“Compartimos con el punk esa mala hostia y actitud con las injusticias”
Entrevistas / Ayax

“Compartimos con el punk esa mala hostia y actitud con las injusticias”

Alfonso Gil Royo — hace 1 año

De la rabia, de la frustración, nacen grupos como Ayax y Prok. Cantantes que utilizan su música para denunciar las injusticias y engaños que sufrimos día a día. Ayax debuta en solitario con “Cara y Cruz” (Albayzin Record, 18), un disco rebosante de coraje y sinceridad. Y con el que además está batiendo récords de números y público.

Desde que os juntasteis parecíais indivisibles; siempre (o casi) trabajando como dúo. Y, tras cinco años sin editar un trabajo sorprendéis publicando de nuevo por separado. ¿Por qué habéis decidido hacerlo así y no publicar un LP como Ayax y Prok?
Porque ambos teníamos una gran acumulación de letras, y en vez de sacar un disco que tuviese muchas canciones, hemos preferido publicar dos discos en solitario para desahogarnos y sacar todo eso que teníamos ahí guardado. Nosotros en realidad somos muy prolíficos, escribimos muchas letras en solitario, y por eso yo he sacado este disco ahora y después de verano saldrá el de mi hermano, “Rojo y Negro”. Y ya más adelante grabaremos otro los dos juntos.

“No tiene sentido para nosotros fichar por un gran sello. Además acabamos de crear el nuestro propio”.

“Cara y Cruz” es, haciendo honor a su nombre, un disco con dos caras: una mitad más distendida y otra más introspectiva. ¿En qué versión te encuentras tú más cómodo, cuál te hace disfrutar más como cantante?
En las Cruces, en las canciones más personales, porque son las que más me representan. Yo no me suelo escuchar a mí mismo, pero si algún día me da por escucharme porque llego de borrachera o lo que sea, me llena más escuchar las que son más duras.

El primer tema del disco es un golpe a nuestras conciencias; “Desahucios”, una canción basada en hechos reales. Y cantada con mucha rabia y frustración…
Sí, porque está basada en el desahucio que sufrimos hace ya cuatro años, cuando nos llegó a casa aquella carta. Así que imagínate si fue sencillo sacar la rabia…

“A veces se me pasa a veces paso” es un ejemplo de rap clásico, algo poco habitual hoy en día pero que MCs como vosotros seguís manteniendo vivo. ¿Creéis que el rap y el hiphop han perdido la conexión de sus inicios, que ya no son indivisibles?
Sí, la ha perdido claramente. Y no es que la mezcla o los nuevos sonidos sean malos, pero no hay muchos adeptos a mantener la cultura propia el hiphop como era antes. Antes 3 de cada 30 chavales escuchábamos rap y los demás nos miraban raro, y ahora es al revés, lo escuchan 27 de cada 30. Y muchos de esos chavales no saben lo que es rap, les preguntas por los padres de esta música y no tienen ni idea, pero les gusta como suena. Por eso creo que hoy en día los que hacen rap auténtico son muy pocos grupos.

En “Con Nietzche y Salomé” comenzamos a ver al Ayax más visceral, en una canción en la que hablas, entre otras cosas, de las inseguridades. ¿Qué miedos tiene Ayax al escribir una canción?
Sí, tanto esta canción como “Ese cosquilleo” están dedicadas o inspiradas en una mujer, pero si me diese miedo no hubiese escrito esas canciones en las que confieso tantas cosas de mi vida y mi persona. Cosas que a veces no cuento a mis amigos pero sí en las canciones, y que no tengo miedo a hacer público porque me ayuda a desahogarme.

¿Temes alguna vez abrirte demasiado? ¿Te has arrepentido de alguna letra que hayas escrito?
Me he arrepentido de cosas que he escrito sobre personas que luego creo que no las merecían. Pero bueno, en su momento las sentía así, y eso es puro, y en eso se basa mi música, en escribir cosas que me salgan puras.

Más adelante en el disco llega “Me hizo fuerte”, con una letra donde te desahogas y hablas de la superación. ¿Necesitamos sufrir para aprender, sacamos lo mejor de nosotros mismos tras situaciones difíciles?
Sí, el ser humano saca lo mejor de sí mismo ante la necesitad. Y esta canción en concreto habla de eso, de no avergonzarse ante los problemas ya que siempre van a venir nuevos.

En “155 clavaos” te acuerdas de tus inicios, del underground, de cuando colgabais temas en la red sin demasiada repercusión. ¿Qué fue lo mejor y en qué has cambiado desde entonces?
Lo mejor es la ilusión, recordar cuando empezábamos todos a grabar nuestras primeras cosas, una ilusión que afortunadamente aún mantengo. Y he cambiado en que ahora estoy mucho más amargado (risas). Pero lo que más agradezco es la oportunidad que me ha dado la música para vivir bien, ya que en aquella época teníamos una situación económica jodidísima y ahora gracias a la música mi familia me ayuda trabajando con nuestro merchandising y podemos vivir más tranquilos. Además para mi es una gran satisfacción personal ver toda la gente que nos sigue, me llena de orgullo, ver que se saben de memoria las canciones que escribo en pijama en mi casa.

Por otro lado, en muchas canciones habláis del reformatorio y la época que pasasteis allí. ¿Esa experiencia os aportó algo positivo, o estos reformatorios sólo ofrecen cosas negativas a los chavales que pasan por allí?
No, no se puede sacar absolutamente nada positivo de aquello. Te atan a camas de pies y manos hasta que tus piernas se engangrenan y no puedes andar, los coordinadores hacen que los guardas apaguen las cámaras para que te peguen guantazos, te atan a una silla durante horas y horas en una habitación blanca en donde sólo te ves a ti mismo y no puedes recostarte ni dormir, y hay abusos y palizas todo los días. Los chavales piden el traslado a la cárcel en cuanto cumplen los 18 porque aquello es realmente insoportable. La única parte buena fue que todas estas prácticas salieron luego a la luz gracias a un guardia que lo denunció. Un guardia que era el único que me caía bien, que escuchaba CPV y me dejaba rapear cuando me ataban a la silla y me avisaba si venían otros guardias para que no me castigasen más. Él lo destapó todo, aunque da igual, porque al final no lo pagan los que lo tienen que pagar. Allí hay niños que se han ahorcado con las sábanas por la frustración. No es ninguna tontería lo que pasa en los reformatorios, y lo cuento ahora porque quiero que se sepa.

“Me detuvieron ridículamente acusándome de atentado contra la autoridad y me tuvieron 52 horas retenido en la comisaria”.

Poco después comenzaste a subir vídeos a la red y hoy en día sois fijos en carteles en los carteles de los festivales nacionales más importantes. ¿Cómo habéis vivido este éxito, os ha costado mantener los pies en el suelo alguna vez?
Más que eso lo que ha hecho ha sido hundirme los pies debajo del suelo la verdad. Me ha llevado a una depresión con ataques de ansiedad y tener que medicarme, creer que mi música era una mierda de repente y que yo era el peor. Más que subirme lo que hizo fue hundirme la vida, por culpa de la presión y la autoexigencia. Tener la sensación de que vivimos en Black Mirror donde sólo importa lo superficial. Pero gracias a la medicación y haciendo las cosas bien he conseguido superar esa depresión, y además escribir este disco ha sido una gran ayuda también. Ahora me siento superorgulloso de lo que estanos consiguiendo, los números, que mi disco sea el más escuchado en Spotify, y estoy muy contento ahora.

Y todo lo que habéis conseguido lo habéis hecho sin un sello ni ayuda de terceros. Sin depender de sellos ni ayudas de ningún tipo
La verdad es que hemos conseguido que nuestro mensaje llegue a mucha gente con muy pocos medios. Desde principio el nos hemos trabajado muchos los vídeos, porque además nosotros gesticulamos mucho, somos muy teatreros, e intentamos transmitir todo lo que decimos. Pero nos ha llevado mucho tiempo; lo bueno nos ha empezado hace 3 o 4 años, pero llevamos ya como 13 años con ello. Empezamos haciendo conciertos en salas pequeñitas de Granada, pero a base de insistir está llegando el premio.

¿Y cuál es el secreto del éxito?
Pues no lo sé, porque nosotros hacemos un rap muy hardcore, muy diferente a lo que está haciendo ahora, y sin embargo está gustando. Pero es lo que nos gusta, a mi me inspira más para escribir una base de rap clásico que cualquier otra cosa.

Y visto este éxito, ¿os planteáis trabajar con un sello?
Nos han llamado todos los sellos, los más conocidos y grandes. Pero ni si quiera nos hemos llegado a reunir con ellos, porque no nos interesa, no pueden ofrecernos nada. No tiene sentido para nosotros fichar por un gran sello. Además acabamos de crear el nuestro propio, Albayzin Records, con el que ya hemos publicado este “Cara y Cruz” y publicaremos nuestros trabajos y, quién sabe, quizá los de otros cantantes también.

Para ir finalizando, son conocidos vuestros desencuentros con la ley y las fuerzas de seguridad, siendo el último caso el incidente que sufriste en Lavapiés poco antes de sacar este disco. ¿Qué puedes contarnos sobre ello, qué ocurrió y en qué acabará?
No puedo contar nada, lo que pasó ya lo vio todo el mundo por Instagram y lo que ocurrió dentro de comisaría sólo lo puedo hablar delante de un juez por ahora. Me detuvieron ridículamente acusándome de atentado contra la autoridad y me tuvieron 52 horas retenido en la comisaria. Ya veremos que ocurre cuando salga el juicio.

Pero más curioso es el caso de la canción “Polizzia” ya que, tras haber sido archivado el caso, el ayuntamiento de Torremolinos os contrató para un concierto y posteriormente os denunció por cantar allí esa canción. ¿Cómo se explica una esta incoherencia, esta contradicción?
Sí, los propios policías que estaban allí en el concierto, al oír la canción “Polizzia” fueron a denunciarnos por la letra. Es ridículo lo que está pasando, estamos volviendo hacia atrás, y esto deja claro la “dictablanda” en la que vivimos, en la que nos oprimen en silencio. Pero no nos van a callar y vamos a seguir denunciando todas estas cosas mientras sigan ocurriendo.

Por último, este 2018 tenéis decidido dar el salto y ofrecer una gira en Latinoamérica. ¿Es el momento de dar el gran paso y expandir vuestro sonido? ¿Qué podéis contarnos sobre vuestros conciertos?
Pues ahora en junio nos vamos a México; a Monterrey, México DC y Guadalajara. Y de momento eso es lo que tenemos cerrado, aunque nos gustaría poder ir también a Argentina. Estamos muy ilusionados con ello porque nos escriben mucho desde allí, todos los días, y tener la posibilidad de ir allí sin perder dinero era algo impensable hace años. Luego es muy cansado porque son muchas horas de vuelo y cantar tres días seguidos agota, además nosotros damos bolos muy intensos, de dos horas, y no paramos de saltar sobre el escenario. De hecho mi padre nos lo dice siempre, que le gusta nuestro rap porque somos raperos-punkis. Que compartimos con el punk ese hastío con la sociedad y esa mala hostia y actitud con las injusticias.

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