“La cultura latina está re-invadiendo la cultura del norte”
Entrevistas / Bomba Estereo

“La cultura latina está re-invadiendo la cultura del norte”

Yeray S. Iborra — 23-06-2015
Fotógrafo — Archivo

Les cansó el cliché: electro-cumbia, pelotazo y baile. De tanto girar, Simón Mejía, Liliana Saumet y Julián Salazar le vieron los límites a su propio sonido. Pues a otra cosa: “Amanecer”, su disco más dinámico. RnB, pop… Nuevo espíritu. La intención era no estancarse, aunque conlleva sus riesgos. Veremos el resultado en Sónar.

A Simón Mejía (bajo y sintetizador) se le escucha como si estuviese en la otra puta punta del océano; lo está, en Colombia, pero aparte la conexión es tan mala que parece sacada de una radio pirata de los 60’s. Son las 8:30h de la mañana para él (no os preocupéis, se levanta temprano). Aunque cada palabra que dice tiene un sentido, no dice demasiadas. El ‘ambient’, la cumbia-slow ha calado en cada estrato de Bomba Estéreo. Todo se ha enlentecido en Bomba Estéreo.

Podemos decirlo alto: este es un disco de cambio.
Es un disco de cambio. Una nueva búsqueda. Como renacer, para nosotros es encontrarnos otra vez y una nueva forma de elaborar música y canciones.

¿Qué cambios ha habido?
Es nuestro disco más electrónico y nos alejamos de la idea estigmatizada de nosotros de que somos una banda-de-cumbia [recalca]. La gente piensa en Bomba Estéreo y piensa en “Fuego” y queremos pasar página de esos sonidos. En general la composición de todos los temas está muy enfocada a lo vocal.

¿Más pop?
Quizá lo más pop que hemos hecho, sí. Pero, aún así, queríamos meditar la palabra pop, no quedarnos con el tópico. Es el primer disco que hacemos con una ‘major’ [Sony Music US Latin, disquera internacional], el contexto en el que hacemos el disco es un pelo diferente, por lo que eso influye también en el sonido.

¿Hasta qué punto influye? ¿Cómo condiciona el trabajo en una ‘multi’?
No hubo presión. Las sesiones de las ‘demos’ son las que han quedado en el disco. Y ya venían de fábrica con ese toque más vocal, te diré más: no teníamos presión por hacer ‘hits’. No ‘hits’, nada para que suene en la radio. Siempre hemos hecho discos para nosotros.

¿En qué momento visteis que había que variar la propuesta?
Desde los mismos ‘demos’, en casa. Liliana con las letras y yo con las músicas: orgánicamente ya se había dado algo más suave. Es nuestra naturaleza, somos adultos, no buscamos todo el tiempo saltar y rumbear, hay matices que surgen des de que empezamos a componer.

¿Por qué os habéis cansado de la cumbia?. El hecho de hacer tantos bolos ¿ha tenido que ver?
Por un lado eso y, por otro, un artista crece y cambia, seria aburridísimo sino. No queremos repetirnos. Además sucede que la cumbia es una música muy abierta. Fíjate, en “Amanecer” se resiste a marchar en un par de canciones, se escucha sutil… En “Elegancia tropical” [Polen Records / Soundway, 2012] ya nos estábamos soltando y empezamos a explorar lo electrónica. Este “Amanecer” es una continuación natural del disco pasado.

Es un disco mucho más dinámico, con muchos más estilos.
Es un disco que tiene curvas. Es un disco pensado para ‘lives’ y festivales; queremos dar esos volantazos en directo. El ‘show’ no va a ser todo arriba, todo bailar. Hay también momentos ambientales y para escuchar.

¿No da miedo que el público os pida lo de siempre? Esto me hace pensar: ¿Hay que dejar a gente de lado y sumar a otra nueva para seguir creciendo?
El fan de Bomba Estéreo es también fan de las cosas suaves que hacemos. Las canciones más tranquilas siempre han ido al lado de las más ‘hard’. Pero también es una manera de acercarte a otra audiencia. No queremos quedarnos en un poco sólo. No queremos hacer concesiones pero sí que queremos llegar a más gente.



Hasta ahora las letras han sido ideas mínimas: con muy poco, transmitir mucho. Éstas también parecen haberse abierto a nuevos horizontes: más espirituales, exploración interior.
Este disco es el más espiritual. Refleja un momento en nuestras vidas, el año pasado en la composición, que pasaron muchas cosas fuertes y lindas… [Se queda callado un momento; no entra en detalle y prosigue] Teníamos un bagaje, hacemos diez años, hemos pasado por mucho y esto es una entrada a nueva etapa más madura y una búsqueda de Liliana para entender qué tiene la música de comunicación, de espiritual. La música más que una moda y un fenómeno, es una tradición. Quisimos que fuera un disco muy blanco, puro, mirar hacia dentro. Hoy en día el mundo se está buscando más hacia dentro que hacia fuera, pues hacia fuera ya hemos visto que es un fracaso.

Un intercambio con el público, entiendo.
El artista entrega, el público entrega. Hay una responsabilidad del músico en eso: ¿Qué tipo de energía entregas? ¿Qué transmites? Es algo muy poderoso… Es un gran aprendizaje.

No paramos de ver más y más bandas al otro lado del charco que han hecho del folclore santo y seña. ¿Podemos hablar ya de fenómeno de re-culturización en América Latina? ¿Os habéis quitado la losa anglosajona definitivamente?
América Latina, los países del sur, se han re-culturizado sin duda. Los países minados por Occidente han recuperado su ADN, y eso está en nuestra música. La cultura latina está re-invadiendo las culturas del norte y esa función es muy interesante, le estamos dando la vuelta a la historia. Es justo.

¿De qué manera vais a transmitir todo esto al directo? Hemos hablado de madurez, energía, dinamismo… Mucha cosa.
Es jodido. [Ríe] Lo mágico de la música es cuando fluye de la manera más simple, que hable y haga su trabajo sobre las personas ‘sola’. Iremos des de lo más latino, folclórico, hasta lo más electrónico. La gente tiene que decir: ‘Estos son de América Latina, de Colombia, pero tienen algo de americano, africano… Que la gente abra la cabeza y que vea que las cosas no son de un único color. No somos sólo una cosita, somos de todo un poquito.

¿Os da el Sónar un respeto especial? ¿Cómo lo afrontáis?
Tenemos varias cosas en mente. Pero estamos en un horario, de tarde, que habrá que cambiar el ‘show’, dar algo más visual. Habrá mucho montaje, sólo te digo eso.

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