ultra explicita, pero sí, las portadas también reflejan esta preocupación y esta temática. Nuestro discurso estético siempre había sido muy neutro e interpretable, pero no veíamos que eso encajase ahora con nuestras letras.

En la nota de prensa del primer single, “The Fog”, se habla de que su videoclip trata sobre la autenticidad y aceptarse a uno mismo frente a los convencionalismos sociales. Te quería preguntar, los distintos personajes que aparecen en ese “casting”, destacabais a José Navarro, que realmente no está actuando en el videoclip.
No hay nadie actuando en el vídeo. En el vídeo confiábamos en mi hermano Pablo (director del videoclip) y ahí se ha hablado de que estamos rodeados de un montón de gente superficial que solo pretende el impacto inmediato y la satisfacción inmediata de gustarle a los demás, y el hedonismo de Instagram, de los likes y de gustarle a los demás, cuando se nos están pasando por alto personajes con verdadero valor, que por el mero hecho de no encajar en el patrón estricto de persona de éxito que consideramos. En la sala de conciertos donde trabajo veo pasar al año unos doscientos cincuenta grupos, y veo muchísima impostura y muchísima copia de la copia de la copia, veo muy poca autenticidad y veo muy poca gente que haga música real, al menos desde mi perspectiva. José Navarro era un ejemplo para nosotros de ambas cosas: toda la vida había sido “una persona normal” heteronormativamente hablando, un tipo casado con una mujer, con un trabajo normal, etcétera, de repente le da un infarto, sobrevive y se da cuenta de que lleva toda su vida perdiendo el tiempo, no siendo feliz, simplemente por lo que los demás pensaran. Y ahora hace todos los días de su vida lo que hace en el vídeo: bailar, pasárselo bien, divertirse y relacionarse con gente que le acepte como es. Y, como él, otra gente del vídeo, todos hacen lo que les pide el cuerpo, sin más, por supuesto sin agredir a nadie. Y, sin embargo, todos los vemos como los frikis. Queríamos ver la reacción, cuántos nos decían “ah, que queríais sacar un freakshow, ¿no?”. Pues no, no es “gente friki”, es gente normal, gente que hace lo que realmente deberías estar haciendo tú… que es hacer lo que tú quieras.

¿Cómo contactasteis con ellos y supisteis de sus historias?
A través de mi hermano Pablo. Es un realizador bastante consolidado y está permanentemente investigando sobre los perfiles de las personas que le llaman la atención. Queríamos poner en el mismo videoclip, con el mismo tratamiento artístico, a todos estos perfiles, y que luego tú decidas las diferencias, ver un poco los prejuicios que puedan surgir. Aunque bueno, tampoco nos preocupa mucho la interpretación, las interpretaciones con la música son tan libres… el ejemplo más loco de esto es que una de las canciones más tristes que haya compuesto yo es la canción con la que se conocieron, se enamoraron y se casaron una pareja de amigos nuestros.

Pues no sé si mi interpretación será muy literal, pero, ¿esa “niebla” del título representa precisamente ese muro de la sociedad?
Sí, sí, “The Fog” habla de eso, de esta dinámica tan destructiva en la que hay que tener un historial en redes sociales impecable o no puedes ser una persona pública, de que cualquier personalidad díscola hay que apartarla… es absurdo que pensemos que estamos en un entorno de hiperfelicidad y salgamos todos sonriendo en los selfies, cuando estamos en un entorno muy hostil, y no pasa nada por asumirlo. Y eso que yo soy una persona bastante del montón y nunca he tenido una cadena al cuello que romper para poder ser como yo era. Soy consciente de que siempre he tenido mucha suerte en ese aspecto. Soy un tío blanco, heterosexual, de una familia cómoda, con aficiones normales, que si la música, la pesca, la bici… no soy un tío que haya tenido que pelear contra nada, en mi familia nunca ha habido ningún tipo de represión hacia nada, etc. Yo soy consciente de que estamos en un entorno muy voraz, lo que pasa es que yo no lo he sufrido; pero eso soy yo, que he tenido suerte. No significa que eso no se de. Hay una guerra que se perdió hace muchísimo tiempo y que no nos hemos dado cuenta ni siquiera de que existe, y es la guerra de la colectividad, ya no somos un colectivo. El verdadero éxito del neoliberalismo es haber conseguido que te creas que porque tú recicles los botes de plástico del supermercado, estás luchando contra el cambio climático. No. No es cierto. Pero te lo crees y piensas que estás contribuyendo y que ahí se acaba tu compromiso y tu capacidad de luchar. No somos un colectivo luchando por nada ni lo vamos a ser, porque todos estamos muy preocupados por todo, sí… pero como se nos corte el internet del teléfono ya no tenemos otro problema que no sea que nos vuelva la línea del móvil, por Dios, que no me deja actualizar Instagram. Y me incluyo, eh, no quiero adoptar ninguna postura de gurú, que de gurús ya estamos sobraditos en la escena musical. Pero, coño, seamos conscientes de que tenemos este problema de individualismo.

El EP lo habéis masterizado en Dinamarca bajo la dirección de Antony Ryan. ¿Cómo ha sido la experiencia?
Con Antony genial, estupendo. Nosotros hemos trabajado con mucha gente, con gente que ha ganado veintiocho millones de Grammys, gente que acaba de empezar, masterizarlo nosotros… y hemos llegado a una conclusión poco exportable publicitariamente, y es que masterizar un disco en el que estudio donde masterizaron Eagles está muy bien, pero, ¿dónde has grabado ese disco? ¿Dónde lo van a escuchar? ¿Cuánto dinero vas a gastar? Hay que tener los pies en la Tierra. Cuando nosotros empezamos, masterizamos nuestro disco con Nils Frahm, que por entonces era un artista independiente que conocían cuatro. Contactamos con él, el tío súper guay, nos encantó el resultado también, y cuando fuimos a hacer el segundo disco le pedimos hacerlo, pero él ya era una estrella y no tenía tiempo, pero nos hizo el favor de pasarle el disco a Mandy Parnell. A día de hoy no entiendo cómo aceptó el presupuesto que le dimos (risas), supongo que porque era muy amiga de Nils y él intercedió por nosotros. Y el master sonó muy bien, claro. Pero es que luego hemos masterizado en sitios que eran mucho más pequeños, como el de Antony, y suena igual de bien. Nosotros estamos muy contentos con él y de momento vamos a seguir con él.

Imagino que muchas canciones de este EP las teníais ya de antes, pero, ¿hay alguna que haya nacido en el intervalo entre el anterior EP y éste?
Sí, sí. “The Fog” y “Labyrinth” llevaban más tiempo hechas, pero por ejemplo “Nowhere To Be Found” nació en ese espacio. Y la historia de “Feral”… empezamos a tontear con ella hace mucho, pero no la terminamos hasta antes de este disco.

En general a la prensa le cuesta encuadraros, he visto desde shoegaze a post-folk-rock. ¿Os veis en alguna de esas etiquetas?
Yo entiendo que tenemos que ponerle nombres a las cosas, pero… nos da lo mismo. Yo por ejemplo nunca he pensado que hiciéramos folk, ¿folk de qué? ¿Folk de dónde? Si somos sevillanos, se supone que haríamos flamenco (risas). Pero bueno, me parece bien sea la etiqueta que sea, mientras no digan que hacemos metal o cosas así que son directamente locuras. Yo siempre cuento la misma historia: uno de mis discos favoritos es “Sad Boys Dance When No One’s Watching”, y que en una gira en Estados Unidos se nos definiese como “música de baile para gente triste”… eso me hizo mucha gracia, y desde entonces siempre lo usamos. Que no tiene sentido, pero me hizo gracia, las etiquetas es que son así. Nos gusta pensar que hacemos música. ¿Qué hacemos, rock, pop? ¿Qué es pop? ¿Los Fresones Rebeldes o The Killers? Porque los dos dicen que hacen pop.

Sí que es verdad que estos dos EP tienen un sonido más pop, más cercano a Death Cab For Cutie o IAMX que a Bon Iver, que es con quien os comparaban mucho.
Death Cab son uno de mis artistas de cabecera, y Bon Iver me gusta muchísimo, pero pasa lo mismo: Bon Iver, ¿qué disco de Bon Iver? Porque el último de Bon Iver dime tú qué tiene de folk. El primero claro, el primero era un tío con una guitarra acústica, que le había dejado su mujer y estaba puteadísimo grabando canciones en una cabaña, pero luego… o Death Cab for Cutie igual, ¿qué hacen? ¿Pop, rock, indie? ¿Qué es el indie? No sé, todo esto de las comparaciones es un poco loco a veces…

Ya, hace poco Le Parody decía que le hacían comparaciones con Björk. En su caso, como ella misma argumenta, parece más que la comparación viene por “mujer que hace electrónica”, pero también está eso de: vale, la comparas con Björk… ¿con qué Björk exactamente? Porque hay muchas etapas.
Sí… hay una cosa clara, y eso lo aprende todo el mundo que toca de jovencito en las ferias de los pueblos. En todos los sitios donde he tocado siempre se acercaba alguien a decirnos que le recordábamos a Pink Floyd, a Led Zeppelin o a U2. Y eso dice mucho más de la música que ha escuchado el que te lo está diciendo que de la música que haces tú. Y claro, imagina el contexto de alguien que solo haya escuchado a Björk de mujeres que hagan música relativamente electrónica contemporánea pop… pues Le Parody le va a recordar a Björk. Yo si mi música se la pongo a mi tío Juan, me dirá que le recuerda a Kraftwerk. Él escuchaba a Kraftwerk de joven y ahora, en el momento en que escucha lo más mínimo electrónico, Kraftwerk. Es normal. Las comparaciones son totalmente válidas, que tú hayas escuchado mucha música no te hace mejor persona, te hace alguien que ha tenido esa oportunidad, que ha tenido facilidades, más tiempo, o que pertenece a un sector más acomodado, ya está. No eres ni mejor ni peor, y esto es algo que yo detesto de la élite de la música en este país, que desprecia a la gente que tiene menos cultura musical, que ha escuchado menos música o simplemente que no conoce ciertas referencias. Y no podemos perder de vista que somos unos niños pijos. Yo esto lo entendí hace muchos años en la piscina municipal del pueblo de mi padre. Con diecisiete años yo era insoportable porque había escuchado muchísima música, porque tenía acceso a la colección de música de mi padre, a música muy canónica del rock y de la psicodelia. Pero bueno, la escuchaba porque mi padre la tenía ahí y porque yo era lo suficientemente privilegiado para no tener que estar recogiendo garbanzos del campo en vez de escuchando música. Y luego en esa piscina me di cuenta de que lo mismo que yo sentía al escuchar a Radiohead lo podían sentir los colegas del pueblo con Camela. Lo mismo. Las reacciones que les provocaba Camela me las provocaba a mí el disco más cool. Ahí me di cuenta de que no era yo, era la música. Y desde que entiendes eso, empiezas a ver un montón de caretas en la industria. Yo he tenido conversaciones con grandes iconos de la escena en las que pasaba eso, que parecía que eran más por haber escuchado tal disco… oye, que es que igual has escuchado ese disco tan especial y tan único porque no tenías que estar recogiendo garbanzos con diecisiete años, o trabajando en una obra, o en un supermercado. Igual lo has escuchado porque eres un pijo sin conciencia de clase por más que luego digas cosas en Instagram y escribas “canciones políticas” creyendo que eres de izquierdas.

La verdad es que esas conversaciones son un poco insoportables…
Lo son. Nosotros somos unos outsiders precisamente porque nunca hemos tolerado ese tipo de estupideces, ni compartimos gustos por aficiones químicas nocturnas, y nos da un poco igual el mundo de la farándula. Nosotros hacemos nuestro trabajo y nos encanta nuestro trabajo, eso sí.

El año que viene cumplís una década como banda. ¿Alguna sorpresa o celebración que tengáis pensada?
Si te soy sincero, no hemos hablado del tema. Imagino que para primeros de 2020 tendremos el tercer EP, y sí, lo mismo nos planteamos hacer algo más especial.. pero no sé. Sí nos gustaría compilar todos estos EP en un doble vinilo, para quien quiera tenerlo en físico. Incluso podemos hacer una compilación de nuestras canciones que más nos gusten… no sé, ya te digo que no tenemos nada pensado. Pero sí, algo habrá que hacer, coño, que no se cumplen diez años todos los días.

Se ha hablado últimamente de si es posible vivir de la música, vivir exclusivamente de eso. ¿Lo es? En tu caso, sé que llevas también la producción de conciertos de la Sala X, aquí en Sevilla, tenéis el sello sacando a otros artistas…
Claro, esa es la clave. Y eso es algo que le digo siempre a todo el mundo: vivir de la música, vivir de las canciones que tú has escrito en tu cuarto, le pasará a uno de cada mil. Si tuviésemos que vivir exclusivamente de lo que ganamos con I Am Dive, sería inviable. También es cierto que somos solo dos por algo: nosotros venimos de dar muchas vueltas por el país en grupos de cinco o seis personas, festivales, varios managers, amplificadores… y eso es inviable, a no ser que ganes muchísima pasta tocando. También está el caso de gente que quiere enmascarar que no le da para vivir con el hecho de tocar en muchos festivales por ciento cincuenta euros. Pero tanto José como yo tenemos otras fuentes de ingresos. Pero hay mucha gente joven que no ve la escala de grises que hay en medio, y eso es algo que nosotros intentamos transmitir; desarrollamos una línea de formación para gente joven y damos cursos y seminarios en los que intentamos transmitir de forma realista lo que significa emprender un negocio en la música independiente, lo que significa tocar, hacer una factura, los impuestos, los contratos discográficos, los egos en un grupo… hay muchos factores que la gente no tiene en cuenta. La gente piensa que esto es “ensayo tres días en mi casa y me voy a tocar al Primavera Sound y a petarlo”. Y eso es un veneno que provoca que acabes trabajando en el Telepizza y no toques una guitarra en cinco años. Hay que desmitificar el rock and roll, esto es un negocio como otro cualquiera. ¿Tú quieres dedicarte a la música? Vale, ¿cuánto estás dispuesto a invertir, cuántos años de tu vida estás dispuesto a sacrificar, cuánto de tu día a día? Si te lo planteas para unas oposiciones, tienes que planteártelo también para la música. También es porque el papel que tiene la música en nuestra sociedad es completamente marginal. Desde la gente que hace política y su relación con la música, a los promotores de festivales que ofrecen acuerdos indecentes a grupos, y también los propios grupos que los aceptan. Hay una culpa compartida de todos nosotros por la que la música tiene un sitio de mierda en el tejido productivo del país. Aunque afortunadamente vamos cambiándolo.

Precisamente por tu condición de jefe de producción de los conciertos de la Sala X, ves a muchísimos grupos al año pasar, como has comentado. ¿Hay alguno de esos grupos, que esté empezando ahora, y que te llame la atención y creas que pueden llegar lejos? Pienso por ejemplo en Vera Fauna. ¿Cómo ves, en definitiva, la escena local sevillana?
Esto es una pregunta trampa, porque como veo a todos, si no digo a uno, se van a sentir mal (ríe). A ver, nosotros en la Sala X tenemos la idea de que somos la casa de todo el mundo, no limitarnos a lo que nos gusta o lo que nos deja de gustar. Seamos claros, es la sala que mejor suena de Sevilla, es la sala que mejor funciona de Sevilla, y eso también se le tiene que devolver a la gente, porque lo tenemos gracias a que la gente viene, así que intentamos no cerrarnos a nada, siempre que sea respetuoso con nuestros valores: hemos tenido desde festivales de metal a espectáculos drags, o a Cupido que vinieron el otro día –y tengo que decir que yo creí que iba a odiarles musicalmente y, tras escucharlos en directo, creo que son los nuevos Los Planetas. Pero volviendo al tema de la escena local, hay un grupo que no sé si calificar como emergente o no, los Derby Motoreta, que en el fondo llevan un año, y creo que son el verdadero primer grupo que recoge de verdad el testigo de lo que pasó en Sevilla con el rock andaluz. Creo que Pony Bravo nunca lo hizo, ni eran sus influencias porque sé de primera mano que ellos nunca habían escuchado a Triana ni ninguna música así. Y a esta gente los veo así, y esa conexión que tienen con la gente, cómo han funcionado en distintos sitios tan rápido… son un cohete. Y se lo merecen. Luego, de grupos más pequeños, me gusta mucho Palo Alto, tienen mucho potencial, también King Data, aunque llevan ya un tiempo, o Vera Fauna, que aunque estilísticamente no conecto con ellos, creo que tienen algo distinto. Pero bueno, que me voy a poner a decir grupos y me voy a dejar alguno fuera.

Agenda
FechaCiudadRecintoHoraPrecio
miércoles 05/06/19MadridMoby Dick21:0012€
miércoles 12/06/19MálagaVelvet Club / Malaga21:308€
jueves 13/06/19GranadaRocknrolla Club21:308€
jueves 03/10/19CórdobaSala Hangar00:00
viernes 04/10/19SevillaSala X00:00
sábado 05/10/19AlicanteLa Caja Negra00:00
miércoles 16/10/19Almendralejo (Badajoz)Salón de Teatres00:00
jueves 17/10/19ZamoraLa Cueva del Jazz en Vivo00:00
jueves 24/10/19ValenciaConvent Carmen00:00