Luces y sombras
Entrevistas / Death Cab For Cutie

Luces y sombras

Joan S. Luna — 07-05-2008
Fotógrafo — Archivo

Convertidos en uno de los referentes de la independencia estadounidense (pese a contar ya con dos álbumes en Warner), Death Cab For Cutie son un grupo particular: su sonido, el timbre de voz de Ben Gibbard, sus emotivas letras y sus canciones forman ya parte de nuestras existencias. Algunas de “Narrow Stairs” (Warner) también. Los norteamericanos estarán en el FIB Heineken 2008.

Escuchar canciones como “I Will Possess Your Heart”, “Long Division”, “The Ice Is Getting Thinner”, “Cath” o “No Sunlight” debería estar prohibido en los malos momentos. Alguna prescripción médica tendría que contraindicarlas. Cuando Ben Gibbard las canta con esa languidez, esa calma y al mismo tiempo esa sensibilidad a uno le da la impresión de estar viviéndolas, sufriéndolas y hasta llorándolas. Son o parecen tan sinceras que resulta sencillo imaginarle cantándolas en el comedor de nuestras casas.

“Estuvimos tocando ‘I Will Possess Your Heart’ durante horas con los ojos cerrados”

Pero Gibbard nunca está solo. Lo estará en su corazón, pero no en un estudio o sobre un escenario. Death Cab For Cutie son unos profesionales, pero siguen transmitiendo esa necesidad de comunicarse con el mundo que nunca debería perderse ningún ser humano. Por eso carece de interés si “Narrow Stairs” es o no su mejor disco (ténganlo claro, no lo es, aunque el nivel está alto) o si busca intencionadamente distanciarse de “Plans”, aquel precioso trabajo que se menospreció en su momento y que resulta ya infaltable como la cara opuesta de la moneda de lo que en su momento fue “Transatlanticism”, su gran obra maestra.

Un mes y medio largo antes de que “Narrow Stairs” esté en la calle se nos permite hablar vía telefónica con Jason McGerr, batería del grupo. No es lo mismo que conversar con Gibbard, aunque sí más sano para todos. No habrá necesidad de subrayar lo cercanas que se pueden sentir algunas letras. No es lo mismo que entrevistar a Chris Walla. No habrá necesidad de hablar de su nuevo disco en solitario. Por suerte McGerr se expresa con fluidez y entiende “Narrow Stairs” como una obra también muy propia, aunque su impronta en lo que a créditos se refiere acostumbre a ser más bien modesta. “Tienes razón en que es posible que los miembros de los grupos tengamos siempre una idea de conjunto de cómo es el disco o qué supone en nuestra trayectoria, pero si te refieres a qué pienso personalmente, te diré que estoy más que convencido de que éste es nuestro mejor disco. Aunque también puede verse de otra forma, como que es lo mejor que podemos dar aquí y ahora como Death Cab For Cutie, y supongo que los cuatro pensamos realmente que es así”.


“Veo a Death Cab For Cutie como una banda de pop que ha conseguido crecer musical y comercialmente”

Si algo caracteriza a “Narrow Stairs” es su capacidad de combinar lo que han sido Death Cab For Cutie en los últimos cinco años sin que nada chirríe. No suenan tan pretendidamente comerciales como en “Plans”, ni tan abstracto y exigente como “Transatlanticism”, sino pop en el sentido más clásico del término. Aunque claro, hacernos abrir boca con “I Will Possess Your Heart” un single que supera los ocho minutos (así es como deben escucharla, no se conformen con el edit de cuatro) no hace pensar en que el cuarteto busque revalidar el éxito comercial de “Plans” por la vía rápida. En todo caso, sepan que han acertado de pleno porque “I Will Possess Your Heart” –encajada en el disco tras la preciosa “Bixby Canyon Bridge”- es sin lugar a dudas uno de los cortes más emocionantes del disco. Sus minutos de crescendo inicial con el piano primero y el bajo y la guitarra luego como protagonistas consiguen crear la atmósfera más adecuada para que las primeras frases de Gibbard se claven en la memoria (“How I wish you could see the potential of you and me”). Death Cab For Cutie son emo en estado puro (en “Pity And Fear” recuerdan a Sunny Day Real Estate, sobre una base de ritmos hindúes). “Estuvimos tocando ‘I Will Possess Your Heart’ durante horas con los ojos cerrados, dejándonos llevar y grabando sin parar hasta que funcionó como queríamos. Fue excitante y muy enriquecedor al mismo tiempo”.

Death Cab For Cutie hablan sobre el amor, sobre madurar o sobre sueños incumplidos manteniendo ese regusto amargo, delicado y confesional tan treinta y tantos que les ha caracterizado a lo largo de los años. Escuchar “No Sunlight” aquí y ahora duele (“When I was young, lying in the grass. I felt so safe in a warming bath of sunlight…”). “Esta vez hemos trabajado muy unidos, orquestando todo juntos y metiéndonos en las canciones como nunca antes. Apenas hemos estado un mes y medio con el disco, cuando hay muchos grupos que suelen trabajar durante seis o incluso un año. Creo que le hemos dedicado el tiempo ideal y de lo que estoy especialmente contento es de haber trabajado en distintas ciudades y estudios. Hay canciones que se han grabado en cada uno de ellos porque lo importante era dar con la magia del momento, que hubiera esa chispa que convirtiera esa grabación en algo especial”. Le comento que, de alguna forma, se me hace extraño hablar con él sobre los textos y sobre qué transmiten o no. Se excusa. Le gustaría poder aportar algo más. “De lo que me siento más orgulloso es de haber hecho un disco que refleja sentimientos profundos de nosotros mismos y que es honesto al cien por cien”. McGerr sabe que, pase lo que pase y al margen de los proyectos paralelos, los discos en solitario, las producciones o las bandas sonoras que Ben y Chris firmen sin ellos, Death Cab For Cutie es como un poker de ases, sin uno de ellos la cosa no funciona. “Es cierto que Ben es el compositor principal y que Chris escribe bastante, pero esta vez todo ha sido muy abierto. La energía y la forma en la que hemos interpretado estas canciones es lo que las ha hecho lo que son. También la producción de Chris, que además es un excelente compositor. Me gusta ‘Field Manual’ (Barsuk/Naïve, 08), incluso toco en él. Y la banda sonora de Ben también es muy buena, además el documental sobre Cobain (se refiere a “About A Son”, con soundtrack de Gibbard) me gustó mucho. Es fundamental que podamos hacer cosas al margen del grupo respetándonos y apreciándolo. Puede que seamos como Kiss, sabes. Ellos publicaron un disco en solitario cada uno el mismo día (risas). Entonces, no parece que haya roces en el grupo por asumir todo el protagonismo, aunque cierto es que plantarle cara en ese sentido a sus contrincantes no debe ser nada sencillo. “Se trata de que cada persona aporte ideas, instantáneas, a las que los demás podemos añadir muchas cosas, sobre las que trabajamos. Ben puede traer un ritmo de batería para la canción y yo puedo darle la palabra que está buscando para una letra. Eso significa que esa fotografía puede ser en blanco y negro o mejorar y ser en color”.

“Narrow Stairs” se ha grabado finalmente en tres estudios distintos a lo largo de cuarenta y cuatro días, con Walla tras los controles y con el grupo abstrayéndose de la supuesta presión que les rodeaba después del éxito de ventas que supuso “Plans”. Tras publicarlo, la condición de apreciadísimo grupo de culto del cuarteto dejó paso a una más que respetable popularidad y a unas ventas nada desdeñables. Pese a todo –y “Narrow Stairs” es la constatación hecha álbum- Death Cab For Cutie han sido capaces de mantener el respeto del público indie y agradar a decenas de millares de nuevos fans. “Veo a Death Cab For Cutie como una banda de pop que ha conseguido crecer musical y comercialmente. Pero no somos uno de esos grupos que tiene éxito de la noche a la mañana. Tenemos mucho más que ver con todos esos artistas buenos que hay en nuestro país que no dejan de tocar haciendo la música que les gusta y en la que creen sin preocuparse por la cantidad de gente que hay en sus conciertos. Nosotros llevamos diez años como grupo y hemos pasado por ello porque eso es lo que somos, un grupo trabajador, aunque ahora estamos en mitad de dos mundos. Somos una banda trabajadora, y no me q

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