Hogar dulce hogar
Entrevistas / Lou Barlow

Hogar dulce hogar

Yago García — 15-03-2005
Fotógrafo — Archivo

En el mundo del pop hay tipos raros de verdad y aquellos que pretenden serlo para darse aires. Luego están aquellos que, como Lou Barlow, parecen gravitar entre ambos extremos. Artista de culto, Barlow nos presenta ahora “Emoh” (Domino/Pias), su primera obra en solitario tras veinte años de luchar con Sentridoh, The Folk Implosion y, sobre todo, Sebadoh. El 5 de mayo la estará presentando en la Iguapop Gallery de Barcelona.

A favor de la primera opción tenemos el hecho incontrovertible de que Barlow es un tipo, cuanto menos, excéntrico, algo que una visita a su página en internet (www.loobiecore.com) demuestra con creces. Al oírle hablar da la impresión de que su mundo interior se parece mucho a esa maraña de dibujos a rotulador, borrones y fotos recortadas que ilustra dicho sitio y casi todos sus discos, incluidos los de aquellos Dinosaur Jr de los que, cuenta la leyenda, fue expulsado casi a hostias. El esfuerzo consiguiente para organizarse las ideas hace que su velocidad respondiendo el cuestionario sea más o menos la de una canción de Low, de las lentitas. Un ejemplo: tras plantearle la pregunta de por qué ha esperado tanto desde la última entrega de Sebadoh (“The Sebadoh”, 99) y su primera aventura en solitario, el hombre se toma una eternidad antes de respirar hondo y decir: “No lo sé”. Como ya fuera así en su época dinosáurica, uno va a empezar a darle la razón al Mascis. Pero, atención, parece que ha cogido carrerilla: “Mi banda se había disuelto… Como todas mis bandas. Me quedé solo y quería hacer un disco que tuviese un montón de canciones. Las compuse, y he sacado el disco”. Tal vez la sobreabundancia de productores (hasta cuatro, entre ellos el habitual de Lambchop Mark Nevers) haya tenido algo que ver en una elaboración tan pausada, más aún tratándose de un artista conocido por su devoción a las grabaciones caseras.

“Creo que el mejor lugar para hacer un disco es en tu casa. Puedes dedicarle más tiempo a pulir las canciones, a trabajar el sonido”

“El motivo de trabajar con tanta gente en ´Emoh´ es que me encantan los discos en las que cada canción suena diferente a la anterior. Quería trabajar con Mark, así que grabé tres o cuatro canciones con él, e hice lo mismo con otros productores, pero luego trabajé sobre el material en mi casa, con el Pro Tools. Además, gran parte de lo que suena en el disco está grabado en mi propia casa. ´Morning´s After Me´, por ejemplo. Quería hacer las cosas en casa, de ahí el título del LP”. Vaya, vaya: así que el rey de las cuatro pistas se ha pasado al digital… “Creo que el mejor lugar para hacer un disco es en tu casa. Puedes dedicarle más tiempo a pulir las canciones, a trabajar el sonido… Es el sitio donde más a gusto vas a estar”. En ese contexto, una canción como “HOME” resulta más que inquietante: acompañada por el traqueteo de un tren, la voz de Barlow canta a un personaje que jamás, jamás, logrará alcanzar su verdadero hogar. ¿Metáfora? La respuesta llega acompañada de un explosivo ataque de risa “No había pensado en ello, pero es verdad: ese tren está llevándose al protagonista lejos de su casa. Esa canción trata sobre la experiencia de viajar lejos para luego volver siendo una persona distinta”. Otra metáfora: los gatos. Su página web cuenta con una bonita galería de felinos cobijados bajo su techo, y uno de ellos tiene el honor de protagonizar uno de los mejores temas del disco “En ´The Ballad Of Daykitty´ hablo de un gato como ejemplo de criatura a la que puedes amar pero no controlar. Creo que es muy importante distinguir amor de dominio, y los gatos son un buen ejemplo porque son completamente libres aunque vivan contigo. Pueden irse de tu lado en cualquier momento”. Sin embargo, junto a canciones tan poco alegres (y tan bonitas, todo hay que decirlo) como estas, el bueno de Lou tiene tiempo de colocarnos chistes poco procedentes en la América republicana como “Mary”, una aproximación a la Santísima Virgen menos corrosiva que la de Tori Amos (ilustre sacrílega) pero igual de irreverente: “No la escribí con ironía, pero sí con humor. Creo que Jesús era hijo de su padre y de su madre, no una especie de criatura mística encarnada. Alguien se enamoró de María y ella dio a luz a Cristo. Eso es todo”.

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