SE HACEN NOTAR A SU PASO POR LA ZONA HABILITADA PARA LA PRENSA EN EL FESTIMAD. SU VISTOSA PLANTA REPLETA DE TATUAJES Y UN LOOK DIGNO DEL MISMÍSIMO STIV BATORS SON UN ANZUELO PARA LOS OJOS DE LOS ALLÍ PRESENTES. BACKYARD BABIES YA ARRASARON EN SU ANTERIOR VISITA AL FESTIVAL MADRILEÑO Y REGRESAN PARA COMERSE SU SEGUNDA RACIÓN DE TARTA. APETITO NO LES FALTA.

Vienen con un disco bajo el brazo, “Making Enemies Is Good” (BMG,01), pero antes de auparse al escenario deben salir airosos de la agotadora jornada de promoción. El guitarrista Dregen me intimida con la mirada felina de sus pupilas verdes. “´Making Enemies…´ es el disco que queríamos hacer. Es mucho más dinámico que ´Total 13´. Las canciones rápidas son rápidas. Las canciones lentas son lentas. Las canciones heavies son heavies. Es mucho más completo que nuestros dos discos anteriores a todos los niveles. En el mundo del rock hay mucha competencia y ya teníamos el listón bastante alto con nuestro anterior trabajo, así que empleamos más tiempo en el estudio para afianzar la producción. No podíamos hacer como otras bandas que en una semana graban un disco como si fuera la cosa más simple del mundo. De todos modos ´Making Enemies´ es un disco de rock”. Grabado en los estudios Great Linford Manor de Inglaterra, los Megaphon estudios de Estocolmo y en el AKM Studio de Waxholm, el nuevo episodio de estos chicos del solar de atrás les muestra mucho más accesibles a las radiofórmulas que en “Total 13”, su entrega precedente.

“El rock muchas veces te hace ver todo con estrechez de miras: tu chupa de cuero, tus discos de siempre…”

Aunque precisamente el registro de las canciones no ha sido un camino de rosas para los suecos. “La grabación fue una jodida pesadilla. Empezamos en Inglaterra, terminamos con las mezclas en Hollywood y trabajamos en cinco estudios diferentes. En medio de todo esto hubo cambios de sello, guerras de titulares en la prensa, pleitos con abogados… demasiados problemas. Lo único que sabemos es que queremos tocar música y que estamos orgullosos de cómo suena el álbum”. Muchos, sino todos, saben que Dregen tuvo que solventar muy a su pesar su finiquito en Hellacopters, su banda paralela y próxima a los efluvios guitarreros de los Babies. “Dejé Hellacopters debido a que tenía demasiado trabajo y porque también consideraba que Backyard Babies es la banda con la que llevo más tiempo, desde 1989”. Cuando la espuma de la actividad y la fama sube es difícil aguantar los embates de la industria pero para ello Dregen tiene un amuleto, una máscara de Tutankhamon. “Es una réplica que tomé prestada de un hotel de Suecia. Cuando viajamos en el avión siempre pensamos en que va a caer un rayo y vamos a tener un accidente porque nos persigue la venganza de Tutankhamon. No la suelo llevar de gira ya que es demasiado grande”. Ya ven, un tipo fetichista, que cultiva esta faceta desde los tiempos de su infancia. “Cuando era un crío mi madre me puso ante una complicada elección. Tuve que elegir entre ir a un concierto de Kiss y el regalo de un castillo de He-man. Me decanté por el castillo y creo que fue una de las mayores equivocaciones que he podido cometer en mi vida. Por suerte ahora tengo los muñecos de Kiss y el castillo y es una gran terapia el poder jugar con ellos”. Y como las grandes estrellas que son, no les faltan patrocinadores en su nómina. “Estamos patrocinados por Camel. Nos encanta fumar y el tabaco es muy caro. Así que gracias a nuestros endorsers conseguimos cinco cartones de cigarros al mes por cabeza y ahorramos dinero para gastar en otras cosas”. Una de las pasiones de Dregen son las máquinas de pinball, afición que forjó en Nässjö, ciudad donde creció. “Tengo dos. Una la conseguí en Londres y la otra en Suecia. Tenemos en mente hacer una máquina pin-ball de Backyard Babies. Si Kiss la tienen ¿por qué no nosotros? Actualmente veo a mucha gente con vídeo-juegos y consolas, algo que no tiene nada que ver con tener una pinball porque cada juego es distinto. Una máquina de pinball es rock, es ritmo, es sonido. Los vídeo-juegos son como la música house”. Guardan gratos recuerdos de su anterior visita al Festimad ´99 y no pueden más que lanzar loas y parabienes a la road crew de AC/DC, banda con la que compartieron gira el año pasado. En cuanto a sus preferencias musicales, Dregen es demasiado tradicional. “Siempre intento bucear en material antiguo. Me gusta Dr. Dre, aunque tiene que ver poco con el rock. El rock muchas veces te hace ver todo con estrechez de miras: tu chupa de cuero, tus discos de siempre… Pienso que España tiene una de las escenas más sólidas de rock underground. Conozco a los Pleasure Fuckers, Aerobitch y La Secta”. ¿Algún pésame por las defunciones?