El primero de los hijos de Marley en asomar a la exposición mediática hace más de treinta y cinco años llega al momento actual con un disco que de algún modo hace que echemos de menos a clásicos suyos como “Family Time” (09) o “Love Is My Religion” (06).
“Brightside” no es que sea un mal álbum, para nada. Suena conciso, las ejecuciones son correctas y los temas funcionan de algún modo, pero incluso así quedan en el debe algunos aspectos fundamentales como por ejemplo que sea un disco que suena tan genérico. Es difícil dirigir la atención hacia una escucha activa, todo suena trillado y no rebosante de inspiración precisamente, más allá de una producción efectiva a cargo de su hermano Stephen.
Dicho esto, es posible que el disco no decepcione a los seguidores del mayor hijo del gran Bob quien grabó en 432Hz en el afán de lograr que el disco suene lo más cálido posible, en parte porque su contenido lírico refiere en su mayoría al sensible tema de la salud mental.
En ese sentido, el objetivo está logrado en canciones como “Make It Paradise” (junto al ukelelista Jake Shimabukuro), “Why Let The World” (en el que participan Trombone Shorty y Sheila E. y que recuerda a algún temprano hit del Sting post The Police) o el consciente “Racism is a Killa” que comparte con el rapero Big Boi, que suenan orgánicamente cercanos y contagian por poseer melodías redondas. En definitiva, un disco que simplemente acompaña una carrera con momentos definitivamente más altos que este.
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