Rusos Blancos exploran en su segundo disco “Tiempo de nísperos” (Ernie, 13), la ruptura sentimental desde ángulos distintos

En “Sí a todo”, su primer álbum, y en el EP “Hijo único”, Rusos Blancos sacaban punta a la temática adolescente. Ahora, a través de las canciones de su segundo disco, el grupo explora la ruptura sentimental desde diferentes ángulos. Pero este paso es solo uno de los cambios que llegan con su segundo disco. “Lo que de verdad ha madurado ha sido la idea de las canciones, esta vez sí que teníamos muy claro hacia dónde queríamos ir. Nos hemos roto un poco más la cabeza y hemos intentado hacer algo que fuera nuevo para nosotros. Y si íbamos a hacer una rumba, o una canción disco… llevarlo al extremo en todo momento”, explica Manuel Rodríguez. Se nota, y también en las melodías vocales, eje principal de sus temas. “Siempre dependerá del tono de la canción, pero sí noté que me sentía mucho más cómodo cantando en un registro más grave”, dice.

Los cambios que ha habido en la formación, a la que se han sumado los matices a la guitarra de Javier Montserrat y las ideas de Pablo Magariños a la percusión, también se reflejan en el nuevo álbum. “Ser siete es muy complicado para los directos, pero también tiene la ventaja de que nos podemos adaptar”.