“Busco emocionar con lo justo y hacerlo desde el lenguaje del pop”
Entrevistas / Calavera

“Busco emocionar con lo justo y hacerlo desde el lenguaje del pop”

Raúl Julián — 17-05-2021
Fotógrafo — Archivo

Las circunstancias han hecho que Calavera pase a ser el proyecto unipersonal de Álex Ortega, quien afronta así el segundo largo del grupo. El zaragozano presenta en Espejismos (Lago/Cráter, 21) un disco emocionante, de pop con querencia electrónica y plagado de escenas tan delicadas y emocionantes como en realidad empáticas.

Espejismos” es un disco mimado tanto en su composición como en su recreación, que destila cariño y también un romanticismo inherente ¿A lo largo de cuánto tiempo se ha gestado este álbum y qué sensaciones querías que generase en el oyente?
Era verano de 2019 y habían pasado algo más de dos años desde la salida de “Exposición” (Mont Ventoux, 17); el sello madrileño Lago/Cráter se interesó por nosotros y fue entonces cuando nos propusimos empezar a producir nuevos temas. No teníamos más que unas cuantas ideas, pero nos pareció que la siguiente publicación debía ser un LP, un segundo álbum. Desde el principio supimos que queríamos dar un paso más, como creo que hemos ido haciendo con cada nuevo material. Pero esta vez buscábamos un golpe sobre la mesa. Algo que, desde la primera escucha, nos situara a otro nivel.

Las canciones del disco son tan delicadas como intensas ¿Cómo se consigue ese equilibrio?
Ciertamente son dos adjetivos que las definen muy bien. Pueden parecer opuestos y contradictorios, y quizás así, en esa tensión, se consigue ese equilibrio del que hablas. No queríamos que sonaran grandes o épicas, creo que hemos sabido ser intensos sin recurrir a la potencia. Y también sutiles, sin caer en la simpleza. El objetivo es seguir trabajando en esta dirección y, en un futuro, descargar aún más los temas musicalmente, que es lo más complicado.

El disco presenta escenas más o menos cotidianas o de ruptura emocional trazadas con acierto y precisión ¿Qué te ha inspirado a la hora de escribir las canciones y letras de este disco?
Mi propia vida y lo que me rodea. Todo lo que cuento en las canciones son sentimientos y vivencias. Me cuesta expresarme en persona, así que supongo que me desahogo escribiendo. A veces me consuela pensar que todo este ajetreo sentimental me sucede para poder tener algo que cantar.

“Busco un golpe sobre la mesa, algo que desde la primera escucha nos sitúe a otro nivel”

De hecho, es fácil verse reflejado en tu narrativa ¿Pretendías conseguir ese efecto empático en el oyente? Me gusta especialmente “Malas Hierbas”: cualquiera que haya sentido el alivio de dejar atrás una relación tóxica puede identificarse con esa canción.
No ha sido premeditado, pero me alegra que así sea. Sí que es verdad que, aunque sigo escudándome en metáforas, esta vez hay letras más directas. Al final (y como canto en los coros finales de “En una isla”) hago canciones de amor, y tratando temas tan universales como este, es probable que el oyente se identifique. En lo que sí me esfuerzo mucho es en la forma. Me gusta pensar que hay algo de poesía en los textos. Quizás “Malas hierbas” sea la más poética. Y la más sanadora.

“Espejismos” viene firmado en exclusiva por Álex Ortega ¿En qué momento te quedaste solo al frente del proyecto? ¿Cómo ha cambiado (supongo que forzosamente) tu enfoque el hecho de ser el responsable único del asunto?
En octubre de 2019, nos metimos (Ignacio, Carasueño y yo) al estudio para grabar tres canciones: “Malas hierbas”, “Secretos” y “Huyendo”. La idea era que sirvieran de adelanto, mientras empezábamos a preparar el resto del disco. Pero tal fue la exigencia y la presión que nos auto impusimos, que el proceso se hizo eterno y desembocó en una crisis que terminó por desgastarnos psicológica y económicamente. Finalmente me quedé solo y durante todo el 2020 me dediqué a componer y dar forma a este disco de manera casi obsesiva. En esencia, sigo haciendo lo mismo que hacía antes, solo que ahora me he ocupado de producir y grabar todos los instrumentos, a excepción de la batería. Lógica y forzosamente, como dices, al estar solo la responsabilidad es total, pero la sensación de libertad también.

¿Pensaste en algún momento en abandonar o al menos en cambiar el nombre del grupo y publicar, por ejemplo, bajo tu propio nombre?
Sí, varias veces se me pasó por la cabeza dejar la música y mandar todo a la mierda. El proceso ha sido muy duro. Tanto que te diría que sacar este disco adelante ha supuesto uno de los mayores retos de mi vida. Quizás hubiera estado bien separar esos tres temas que grabamos primero y haberlos sacado como un EP, pero las cosas salieron así. Todos sabemos cómo ha sido este año pasado, me he enfrentado yo solo a infinidad de contratiempos, problemas y retrasos, cambios de planes o decisiones de última hora. Y, después de todo, tener la edición física en mi mano ha sido un auténtico logro si echamos la vista atrás. Tanto Carasueño con la mezcla como Vacuum en el máster han conseguido unificar las diferentes grabaciones. Y creo que el resultado es un disco totalmente homogéneo.

En cualquier caso, este no es ni mucho menos un disco “en solitario”: hay varias colaboraciones como las de Alfonso Luna (de Tachenko) o tu ex compañero Ignacio Pérez. Aunque la más vistosa es la de Eva Amaral en el tema “Ámbar” ¿Cómo surgió la posibilidad de que Eva colaborase en esa canción?
Alfonso fue con quien empezamos a grabar las baterías en esa primera etapa que comentábamos. Es brutal cómo toca, además de majísimo y dispuesto. E Ignacio dejó ahí un curro increíble de sintes y atmósferas que van a ser difíciles de replicar. La colaboración como tal es la de Eva. Desde que compuse la música de “Ámbar”, pensé en ella, en Amaral. Por la sucesión de acordes, por el estilo, no sé. El caso es que nos conocíamos. Primero a Juan Aguirre, por ser buenos frikis de los pedales de guitarra; y más tarde a Eva, cuando vio uno de nuestros conciertos y nos invitaron a telonearles en el Príncipe Felipe. Y le propuse lo que para mí era una locura, pero que al final se ha hecho realidad. Es increíble lo bien que ha quedado y lo generosos que han sido.

El disco ha sido grabado y mezclado por el ex Big City (grupo poco menos que de culto en Zaragoza) Javi Vicente “Carasueño” ¿Cómo ha influido en el aspecto final del disco?
Javi es clave en el sonido de Calavera desde hace años. No solo en cuestiones técnicas. Carasueño es como el padre del grupo, a veces medio psicólogo. En “Exposición” fue un miembro más. Con esta grabación tuvimos el placer de estrenar el magnífico estudio que con tanto mimo ha construido, Lar de Maravillas, aquí en Zaragoza. Y más adelante, cuando estuve grabando en mi casa, me prestó previos e instrumentos. Aunque en algunas de esas canciones no pudo involucrarse tanto, siempre estaba presente en mi cabeza. Es una gozada trabajar con él y quiero seguir haciéndolo, dudo que me pudiera entender con alguien de la misma manera.

“Hemos sabido ser intensos sin recurrir a la potencia y sutiles sin caer en la simpleza”

El caso es que el disco tiene un sonido muy synth-pop, estilo actualmente en auge ¿Cuáles son tus expectativas reales con este álbum?
Tengo mucha ilusión. Humildemente te diré que me parece un gran disco, y eso ya es un logro personal. Es luminoso y más asequible que lo anterior sin dejar de ser interesante. Quizás pueda suponer nuestra confirmación dentro de la escena pop nacional. Pero no voy a engañarme con falsas expectativas, no va a ser ningún boom. El mundo de la música es muy complicado. No obstante, estoy seguro de que se van a vender muchos vinilos, porque el trabajo que han hecho tanto Txema Cañada con las ilustraciones, como Anto Moreno con el diseño gráfico, es espectacular.

Veo influencias o similitudes con artistas como Wild Nothing, Perfume Genius, los últimos Lambchop o Sufjan Stevens, con todos esos teclados y sintetizadores luciendo en primer plano ¿Cuáles dirías que han sido los principales referentes a la hora de crear este disco?
No suelo buscar referencias. De hecho, es algo que se recomienda hacer a la hora de afrontar una producción para saber a qué quieres sonar, y a mí me cuesta muchísimo.
Me encantan los grupos que nombras. Ojalá. Si tuviera que decir algo, sin conocer en profundidad la escena, creo que hacen cosas muy guays en el indie-rock-pop de Latinoamérica en general y que esa podría ser una referencia. También, lógicamente está ahí todo lo que he oído y digerido a lo largo de mi vida, pero no podría nombrarte algo en concreto. No soy nada mitómano.

La propuesta de Calavera destaca por su sensibilidad tácita, creíble y honesta, dentro de una escena nacional con mayoría de productos artificiosos o cuando menos cuestionables en busca del éxito rápido ¿Cómo o dónde crees que encaja tu música en esa escena y cuál es tu opinión sobre el actual momento de la misma?
Gracias por eso. No lo sé. Hay muchos grupos, más que nunca. No te hablaré de lo que no me gusta porque afortunadamente hay gente haciendo bien las cosas. Sen Senra, El Petit de Cal Eril, Estrella Fugaz… O sin ir más lejos, aquí en Aragón: Erin Memento, Casi Reptil, Eduardo Luka… Creo que la música de Calavera actualmente está en un punto en el que puede aspirar a un público más amplio, como consiguieron mis amigos de Rufus T Firefly o Viva Suecia. Hay mucho trabajo detrás y no depende solo de nosotros, pero vamos a intentar llegar a toda la gente posible, sin complejos.

Tengo la sensación de que la trayectoria de Calavera ha seguido siempre una especie de curso natural, que termina de consolidarse con este “Espejismos” ¿Cómo ves el trazado seguido hasta este momento y cómo percibes ahora “Exposición” (Mont Ventoux, 17), vuestro anterior largo?
No suelo mirar atrás. Estoy orgulloso de la trayectoria. Pero, a día de hoy, cambiaría mil cosas. Creo que el primer EP, “Quebranta”, fue nuestro mejor momento como banda, tanto creativa como personalmente. Lástima no haber tenido los medios suficientes para darnos a conocer. Respecto a “Exposición”, es un gran primer disco. Más valorado a posteriori que en su lanzamiento. Tengo la sensación de que gustó mucho más a la crítica y a los músicos, que al público en general. Y aunque aquí sí contábamos con el respaldo de un sello, nuestra ambición era mucho mayor. Ese disco supuso un paso necesario para afianzar nuestro sonido y nuestra personalidad. Sin “Exposición” no existiría “Espejismos”.

Cabe recordar que Calavera surgió de las cenizas de Limnopolar, un grupo seguramente desconocido para la mayoría, pero de sobra recordado en Zaragoza ¿Qué dirías que queda de Limnopolar en Calavera?
De Limnopolar queda poco, la verdad. Tiempos de juventud en los que la única preocupación era reunirse en el local, sin importarnos la hora. Mucha osadía, post-rock progresivo, canciones de ocho minutos y democracia compositiva. Todo muy utópico. Buenos tiempos. Buenos recuerdos. Pero ahora para mí la música es otra cosa. No busco hacer el más difícil todavía, ni lucirme como instrumentista, sino emocionar con lo justo y hacerlo desde el lenguaje del pop. Que es lo que consiguen los grupos que más me gustan.

Si la pandemia lo permite ¿Habrá presentación en directo de este nuevo disco? ¿Cómo serían esos conciertos y con qué formación te presentarías sobre los escenarios?
¡Claro! Lo estoy deseando. Pude hacerlo en formato acústico en el Winter Indie City de Segovia y lo haremos con banda al completo los días 21 y 22 de mayo en el Teatro del Mercado en Zaragoza. Precisamente con Juan Elías, junto a quien creé Limnopolar, a la batería. Violeta, también miembro de Casi Reptil, y con quien ya giramos anteriormente, al bajo. Y Urko, de Pet Fennec, a los teclados y guitarras. Queremos ser fieles al disco sin ser esclavos de él. Estar cómodos tocando y sonar orgánicos es lo más importante.

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