“Somos gente que escucha discos. Discos enteros”
Entrevistas / Bifannah

“Somos gente que escucha discos. Discos enteros”

Tomás Crespo — 25-02-2020
Fotógrafo — Archivo

Guille V. Zapata (voz, guitarra), Antía Figueiras (bajo, voz), Antón Martínez (batería, percusiones) y Pablo Valladares (teclados, arreglos de guitarra) forman esta banda original de Vigo que está revolucionando la escena post-garagera de los últimos años gracias a su peculiarísima combinación de rock sesentero, latín soul y tropicalia.

Con su segundo trabajo Danças líquidas (The John Colby Sect, 19) han refinado aún más su propuesta, acercándose incluso al boogaloo o la bossa nova. Y todo ello en el idioma de Fernando Pessoa. Damas y caballeros, prepárense para conocer a uno de los cuartetos más iconoclastas del panorama patrio actual: Bifannah.


Empecemos por el principio, ¿qué es Bifannah?
(Guille)
Es un bocata portugués. Básicamente es un panecillo relleno de carne de cerdo, muy típico de Oporto. Yo viví cinco años allí, así que era una palabra bastante recurrente (risas).
(Antón) Aunque le cambiamos un poco el nombre original (“bifana”) por una cuestión de sonoridad.

Tengo entendido que varios de los miembros del grupo nunca lo habéis comido, ¿sigues siendo así?
(Antía)
Yo no, nunca.
(Pablo) Yo al final lo probé el año pasado, pero me sentó bastante mal (risas).

La banda se funda en 2015, aunque los cuatro habíais formado parte de otras grupos de la escena de Vigo, ¿cuando y cómo surgió este proyecto?
(Antón)
Guille y yo nos conocíamos sobretodo de jugar al fútbol. Por aquel entonces Guille ya estaba haciendo algunas de las canciones que pasarían a ser el génesis de Bifannah.
(Guille) Bueno, también coincidíamos muchas noches de cañas. Yo necesitaba ayuda para meter baterías a aquellos temas, así que un día en mi casa decidimos grabar algo. Después metimos también teclados y bajo y ahí es cuando Antía entra el proyecto.

Antía y Guille ya concedisteis en Wild Balbina, y Antón y Guille en Mvnich . Posteriormente se incorpora Pablo que venía de los salvajes Jay…. ¿Cómo os influyeron estás experiencias para el proyecto que tenéis ahora?
(Pablo)
Bueno, todos hemos evolucionado mucho musicalmente desde que comenzamos a tocar juntos. Jay no tenía nada que ver con lo que ellos estaban haciendo…
(Guille) Vigo es una ciudad con mucha escena musical, ideal para conectar con otra gente que también estaba haciendo música interesante.
(Antía) Ten en cuenta que no es una ciudad tan grande y al final todos los que tocamos nos movíamos por los mismos sitios.
(Pablo) Además todos nos respetábamos, independientemente de si estabas metido en el rock, la electrónica o lo que fuera. Nosotros fuimos creando una afinidad musical a medida que fuimos tocando juntos.

Ahora mismo Antía, Guille y Pablo vivís en Madrid y Antón en Londres… ¿Cómo es vuestra dinámica de trabajo? ¿Cómo componéis?(Antón) Básicamente por un grupo de WhatsApp (risas).
(Guille) Sí, estamos siempre mandándonos audios y compartiendo ideas. Yo suelo enviarles las melodías que compongo, pero eso es sólo el punto de partida.
(Pablo) Cada uno trabajamos por nuestra cuenta y después ponemos en común lo que hemos hecho cada uno.
(Antía) Así vamos haciendo las primeras demos.
(Guille) De todos modos, el primer disco, Maresia (The John Colby Sect, 17), lo compusimos mucho más rápido… En este ha habido muchos más descartes y el proceso de instrumentación ha sido mucho más minucioso.

Siempre os han definido como un grupo de garage y tropicalia… sin embargo con este disco os alejáis de la psicodelia, al menos entendida en un sentido clásico….
(Guille)
¡Totalmente! Al final es el propio idioma portugués el que nos ha ido guiando hacia nuevos terrenos.
(Pablo) Ahora escuchamos mucha más música de baile.

“Es el propio idioma portugués el que nos ha ido guiando hacia nuevos terrenos”

Más allá de la tropicalia, en Danças líquidas os adentráis en otros tipos de músicas brasileñas como la bossa-nova o la samba…
(Antón)
Sí, también hay muchas más percusiones. Nos hemos guiado mucho por nuestra propia intuición.
(Guille) A nivel de sonido creo que nos ha quedado un disco muy orgánico. Algunas canciones pueden recordar incluso al bolero.
(Antía) Pero no deja de ser una interpretación de ciertas influencias que hacemos a nuestra manera.
(Pablo) Lo que está claro es que las guitarras tienen una cadencia mucho más bailonga.

Sé que os lo han preguntado cientos de veces pero… ¿Por qué cantáis en portugués?
(Guille)
La verdad es que cuando comenzamos a componer probamos a cantar en distintos idiomas y el día que probamos con el portugués nos encantó como sonaba. Tanto Antía como yo lo hablamos, así que en realidad nos resultó muy natural.

De hecho, habéis tocado mucho en Portugal, ¿cómo reacciona la gente al ver una banda española que canta en su idioma?
(Antía)
Alucinan.
(Guille) Generalmente hay dos reacciones. La primera suele ser preguntarnos “¿Por qué?”. Les resulta super curioso que unos españoles canten en portugués. Y la segunda es “Me encanta lo que hacéis”.
(Antón) Hemos tenido muy buena acogida en Portugal… y en otros países. En cierto modo estamos rompiendo barreras lingüísticas.
(Pablo) Luego también cada persona lo interpreta a su manera. En Inglaterra o EEUU mucha gente piensa que cantamos en francés (risas).
(Guille) Sí, eso nos ha pasado muchas veces. En general a los anglosajones les resulta exótico.

¿Nunca os han llamado “apropiacionistas”?
(Guille)
¡Nos auto-acusamos nosotros mismos! (risas).
(Antón) Apropiacionistas no nos han llamado, pero al ser gallegos sí que hay quien piensa que somos reintegracionistas.
(Antía) Es que el portugués y el gallego nacen de la misma raíz.
(Guille) Es un tema delicado…

Danças líquidas se ha grabado precisamente en los estudios Brazil de Javier Ortiz en Madrid. ¿Cómo ha sido el proceso?
(Guille)
Pues muy guay.
(Antón) Teníamos un poco de miedo porque grabamos todo en directo, de forma cien por cien analógica.

¿Por qué quisisteis hacerlo de esta manera?
(Antón)
Realmente nos pareció lo más natural.
(Antía) Cuando tocamos funcionamos de una forma muy intuitiva, con muchos cruces de miradas. Fue como un concierto llevado al extremo.
(Guille) Al principio nos costó un poco porque lo grabamos todo en dos días, pero en realidad es mucho más llevadero hacerlo así y nos permitió jugar mucho más con las dinámicas.

El disco está producido y mezclado por Frank Maston (Jacco Gardner, Panda Bear, Paint) y la masterización ha corrido a cargo de Jasper Geluk (Altin Gün, L’Eclair)…
(Guille)
Nos interesaba mucho tener una visión externa.
(Antía) A Frank le conocimos hace unos años en un concierto de Jacco Gardner y volvimos a coincidir con él cuando teloneamos a Allah-Las.
(Guille) Le propusimos producirnos el disco y se vino expresamente desde Amsterdam para estar presente en la grabación. Se tumbaba en el suelo mientras tocábamos y de vez en cuando nos hacía alguna sugerencia.
(Antón) En ese sentido el primer disco fue mucho más complicado de grabar. Tener una persona como Frank a bordo nos ha permitido liberarnos de muchas presiones para centrarnos exclusivamente en tocar.

Contáis además con colaboraciones de Dani Niño (The Limboos, Freedonia) al saxofón, Frank Santiuste a la trompeta e Hidelvis Cabrera a las congas y algunas percusiones.
(Antón)
Sí, las percusiones y las congas nos han dado más empaque a lo que queríamos conseguir. En las primeras demos las grabé yo, pero Hidelvis le dio un rollo más latino… una maravilla.
(Guille) Con los vientos nos pasó más o menos lo mismo. Teníamos muy claro como queríamos los arreglos y al final hasta grabamos material de más.

Otra novedad es que Antía canta en Não Acredite
(Antía)
Sí… aunque no me he atrevido con el portugués. En Maresia ya cantaba en un tema (Ervas). Bueno y en este también canto en Entretanto, pero son apenas 40 segundos ¡y no tiene letra! (risas).

Por cierto, ¿cómo trabajáis las letras?
(Guille) El proceso de las letras es siempre lo último. Yo siempre estoy escribiendo sobre ideas que tengo. En el disco anterior había una tendencia mayor hacia lo étereo y naturalista y en este me voy más al costumbrismo. Quizás en un principio había algo más de escritura automática, pero ahora son más reflexivas con influencia del surrealismo utópico. Son ideas que voy recopilando y al final se incorporan a la música.

Danças líquidas tiene claramente dos partes; una más hedonista y otra más “tierna”; aunque no se corresponden con las dos caras del álbum.
(Antón)
Sí, eso es justo lo que buscábamos, que ambas facetas estuvieran presentes en las dos caras del disco.
(Guille) Hay temas, digamos más exóticos, como Capri o Salgada, que son la segunda de cada cara.
(Antón) Hay un reflejo entre ambas caras del disco. Hay canciones más bailables, con mucha percusión, y otras más “relajadas”, pero todas reflejan un cierto estado de ánimo extático.

“Nuestras canciones reflejan un estado de ánimo extático”

Lo que está claro es que en un época donde proliferan los singles y las escuchas online, vosotros queríais hacer un disco-disco:
(Antón)
Totalmente.
(Pablo) Es que nosotros somos gente que escucha discos. Que escucha discos enteros. Yo, por ejemplo, soy totalmente incapaz de memorizar los títulos de las canciones individualmente. Me pasa muchísimo. Que me escucho los discos siempre del tirón.
(Antón) Creo que eso es algo que tiene que ver con la época en que comenzamos a escuchar música; somos la última generación que empezó a descubrir música antes de que aparecieran los streaming.
(Pablo) De todas maneras también tiene mucho que ver con el tipo de música. En música electrónica me parece más lógico publicar un single o maxis; pero si tienes un grupo yo creo que lo que quieres es hacer un disco completo.
(Guille) Al final es una obra completa, que está hecha para escuchar en conjunto.

Habéis actuado en varios festivales nacionales como Mad Cool, FIB, Monkey Week, Sound Isidro, ¿Qué os han aportado estas experiencias?
(Guille)
Pues es gracioso porque el otro día nos damos cuenta de que con el primer disco hicimos más conciertos que ensayos.
(Antía) Ahora ya está más equilibrado (risas).
(Antón) Cada experiencia ha sido diferente.
(Pablo) En Mad Cool tocamos a las 5 de la tarde y casi no nos vio nadie.
(Antón) Pero está muy bien que grandes festivales apuesten por grupos como nosotros.
(Guille) Es una forma de que el grupo llegue a más gente. Hay conciertos que son más fríos que otros.
(Pablo) A mí me hace mucha gracia tocar en escenarios tan grandes (risas).
(Antón) Toda la experiencia, que te lleven de un sitio a otro en coche…
(Pablo) Te sientes que eres alguien importante (risas).

También estuvisteis en el South By Southwest de Austin, Texas…
(Antía)
Sí, Austin fue muy interesante para conocer a gente de la industria internacional. Allí coincidimos con Jacco Gardner, de hecho.
(Guille) Del South By Southwest lo que más mola es que hay cientos de bandas tocando y puedes entrar en contacto con mucha gente interesante.
(Antón) Y a nivel producción es brutal. Haces un montón de bolos en muy pocos días.
(Guille) Lo bueno es que el público va con la predisposición de conocer bandas nuevas. Es como una pre-temporada de lo que va a pasar en la industria en el próximo año.
(Antía) Sólo por eso ya merece la pena.

¿Y cuales son vuestros planes para 2020? ¿vais a continuar con la internalización del grupo?
(Antía)
Sí, seguramente haremos varios festivales fuera.
(Antón) Tenemos ya algunas fechas marcadas en Inglaterra, Portugal, Francia.
(Guille) Y la idea es intentar volver también a EEUU y a México… también tenemos muchas ganas de hacer también más conciertos en latinoamérica.
(Antón) El trato que nos dieron cuando fuimos a tocar a México fue increíble… todo cariño, todo amabilidad. Ojalá volver pronto.

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