Desde sus inicios en el 2015, los barceloneses Coherence fueron encasillados en el revival emo, una etiqueta con la que cada vez se encuentran más cómodos. Sin embargo, para ser justos, “Estímuls nocius” (Hang The Dj!/Hidden Track, 18) es mucho más que una actualización en catalán de un subgénero caracterizado por sus letras introspectivas.

Aunque sois muy jóvenes, antes ya habías tocado juntos en otras bandas de hardcore como Eagers y Chain Reaction… En este disco, os sale vuestro lado más emo, un subgénero del hardcore.
Siempre nos ha gustado el punk y el hardcore, pero hacía ya tiempo que queríamos tocar algo diferente y experimentar con sonidos e intentar aportar nuestras experiencias previas en la composición de nuevas melodías. No teníamos muy claro el fin. Solo queríamos disfrutar de hacer la música que nos gusta, así que podríamos decir que la evolución surgió de manera natural.

Por vuestra edad, no habéis podido vivir en primera persona el momento de máximo apogeo del emo -a finales de los ochenta y principios de los noventa-. ¿Qué es para vosotros el emo?
Para nosotros el emo es una corriente que deriva del hardcore punk con un sonido más melódico. Hardcore emocional o emocore por las letras intimistas e introspectivas. Al principio no nos hacía mucha gracia esa etiqueta, pero ahora nos sentimos a gusto con ella ya que es el paraguas en el que se engloban muchas de las bandas que nos gustan.

¿Qué bandas?
Tenemos muchas influencias en nuestra música, desde grupos del sello Dischord como Rites Of Spring, Fugazi, Minor Threat; bandas de emo de los noventa (Texas Is The Reason, Jets To Brazil, The Promise Ring, Mineral, Aina, etcétera) y de la hornada más actual del sello Run For Cover (Title Fight, Tigers Jaw, Basement…), pero también de grupos y artistas como The Cure, Placebo, Radiohead, Roxette o Leonard Cohen.

“Aún nos choca que en Cataluña haya gente que se sorprenda de que haya bandas que cantan en catalán más allá del ‘rock català'”

A nivel nacional, es inevitable pensar en bandas como L’Hereu Escampa, sobre todo los del último disco. Veo el parecido más que razonable.
¡L’Hereu Escampa nos flipan! Pero la verdad es que no nos vemos del todo reflejados en ellos. Aún nos choca que en Cataluña haya gente que se sorprenda de que haya bandas que cantan en catalán más allá del ‘rock català’. Incluso que se intenten crear vínculos únicamente por el uso del catalán. Por otro lado, entendemos que la gente y la prensa necesitan hacer agrupaciones mentales para entender lo que pasa y poder hablar de ello. En ese caso nos encanta estar al lado de bandas como L’Hereu.

Adrià, también guitarra de Gyoza, os grabó vuestra primera referencia; y al final acabó entrando en la banda. Aunque los power trios molan mucho, una segunda guitarra os sienta de lujo. ¿Estáis de acuerdo?
Sí, Adri grabó nuestra demo en el local de ensayo justo cuando aprendía a grabar y producir a grupos. Hicimos nuestro primer concierto como trío y queríamos incorporar una segunda guitarra para ganar potencia, melodía y poder jugar con arreglos. Le comentamos si quería tocar con nosotros en nuestro segundo concierto y a partir de ahí seguimos como cuarteto. La verdad es que conociéndolo desde hace tanto tiempo y teniendo en cuenta su implicación grabando nuestra demo hizo que todo fuera rodado desde el primer momento.

Vuestra primera referencia salió en el 2016, y dos años después presentáis vuestro esperadísimo “Estímuls nocius”. Echando la vista atrás, ¿qué ha cambiado en la banda en estos dos años? Supongo que dos años se notan y mucho cuando se ensaya mucho y se toca mucho en directo, como es vuestro caso.
En estos dos años además de componer los temas de nuestro primer elepé y alguno más que verá la luz lo más pronto posible, lo hemos pasado genial tocado en muchas salas de Barcelona y alrededores. Hemos conocido personas, bandas y colectivos brutales que ahora son buenos amigos. Hemos pasado de pedir a colegas que nos ayuden a llevar el equipo en sus coches para ir a los conciertos a tener nuestra propia furgo. También hemos presenciado la muerte del tanque/cafetera de los padres de Adrià, un Volvo 740 familiar… El haber tardado un año en sacar el disco una vez lo teníamos listo ha hecho que aprendamos de la gestión de estos temas; hemos visto lo jodido que son los procesos a tener en cuenta hasta que se publica el trabajo. Como banda seguimos trabajando en equipo y toda experiencia se nota en el feeling de los temas que componemos ahora de cara a un futuro. Todo esto nos ha permitido saber hacia dónde queremos ir y cómo queremos hacerlo.

Eric Fuentes ha sido algo más que un productor, y me consta que se ha involucrado al máximo en vuestro proyecto. Quizá se ha visto reflejado en vosotros, cuando comenzó con The Unfinished Sympathy, con unos inicios muy influenciados por el emocore de los noventas…
Eric escuchó nuestra demo del 2016, le gustó lo que hacíamos y nos propuso grabar un elepé. Siempre hemos sido seguidores de The Unfinished Sympathy y cuando nos escribió interesándose en colaborar con nuestro proyecto nos ilusionó mucho. Trabajar con él fue muy divertido, tanto en la pre-producción en nuestro local de ensayo como durante la producción del disco. Nos asesoró para que saliera un elepé redondo y le hicimos caso. Grabamos en Lluerna Estudi con Iban Rodríguez, que grabó el primer disco de Cala Vento en el 2016 allí mismo, mezclamos con Joan Peirón que nos llamó la atención al escuchar “Llarga vida al tarannà” de Power Burkas y masterizamos con Víctor García (Ultramarinos Barcelona). ¡Todo un lujazo!

“Barcelona no está enferma, son sus habitantes los que lo están”

Visto ahora, con perspectiva, ¿qué os aportó trabajar con él?
Como figura externa al grupo nos ha aportado un oído más para ganar dinamismo en las canciones y una tesitura en las melodías vocales que tal vez hubiésemos tardado más tiempo en conseguir, ya que Guillem es la primera vez que canta en una banda. Además fue un ‘punch’ extra de motivación para nosotros.

Volviendo al maldito tema de los géneros y las etiquetas, porque os habéis definido en varias ocasiones como emo punk. Entiendo que el sufijo punk es por vuestra actitud y por la crítica social que hacéis en temas como “Ciutat malalta”.
No es ningún secreto afirmar que siempre hemos tenido dilemas a la hora de definir nuestra música. Hemos tocado y escuchado grupos punk y sus derivados toda la vida y creemos que hemos heredado esa actitud y su influencia a la hora de escribir e interpretar canciones. Nuestras letras hablan de la cotidianidad de nuestras vidas y, en el caso de “Ciutat Malalta”, hablamos de la falta de empatía, sobreexplotación y la gentrificación y masificación a la que se ha expuesto Barcelona que es parte de nuestro día a día como vecinos de la ciudad.

La ciudad está muriendo de éxito, y ciertas áreas han sido entregadas a los turistas…
“Ciutat malalta” habla de este nuevo modelo de ciudad que desgraciadamente se está intentando imponer. En este, se intenta desvincular a la ciudadanía de los barrios y desarraigar los movimientos asociativos y culturales del tejido social. Nuestra crítica va dirigida hacia las personas que viven en la ciudad. Echarles en cara que miren hacia otro lado ante las injusticias y los proyectos vecinales. Su hipocresía hace que aunque la mierda también les toque a ellos sigan yendo a un centro comercial. Barcelona no está enferma, son sus habitantes los que lo están.

Precisamente “Ciutat malalta” fue escogido uno de los primeros adelantos del disco y es el encargado de abrir el disco. ¿Es vuestro favorito? ¿El que mejor recoge el sonido o las intenciones del disco?
¡Todos los temas son nuestros favoritos! “Ciutat malalta” es el tema con el que empezamos el disco y también fue la primera canción que hicimos después de grabar nuestra demo (2016). Como adelanto, creemos que es un buen tema para anticipar al oyente lo que es el disco completo.